Opel Astra 2.2 16V Sport

El Astra recibe el motor estrenado en el Coupé y que también lleva el Speedster, un 2.2 de la familia Ecotec que, con 147 CV, hace que esta versión destaque, además de por sus prestaciones o relación precio/producto, por el agrado de conducción que proporciona.

Opel Astra 2.2 16V Sport
Opel Astra 2.2 16V Sport

Se puede echar de menos una suspensión con una amortiguación algo más firme, para que en los apoyos no levante tanto el eje trasero y retenga los movimientos de cabeceo del delantero, pero exclusivamente si se va «a saco» —lo mismo que en esos casos— no estaría de más contar con una tecla de desconexión del control de tracción, equipado de fábrica. Al tratarse de un acabado Sport, todo lo que resulta imprescindible en un coche de este precio (más alguna cosa que puede no serlo tanto, como los retrovisores eléctricos y calefactables o la radio-CD con mandos en el volante) es de serie, con la salvedad del aire acondicionado. Con él instalado, el Astra se pone a sólo 10.000 pesetas de los tres millones, ligeramente más caro que dos de sus más directos rivales: el Mégane 2.0 IDE y el Peugeot 306 2.0 XS a igualdad de equipamiento (el primero, 2.845.000 pesetas; el segundo, 2.890.000). No obstante, la relación precio/producto del Astra más deportivo resulta muy atractiva. También por aspectos como la calidad que se «respira» en el interior, y que no sólo se percibe a través de los ajustes del sobrio salpicadero, paneles de puerta o tapizados de techo. También «está» en los asientos, con el mullido justo y que sujetan muy bien incluso con la opción del cuero, además de que cuentan con la posibilidad de ampliar la longitud de la banqueta; en el volante con doble regulación con el diámetro y grosor adecuado para un coche con el apellido Sport o la amplitud de su habitáculo. El Astra, bien es cierto, no está entre los más anchos de su clase (más bien es estrecho e «imposible» para tres atrás), pero destaca en todos los demás aspectos, incluso en capacidad del maletero, que además es muy versátil por formas o posibilidades de ampliarse. Entre lo que menos nos ha gustado de puertas adentro está el desplazamiento de los asientos delanteros para permitir el acceso atrás. Se mueven con una sola palanca, pero la sensación que se tiene al manejarse es de que se «engancha» el mecanismo, lo que requiere una actuación decidida si queremos que, además de desplazarse longitudinalmente la butaca, el respaldo se abata (guarda las regulaciones en ambos asientos).

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