Lancia Ypsilon Multijet DFN

Elevado precio, cambio de gestión sencilla y acabado interior impresionante componen la tarjeta de presentación de este bello producto italiano.

El C2 es, sin duda, la mejor opción de entre las que hemos elegido. Aunque no es tan veloz como el Ypsilon, sí nos ofrece a cambio un equipamiento similar, unas dimensiones parecidas –algo más reducidas, muy poco- y un precio bastante más económico. A cambio de estos beneficios, nos tendremos que conformar con un maletero bastante más pequeño (193 litros frente a los 215 que tiene el Lancia).
El acabado interior del Citroën tampoco está a la altura de la sobresaliente terminación que encontramos en el Ypsilon, pero, claro, estos lujos hay que pagarlos.
El manejo del cambio es similar, con dos lógicas: automático y secuencial disponibles en ambos casos. Es el único de los tres “contrincantes" que hemos elegido para nuestro protagonista italiano que no monta de serie la caja automática. Por eso, le añadimos el coste al precio base y obtenemos un dato de 13.620 euros, todavía por debajo del pvp del Ypsilon. Ambos coches montan el mismo propulsor –fruto de la participación de GM, propietaria de Opel, en Fiat –dueña de Lancia-.
Sin embargo, si comenzamos a sumar equipamiento que el Lancia tiene de serie como el aire acondicionado que en Opel cuesta 999 euros; las llantas de aleación por 582 euros o los airbags delanteros de cortina (245 euros), la suma resultante nos da un precio más caro que el del Ypsilon (15.446 euros).
Uno de los puntos en los que mayor divergencia podemos encontrar es el comportamiento, al menos en lo que a sensaciones se refiere. Mientras que el Corsa nos sugiere mayor aplomo de comportamiento y tranquilidad de conducción, en el caso del Ypsilon, como ya hemos comentado, la sensación es diferente, menos positiva. Como a la carrocería coupé del Fiesta no se le puede asociar a la vez la mecánica Diesel y el cambio automático elegimos, como uno de los rivales del Lancia, el de cinco puertas. Es un poco más grande que el Ypsilon (con un maletero mayor), equipa de serie elementos similares (ABS, cierre centralizado y elevalunas eléctricos, airbags de acompañante y conductor) y su oferta de opciones es parecida.
La mecánica del Ford tiene una cilindrada mayor, aunque el motor desarrolla menor potencia, apenas 2 CV menos que el Ypsilon. Si al precio base del Fiesta le sumamos los 770 euros que cuesta la caja de cambios automática, obtenemos un precio similar (15.230 euros) al del Ypsilon con cambio automático de serie. Por un precio parecido, tenemos más espacio interior, mayor longitud, prestaciones similares y, eso sí, menos exclusividad y un interior aunque bien acabado, mucho menos elegante. El C2 es, sin duda, la mejor opción de entre las que hemos elegido. Aunque no es tan veloz como el Ypsilon, sí nos ofrece a cambio un equipamiento similar, unas dimensiones parecidas –algo más reducidas, muy poco- y un precio bastante más económico. A cambio de estos beneficios, nos tendremos que conformar con un maletero bastante más pequeño (193 litros frente a los 215 que tiene el Lancia).
El acabado interior del Citroën tampoco está a la altura de la sobresaliente terminación que encontramos en el Ypsilon, pero, claro, estos lujos hay que pagarlos.
El manejo del cambio es similar, con dos lógicas: automático y secuencial disponibles en ambos casos. Es el único de los tres “contrincantes" que hemos elegido para nuestro protagonista italiano que no monta de serie la caja automática. Por eso, le añadimos el coste al precio base y obtenemos un dato de 13.620 euros, todavía por debajo del pvp del Ypsilon. Ambos coches montan el mismo propulsor –fruto de la participación de GM, propietaria de Opel, en Fiat –dueña de Lancia-.
Sin embargo, si comenzamos a sumar equipamiento que el Lancia tiene de serie como el aire acondicionado que en Opel cuesta 999 euros; las llantas de aleación por 582 euros o los airbags delanteros de cortina (245 euros), la suma resultante nos da un precio más caro que el del Ypsilon (15.446 euros).
Uno de los puntos en los que mayor divergencia podemos encontrar es el comportamiento, al menos en lo que a sensaciones se refiere. Mientras que el Corsa nos sugiere mayor aplomo de comportamiento y tranquilidad de conducción, en el caso del Ypsilon, como ya hemos comentado, la sensación es diferente, menos positiva. Como a la carrocería coupé del Fiesta no se le puede asociar a la vez la mecánica Diesel y el cambio automático elegimos, como uno de los rivales del Lancia, el de cinco puertas. Es un poco más grande que el Ypsilon (con un maletero mayor), equipa de serie elementos similares (ABS, cierre centralizado y elevalunas eléctricos, airbags de acompañante y conductor) y su oferta de opciones es parecida.
La mecánica del Ford tiene una cilindrada mayor, aunque el motor desarrolla menor potencia, apenas 2 CV menos que el Ypsilon. Si al precio base del Fiesta le sumamos los 770 euros que cuesta la caja de cambios automática, obtenemos un precio similar (15.230 euros) al del Ypsilon con cambio automático de serie. Por un precio parecido, tenemos más espacio interior, mayor longitud, prestaciones similares y, eso sí, menos exclusividad y un interior aunque bien acabado, mucho menos elegante. El C2 es, sin duda, la mejor opción de entre las que hemos elegido. Aunque no es tan veloz como el Ypsilon, sí nos ofrece a cambio un equipamiento similar, unas dimensiones parecidas –algo más reducidas, muy poco- y un precio bastante más económico. A cambio de estos beneficios, nos tendremos que conformar con un maletero bastante más pequeño (193 litros frente a los 215 que tiene el Lancia).
El acabado interior del Citroën tampoco está a la altura de la sobresaliente terminación que encontramos en el Ypsilon, pero, claro, estos lujos hay que pagarlos.
El manejo del cambio es similar, con dos lógicas: automático y secuencial disponibles en ambos casos. Es el único de los tres “contrincantes" que hemos elegido para nuestro protagonista italiano que no monta de serie la caja automática. Por eso, le añadimos el coste al precio base y obtenemos un dato de 13.620 euros, todavía por debajo del pvp del Ypsilon. Ambos coches montan el mismo propulsor –fruto de la participación de GM, propietaria de Opel, en Fiat –dueña de Lancia-.
Sin embargo, si comenzamos a sumar equipamiento que el Lancia tiene de serie como el aire acondicionado que en Opel cuesta 999 euros; las llantas de aleación por 582 euros o los airbags delanteros de cortina (245 euros), la suma resultante nos da un precio más caro que el del Ypsilon (15.446 euros).
Uno de los puntos en los que mayor divergencia podemos encontrar es el comportamiento, al menos en lo que a sensaciones se refiere. Mientras que el Corsa nos sugiere mayor aplomo de comportamiento y tranquilidad de conducción, en el caso del Ypsilon, como ya hemos comentado, la sensación es diferente, menos positiva. Como a la carrocería coupé del Fiesta no se le puede asociar a la vez la mecánica Diesel y el cambio automático elegimos, como uno de los rivales del Lancia, el de cinco puertas. Es un poco más grande que el Ypsilon (con un maletero mayor), equipa de serie elementos similares (ABS, cierre centralizado y elevalunas eléctricos, airbags de acompañante y conductor) y su oferta de opciones es parecida.
La mecánica del Ford tiene una cilindrada mayor, aunque el motor desarrolla menor potencia, apenas 2 CV menos que el Ypsilon. Si al precio base del Fiesta le sumamos los 770 euros que cuesta la caja de cambios automática, obtenemos un precio similar (15.230 euros) al del Ypsilon con cambio automático de serie. Por un precio parecido, tenemos más espacio interior, mayor longitud, prestaciones similares y, eso sí, menos exclusividad y un interior aunque bien acabado, mucho menos elegante.

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