Opel Astra 2.0 Turbo/200 Cosmo 5p

Uno de sus apellidos es “200" y esa cifra no está ahí por casualidad: anuncia los caballos que hay en el motor de este Astra. Bajo su tranquila apariencia se esconde un noble pura sangre del que no querrás bajar.

Antes señalábamos la discreción de las formas del Astra. Musculoso, con líneas muy definidas, una cintura alta y cinco puertas, sólo insinúa su deportividad, sin llegar a alardear de ella. Resulta mucho más evidente en la versión de tres puertas (GTC), que acaba de estrenarse, o en el agresivo Golf GTI, su eterno rival, que exhibe una llamativa calandra.El recato del Opel se mantiene en el interior, donde los cromados y los toques de color titanio aparecen en el cuadro de mandos y en la consola central, pero no llegan a ser estridentes. No hay un volante especial, nada de colores chillones ni asientos súper deportivos… y precisamente éste es uno de los puntos que menos nos ha gustado. Las banquetas son cómodas, con un mullido firme que permite no acusar el paso de los kilómetros, pero nos hubiera gustado contar con una mayor sujeción lateral. No hay por qué alarmarse: no “bailaremos" en el asiento, pero su carácter deportivo merece contar con un agarre más decidido.Es una de las pocas quejas que podremos poner al puesto de conducción, bien resuelto, con una visibilidad muy correcta y con los mandos situados donde esperamos encontrarlos. Lástima que, por muy a mano que estén, tengamos que desviar la vista de la carretera para entender su manejo: la pantalla situada sobre la consola central muestra un sinfín de opciones para el aire acondicionado, la radio, el CD y el ordenador de a bordo. Todo se maneja desde un mismo botón que hay que girar y apretar hasta marcar la opción deseada, pasando por unos menús que no facilitan la tarea de averiguar qué es lo que realmente necesitamos.Aunque la batalla ha aumentado respecto a la anterior versión del modelo (mide 2,61 metros), el espacio en las plazas traseras es el esperado. Con 75 centímetros para las piernas y 134 para los hombros, dos ocupantes viajarán cómodos, pero no desahogados. Tampoco el maletero destaca por su amplitud (380 litros), pero este Astra no está destinado a realizar viajes largos con la familia, por lo que no es un aspecto que, en principio, pueda influir en la decisión del comprador. Éste sabe de sobra lo que quiere: un coche rápido, muy rápido, que le permita divertirse sin pasar apuros. Quizá sí sea más decisivo el apartado del precio, aunque el Astra 2.0 Turbo tiene uno de los importes más ajustados entre sus rivales. Cuesta 25.920 euros y no hay que pagar aparte el climatizador, los elevalunas eléctricos, los mandos del equipo de sonido en el volante o los airbags: los delanteros, los laterales y los de cortina ya están incluidos, así como los controles de estabilidad y tracción. Para las opciones quedan los faros de xenón, la tapicería de cuero o la preinstalación para el teléfono móvil. Sólo los más caprichosos necesitarán estos sistemas, ya que la dotación básica del modelo es más que completa. La inversión merece la pena, pues podremos jactarnos de conducir uno de los deportivos más eficaces de su segmento. Una vez lo pruebes, ya no querrás bajar; te darás cuenta de que lo echas de menos. Entonces, ¿qué haces? Te subes en el Astra…

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