Mini Cooper

Puede que el Mini sea simplemente un coche de capricho, pero tampoco es menos cierto que es un vehículo plenamente utilizable todos los días. En el caso del Cooper, hay que resaltar la mecánica, la gran agilidad para moverse, la excelente estabilidad, la buena calidad en general y la facilidad de conducción. En el lado negativo, las plazas traseras son pequeñas, el maletero meramente testimonial, el ruido fuerte a alta velocidad, escaso de comodidad con las ruedas grandes y mejorable en determinados materiales.

Mini Cooper
Mini Cooper

En los últimos tiempos hemos asistido a la proliferación de vehículos que rememoran épocas de antaño a través de las correspondientes versiones actuales de modelos ya dejados de fabricar, con escasa presencia en algunos mercados o que apuntan a determinados tiempos pasados, como el caso del New Beetle, PT Cruiser o este del Mini. Y estos no son los únicos casos, aunque unos con mayor y con menor fortuna desde el punto de vista estético y de resultado final. En el caso del nuevo Mini, la primera novedad, que no está escrita, es que ha sido realizado bajo la dominación de BMW, propietaria de la marca. Por eso, y aunque se han intentado preservar muchas de las características del original, hay otras propias del constructor alemán que son para mejor en el producto final. Entre éstas últimas está la buena calidad general, a excepción de la utilización de algunos plásticos interiores, y el empleo de la suspensión trasera, que proviene de la Serie 3.Exteriormente, y como todo coche que quiere transmitir algo del pasado, la singular línea no deja a nadie indiferente, para bien o para mal. El techo parece suspendido sobre los cristales –más aún si se pinta en un color distinto al de la carrocería–, pues sólo los montantes delanteros del parabrisas se dejan ver, y muestra una plenitud de formas muy característica. Mucho se discute su relación con el anterior modelo, pero eso da igual, el nuevo Mini tiene un carácter muy especial y personal, muy propio.