Nissan Máxima QX 2.0 V6 SE

La segunda generación del buque insignia de la gama Nissan en Europa destaca, en su variante con motor dos litros, por su gran habitabilidad, completo equipamiento, comportamiento dinámico y una relación contenido-precio realmente tentadora.

Nissan Máxima QX 2.0 V6 SE
Nissan Máxima QX 2.0 V6 SE

No ha sido ésta la primera (ni la última vez) en que hemos tenido ocasión de probar un modelo que nos ha agradado mucho y que nos mueve a la siguiente reflexión: "¿Cómo es que no se vende más?". El nuevo Nissan Máxima QX, berlina tope de la marca en Europa, padece los mismos avatares dentro del segmento que las otras realizaciones de los constructores generalistas populares: Alfa Romeo 166, Citroën XM, Opel Omega, Peugeot 605 o Renault Safrane sufren el predominio de los productos especializados alemanes.El nuevo Máxima es una interpretación en clave de lujo de la sofisticada tecnología con la que se elaboran hoy en día las berlinas medias. Y tal vez por utilizar componentes percibidos como estándar es por lo que no pueden las marcas "populares" alcanzar el nivel de venta y personalidad de los constructores germanos, especializados en los segmentos superiores. En este caso, el salto de los 4,58 metros, que es la longitud de un Primera, a los 4,92 metros del Maxima, se ha realizado satisfactoriamente, desmarcando ambas categorías. Con una carrocería autoportante treinta por ciento más rígida que la anterior, ofrece una presentación buena y acabados correctos, una excelente insonorización y un comportamiento dinámico muy agradable. Parecen muchos los elogios, pero es que este Máxima no tiene, casi, puntos débiles. Casi porque con el motor V6 se ha buscado suavidad y se ha conseguido, pero se queda "corto" en recuperaciones. Hay que tener en cuenta que, a pesar del número de cilindros, es sólo un dos litros, capaces de suministrar unos buenos 141 CV. De todas maneras, no son las cifras absolutas las que importan mucho al potencial cliente de este tipo de vehículos. Más bien buscará un buen acabado, alto grado de confort y un completo equipamiento, junto con espacio interior. Con el Máxima conseguirá todo esto, incluyendo una cierta exclusividad, paradójica y no buscada, porque de las berlinas de representación no es de las que más se ve en España y su estética, sin ser audaz, es claramente diferente a lo que nos tienen acostumbrados los constructores europeos.El QX de segunda generación, que se presentó en el Salón de Ginebra, creció 15 cm respecto de su antecesor con un incremento de la batalla en 50 mm, que se ha traducido en más espacio (35 mm) para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras, y mayor volumen del maletero. En ambos aspectos, sin colocarse en posición de privilegio, el Máxima brilla bien por encima de la media de la categoría. La lista de opcionales es corta y el equipamiento generoso. Se incluyen de serie, tanto los airbags frontales como laterales -de cabeza y tórax- en las plazas delanteras, apoyacabezas activo, ABS, distribuidor electrónico de frenada, climatizador, alarma, reglajes eléctricos en los asientos, también calefactables, faros de xenón, mandos del radiocasete en el volante y otros múltiples detalles, como un asistente de frenada para situaciones de pánico. En esta variante dos litros manual, además de la pintura metalizada, sólo se puede encargar especialmente el tapizado de piel. Con su precio de lista de 4.492.000 el Maxima V6 2.0 queda muy bien situado en su segmento, por debajo de sus principales rivales.

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