Nissan Almera 2.2 DI Elegance 5p

Por fin se ha producido en el Almera el cambio que tanta falta le hacía, la reducción en el grupo final operada en el motor turbodiesel de 2,2 litros de 110 CV, que se ha hecho coincidir con al versión más lujosa, la Ellegance. Con ello, la respuesta en aceleración mejora bastante, aunque la rumorosidad y el consumo siguen siendo las facetas peor conseguidas en un coche equilibrado y bien acabado.

Nissan Almera 2.2 DI Elegance 5p
Nissan Almera 2.2 DI Elegance 5p

El lanzamiento de la versión Elegance, la más lujosa de cuantas componen la gama, fue la excusa utilizada por la firma para introducir los cambios. Este acabado, de limitada producción, proporciona cotas de confort y de seguridad al alcance de pocos vehículos con las características y precio (justo 3 millones de pesetas) del Almera. Todos los elementos que en otras carrocerías de la gama eran opcionales son ahora de serie, como airbag de conductor, acompañante y lateral, llantas de aleación ligera, inmovilizador electrónico del motor, reglajes de asientos delanteros y volante, entre otros.

Lo que más destaca es el excelente terminado del interior con una tapicería de cuero bicolor que, en un primer momento, da la sensación de ser un poco dura, pero que, a medida que el cuerpo se va amoldando a su contacto, se hace más comoda. Los asientos ofrecen comodidad antes que sujeción, son bastante amplios y la banqueta posee regulación en altura, al igual que el volante.

Con estos atributos, al conductor no le es difícil alcanzar una postura cómoda. Además, el alcance a los mandos de la consola central y salpicadero, la instalación de un control del equipo de audio en el volante y los elevalunas eléctricos y retrovisores exteriores manejables desde su posición aumentan la accesibilidad y la facilidad de pilotaje.

La profusión de huecos portaobjetos de la más diversa índole, como caja para CD sobre el salpicadero, "apoyalatas" ante la palanca de cambio o un pequeño cajón en el espacio existente entre las plazas delanteras, reafirman esa sensación.

La única crítica achacable al habitáculo es la reducida dimensión trasera, que acaba con las pretensiones de coche de cinco plazas. Tres adultos de mediana estatura chocarían, por un lado, con sus rodillas en los respaldos de los asientos delanteros y, por el otro, tocarían con su cabeza en el ángulo que forman el techo y el lateral del vehículo, debido a la forma ovalada del mismo.

Asimismo, incorpora todos los elementos de seguridad que se consideran imprescindibles en cualquier turismo que se precie, desde ABS hasta airbag laterales. Se echa en falta, no hay que olvidar que es una edición limitada y lujosa, el climatizador, ya que hay coches que sin estas pretensiones tan lujosos y por un precio realmente inferior disponen de este elemento.

Con estas credenciales y un precio muy asequible, el Nissan Almera apunta muy alto en un mercado, el de los Diesel compactos, en el que a buen seguro que contribuirá a introducir un nuevo factor competitivo frente a los productos ofrecidos por los fabricantes europeos. Calidad y equilibrio no le faltan.

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