Mazda6 1.8 4p

Con la deportividad como bandera, el nuevo Mazda6 se presenta mucho más grande y habitable, mejor equipado, con un maletero casi de récord y un diseño muy emocional. Probamos la versión básica de gasolina y el resultado augura un futuro prometedor.

Mazda6 1.8 4p
Mazda6 1.8 4p

Los asientos son cómodos en las cuatro plazas principales y hay buena sujeción lateral. La central trasera tiene como defecto el respaldo, que pierde su ergonomía en favor de las otras dos plazas. El conductor cuenta de serie con los reglajes necesarios para que la postura de conducción idónea se alcance enseguida. Nuestra unidad de pruebas iba equipada con el acabado básico Active, el único combinable con el motor 1.8 de gasolina. Aunque se trata de una versión de acceso, su equipamiento de serie es muy completo e incluye elementos como el climatizador bizona, los anclajes Isofix, ordenador, conexión Bluetooth para el teléfono, faros antiniebla o el sensor de lluvia y luces.Un detalle que nos ha gustado es el volante multifunción. Para empezar está forrado en cuero y desde él se actúa sobre la radio, el MP3, el teléfono -a través de un menú hablado- o el climatizador por medio de un sistema con tres botones simple y fácil de utilizar. El diseño interior sigue la tónica habitual de Mazda, con plásticos duros de dos colores "a la japonesa", es decir, no muy lujosos pero de buen tacto y con aparente fiabilidad. Existen detalles interesantes como la conexión de audio y corriente auxiliar en el reposabrazos, los tiradores en el maletero que abaten los respaldos traseros, o las tapas que esconden los anclajes Isofix que lleva de serie. Hay multitud de prácticos huecos, como los que hay entre los asientos delanteros o la pequeña guantera a la izquierda del volante.La orientación deportiva de este modelo se aprecia claramente en el comportamiento. Dispone de una dirección rápida y precisa, acompañada de un tren trasero que cierra el giro con inmediatez y un tarado de suspensión firme, y eso que estamos hablando del motor 1.8 de gasolina y 120 CV, la variante más básica de su gama. Resulta una delicia conducir este coche por zonas reviradas, tanto por la capacidad que tiene su tren trasero para recuperarse del subviraje como por las sensaciones que transmite a su conductor, que quedan lejos de la mayoría de sus rivales de tacto "electrodoméstico", puesto que priman la seguridad y la facilidad de conducción con resultado de falta de carácter.A la hora de valorar el comportamiento hemos tenido un pequeño dilema que ahora les planteamos, para que sean ustedes mismos los que juzguen si este coche se adapta a su conducción. Para el día a día la suspensión es quizá demasiado firme; delante se nota más duro que cualquiera de sus rivales, llegando en las plazas traseras incluso a sentirse ciertos rebotes –también, el mullido de los asientos es más duro-. Esta característica en conducción deportiva es un plus que se agradece, pero con el paso de los kilómetros puede llegar a cansar, pero claro, si usted busca sensaciones, en ningún momento le parecerá crítica.Por otro lado tenemos la agilidad del bastidor. Cuando se conduce rápido, concentrado y se buscan sus reacciones, es una maravilla, de los mejores del segmento, pero cuando se circula tranquilo, el simple hecho de levantar el pie del acelerador en pleno apoyo ante una situación de emergencia, supone un trabajo extra, puesto que a pesar de que el control de estabilidad actúa bien, la rapidez con la que la zaga ayuda a girar, obliga al conductor a trabajar más que en sus rivales. Por este motivo, no teníamos claro si darle de nota en este apartado un 10 o un 5, así que, teniendo en cuenta que Mazda ha apostado por la deportividad, valore usted si este carácter es lo que busca en su coche para todos los días. Personalmente, a nosotros nos ha encantado el coche, pero reconocemos que hoy en día la mayoría de los conductores no busca este carácter tan dinámico. A la sensación general de deportividad también contribuyen tanto el tacto del cambio, de cortos recorridos, preciso guiado y rapidez, como el del pedal de freno, que transmite precisión en la frenada con la dureza justa.

De los más grandes
Motor básico
Los asientos son cómodos en las cuatro plazas principales y hay buena sujeción lateral. La central trasera tiene como defecto el respaldo, que pierde su ergonomía en favor de las otras dos plazas. El conductor cuenta de serie con los reglajes necesarios para que la postura de conducción idónea se alcance enseguida. Nuestra unidad de pruebas iba equipada con el acabado básico Active, el único combinable con el motor 1.8 de gasolina. Aunque se trata de una versión de acceso, su equipamiento de serie es muy completo e incluye elementos como el climatizador bizona, los anclajes Isofix, ordenador, conexión Bluetooth para el teléfono, faros antiniebla o el sensor de lluvia y luces.Un detalle que nos ha gustado es el volante multifunción. Para empezar está forrado en cuero y desde él se actúa sobre la radio, el MP3, el teléfono -a través de un menú hablado- o el climatizador por medio de un sistema con tres botones simple y fácil de utilizar. El diseño interior sigue la tónica habitual de Mazda, con plásticos duros de dos colores "a la japonesa", es decir, no muy lujosos pero de buen tacto y con aparente fiabilidad. Existen detalles interesantes como la conexión de audio y corriente auxiliar en el reposabrazos, los tiradores en el maletero que abaten los respaldos traseros, o las tapas que esconden los anclajes Isofix que lleva de serie. Hay multitud de prácticos huecos, como los que hay entre los asientos delanteros o la pequeña guantera a la izquierda del volante.La orientación deportiva de este modelo se aprecia claramente en el comportamiento. Dispone de una dirección rápida y precisa, acompañada de un tren trasero que cierra el giro con inmediatez y un tarado de suspensión firme, y eso que estamos hablando del motor 1.8 de gasolina y 120 CV, la variante más básica de su gama. Resulta una delicia conducir este coche por zonas reviradas, tanto por la capacidad que tiene su tren trasero para recuperarse del subviraje como por las sensaciones que transmite a su conductor, que quedan lejos de la mayoría de sus rivales de tacto "electrodoméstico", puesto que priman la seguridad y la facilidad de conducción con resultado de falta de carácter.A la hora de valorar el comportamiento hemos tenido un pequeño dilema que ahora les planteamos, para que sean ustedes mismos los que juzguen si este coche se adapta a su conducción. Para el día a día la suspensión es quizá demasiado firme; delante se nota más duro que cualquiera de sus rivales, llegando en las plazas traseras incluso a sentirse ciertos rebotes –también, el mullido de los asientos es más duro-. Esta característica en conducción deportiva es un plus que se agradece, pero con el paso de los kilómetros puede llegar a cansar, pero claro, si usted busca sensaciones, en ningún momento le parecerá crítica.Por otro lado tenemos la agilidad del bastidor. Cuando se conduce rápido, concentrado y se buscan sus reacciones, es una maravilla, de los mejores del segmento, pero cuando se circula tranquilo, el simple hecho de levantar el pie del acelerador en pleno apoyo ante una situación de emergencia, supone un trabajo extra, puesto que a pesar de que el control de estabilidad actúa bien, la rapidez con la que la zaga ayuda a girar, obliga al conductor a trabajar más que en sus rivales. Por este motivo, no teníamos claro si darle de nota en este apartado un 10 o un 5, así que, teniendo en cuenta que Mazda ha apostado por la deportividad, valore usted si este carácter es lo que busca en su coche para todos los días. Personalmente, a nosotros nos ha encantado el coche, pero reconocemos que hoy en día la mayoría de los conductores no busca este carácter tan dinámico. A la sensación general de deportividad también contribuyen tanto el tacto del cambio, de cortos recorridos, preciso guiado y rapidez, como el del pedal de freno, que transmite precisión en la frenada con la dureza justa.
De los más grandes
Motor básico