Mazda6 1.8 Active 4p

Por un precio de poco más de 21.000 euros, Mazda presenta una interesante berlina que ofrece muchos pros y contadísimos contras. Entre los primeros destacan lo amplio de su habitáculo, lo firme a la vez que cómodo de sus suspensiones y su poco habitual diseño; entre los contras… mejor, léete la prueba, analiza los datos, conoce nuestra opinión y dedúcelos por ti mismo.

Suave, pero firme
Suave, pero firme

Si en el diseño el Mazda6 se nos muestra con un diseño atrevido y diferente al que ya nos hemos habituado a ver, en el interior las cosas cambian. No se trata de un habitáculo clásico, pero tampoco encontramos grandes novedades ni tecnología puntera. Sin embargo, lo que sí encontramos es calidad y facilidad de manejo.

Las dimensiones del interior del Mazda6 son dignas de mención. En las plazas delanteras entran con comodidad dos personas altas, sin que por ello los pasajeros traseros se vean aplastados por los asientos de conductor y acompañante.

Los asientos son cómodos, pero su diseño no envuelve del todo el cuerpo; además, el mullido es algo duro, por lo que tras hacer muchos kilómetros la espalda se resiente.

La posición de conducción es buena y sencilla de alcanzar. Esto se da tanto para personas altas como para las de menor talla (1,65 metros). Este punto no es muy habitual en modelos grandes, como lo son los del segmento al que pertenece el coche nipón, en los que lo normal es que las personas no muy altas anden algo perdidas entre tanto espacio. En el Mazda6 no ocurre así, ya que tanto los reglajes del asiento como los del volante permiten al conductor colocarse a su antojo. A esta sensación de comodidad también contribuye la buena colocación de los mandos: muy cerca, ordenados y con un tamaño considerable.

Además de no encontrarse como en la cabina de una nave espacial, el conductor disfruta de una visibilidad casi perfecta, gracias, sobre todo, al considerable tamaño de los espejos retrovisores. Quizás los reposacabezas traseros son un pequeño obstáculo para este panorama, pero no suponen un verdadero problema.

El salpicadero presenta unos acabados muy buenos, aunque algunos plásticos de la parte inferior son algo peores. De hecho, el reposabrazos delantero está realizado en un material similar al de esa zona del salpicadero que nos parece de inferior calidad y eso se nota.

La presencia de la consola central es muy buena. Tiene los mandos justos y con sólo dedicarle unos minutos antes de salir a la carretera es fácil aprender para qué sirven y cómo se accionan. Esto último es más sencillo, porque el tamaño de los botones es considerable y no hay que andar afinando la puntería para activarlos.

Sobre cómo anda de huecos el Mazda6, podemos decir que no está mal. Seguro que otros modelos cuentan con más cajoncitos y demás, pero, en este caso, los que tiene creemos que son los necesarios. A veces, el exceso de portaobjetos sólo sirve para saber que están ahí y para imaginar que en cualquier momento los podríamos utilizar.

Respecto a este tipo de espacios, sólo queremos destacar el incómodo sistema de apertura de la guantera que aparece en la parte superior de la consola central. Se trata de un hueco útil, pero su tapa no se abre de forma sencilla y hay que manipularla en exceso para acceder a su interior (da la impresión de que el mecanismo de apertura esté al revés).

El conductor, además, encuentra un volante de un tamaño que resulta pequeño, o al menos esa es la impresión que da al ver el aro en el salpicadero del Mazda6.

El maletero, con una capacidad de 500 litros, no está precisamente escaso de espacio. Sin embargo, lo alto de su plano de carga y el tamaño de su boca pueden suponer un hándicap a la hora de meter objetos de tamaño grande. De todas formas, el equipaje de cuatro personas tiene cabida en el maletero sin problema ninguno, gracias no sólo a su volumen, sino también a lo cuadrado de sus formas.

En este apartado, hemos visto que Mazda no ha prestado tanta atención a la terminación como en el resto del coche. No estaría mal que los remates estuvieran algo mejor acabados.