Mercedes A 160 Largo Classic

Los diecisiete centímetros de diferencia entre un Clase A corto y uno largo suponen un significativo aumento de habitabilidad para las plazas traseras y el maletero, pero también una mejora de comportamiento. Una vez más, el pez grande acabará por comerse al chico.

Mercedes A 160 Largo Classic
Mercedes A 160 Largo Classic

Las consecuencias son una mejora importante del comportamiento en vías rápidas. Ahora cuenta con un aplomo muy superior y mayor precisión, aunque en esto también tienen algo que decir los neumáticos opcionales 205/45 en llanta de 16 pulgadas de nuestra unidad. Lo cierto es que la dirección transmite mucho y se pueden tomar las curvas rápidas de autovía con mucha seguridad y de un solo trazo, con independencia de las ondulaciones del asfalto: absorbe y sigue. Las suspensiones también se han retocado y ahora resultan muy cómodas. En una primera etapa se habían endurecido para asegurar una estabilidad a prueba de alces y se nota que durante este tiempo los ingenieros no han estado de vacaciones. Lo que ocurre es que, con tanto agarre de neumático y suspensiones más suaves, se ha incrementado el balanceo de la carrocería, algo que se hace más notable en curvas de radio medio o corto de carretera de toda la vida. En este terreno se aprecia algo menos de agilidad en los cambios de apoyo debido al balanceo, incluso puede aparecer algún rebote al límite absoluto. Con todo, el conjunto es positivo. La nueva generación del control de estabilidad es de lo más discreto y sólo entra en funcionamiento cuando la eficacia del bastidor se ha superado con creces, pero incluso permite cerrar cierto juego con la trasera cuando se levanta el pie del acelerador en plena curva. De cualquier forma, parece que se ha contado con la presencia del ESP para la puesta a punto de las suspensiones, algo así como "hasta aquí llega el bastidor y a partir de aquí se encarga el ESP". Pero, lo dicho, el conjunto funciona y uno se sabe seguro a sus mandos, una sensación que se incrementa gracias a unos frenos sobre todo estables. Se puede frenar a fondo en carretera en mal estado y en curva, que no se aprecia ningún movimiento extraño. El motor de 1,6 litros de 102 CV tiene un funcionamiento correcto, aunque se aprecia algo de pereza por debajo de las 3.500 vueltas. En nuestra unidad estaba acoplado a una caja de cambios manual con escalonamiento deportivo y embrague pilotado. Ambas son opciones. La primera adopta la caja del 190 por un precio de 26.000 pesetas y con ella se alargan las tres primeras marchas y se acortan las dos últimas, por lo que el desarrollo en quinta se queda más corto. No es mala idea, se le puede sacar más partido al propulsor y, aunque las cifras de nuestras prestaciones son sencillamente correctas, la sensación percibida al volante es más positiva. Manejando el cambio se defiende con soltura y el embrague pilotado ayuda a vencer la pereza de subir o bajar marchas. Se trata de un cambio normal, con la misma palanca en "H", pero sin embrague. El precio es de 116.000 pesetas, funciona muy bien y resulta muy cómodo. Salvo en conducción extrema, donde se puede echar en falta un poco más de rapidez, el manejo es excelente.

El precio de este Clase A es algo elevado y hace falta completar el equipamiento con algunas opciones necesarias, otras recomendables y alguna muy apetecible. Le falta la anchura interior que le sobra en longitud, pero la ganancia respecto al Clase A corto es notable. La exclusividad, algo más de calidad y el prestigio de la marca juegan a su favor. El hecho de ser un Mercedes puede resultar definitivo para muchos.

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