Opel Zafira OPC

El Opel Zafira OPC es un animal único en su especie. Es el único monovolumen de siete plazas y de más de 200 CV que se vende en nuestro país. La marca alemana acaba de presentar la segunda generación de esta peculiar versión, ahora potenciada hasta los 240 CV.

Opel Zafira OPC
Opel Zafira OPC

Hace unos meses, se estrenaba la segunda generación del Opel Zafira, que incluía nueva plataforma y nuevo diseño, pero todavía no se había producido la renovación de su estandarte más deportivo, la versión OPC. El motor que se encarga de animarlo es un 2.0 turboalimentado que antes ofrecía 200 CV y al que se ha elevado su potencia hasta los 240 CV. Esto se ha logrado gracias a diversos cambios en la zona de admisión y el escape y a la variación en la gestión electrónica. El par máximo, al mismo tiempo, se sitúa en los 32,6 mkg, 5,9 mkg más que en el Astra Turbo de 200 CV y 7,1 mkg más que en el antiguo Zafira.Este propulsor muestra una gran respuesta desde abajo del cuentarrevoluciones y estira hasta casi el corte de inyección. Viene acompañado de un sonido deportivo algo estruendoso que, aunque adictivo cuando circulamos deprisa y en zonas de curvas, puede resultar desagradable con el tiempo. Sus prestaciones son de primer orden, sobre todo si pensamos que estamos ante coche con aparentes tintes familiares. Así, alcanza los 100 km/h desde parado en apenas 7,8 segundos, recupera de 80 a 120 km/h en quinta en 8,5 segundos y su velocidad máxima se sitúa en los 231 km/h. En definitiva, un motor con el que llevar a la familia a toda velocidad. Este cuatro cilindros se apoya en un turbocompresor que sopla a una presión máxima de 0,85 bar y que le otorga gran elasticidad. El turbo se deja notar tanto por ruido como empuje y permite que este dos litros llegue hasta los citados 240 CV sin que el consumo sea demasiado elevado. De media, el Zafira OPC gasta 9,5 litros a los 100 km, con un consumo en ciudad de 13,3 litros y de 7,3 litros en carretera. No debemos olvidar, no obstante, que estas cifras han sido obtenidas por la marca en condiciones ideales y pueden ser más elevadas a poco que nos guste pisar persistentemente el pedal derecho. Dinámicamente, el comportamiento de este Zafira OPC se parece más al de un coche rápido y ágil que al de un monovolumen. La utilización de suspensiones más firmes, un tarado de los muelles más sólido y unos casquillos de menor rozamiento en la barra estabilizadora consigue mitigar la lógica oscilación de la carrocería, aunque este movimiento, fruto de la altura de la carrocería, sigue presente. Aun con eso, no resulta demasiado molesto y a pesar de circular muy rápido no le quita sensación de control a este Zafira en terrenos sinuosos. En este tipo de recorridos y en las grandes vías muestra un gran aplomo, lo que le permite circular a velocidades por encima de las legales sin que nuestra seguridad parezca estar en entredicho. El único pero lo encontramos en el hecho de que el tren delantero soporta una gran cantidad de par, por lo que, en ocasiones, se producen pérdidas de motricidad en este eje, sobre todo ante aceleraciones contundentes. Eso a pesar que el control de tracción actúa en gran medida para evitarlas. Los frenos parecen contundentes en su respuesta, aunque no nos ha terminado de gustar el tacto del pedal, algo “gomoso" en un primer momento. En este apartado, cabe reseñar que el Zafira OPC estrena, junto con el Vectra OPC, la segunda generación del sistema adaptativo de control dinámico del chasis (ISD Plus), que engloba el control de estabilidad el control de tracción, el control lógico de subviraje, el sistema de antibloqueo de frenos, el asistente de frenado y el control electrónico de amortiguación. Ahora, la interconexión entre estos dispositivos, a través de los buses de datos de la red CAN, es más rápida y eficazLa familia, hasta siete caben en este Zafira OPC, viajará también rodeada de detalles deportivos, desarrollados por OPC, Opel Performance Center, una división de Opel especializada en desarrollar “preparaciones" de carácter comercial. Fuera es notable el gran faldón delantero en el que se enmarca una entrada de aire de generosas dimensiones, los estribos laterales pronunciados, las llantas de aleación de 18 pulgadas y, atrás, las dos salidas de escape trapezoidales. En el interior, el toque diferenciador lo ponen principalmente los asientos Recaro, que proporcionan un magnífico agarre a nuestro cuerpo, sobre todo a la zona lumbar y de los hombros. Los relojes también tienen un diseño específico, al igual que los revestimientos de las puertas y de la parte inferior del salpicadero. Este monovolumen deportivo llegará en diciembre a los concesionarios de la marca en España a un precio de 33.000 euros y entre su equipamiento de serie destaca el citado sistema adaptativo de control dinámico del chasis, el aire acondicionado, el sistema Flex7 –que permite esconder la tercera fila de asientos en el piso del vehículo-, los anclajes Isofix y airbags frontales, laterales y de cortina.