Lancia Ypsilon Multijet DFN

Elevado precio, cambio de gestión sencilla y acabado interior impresionante componen la tarjeta de presentación de este bello producto italiano.

Lancia Ypsilon Multijet DFN
Lancia Ypsilon Multijet DFN

La exclusividad en un segmento poco dado a este tipo de "excepciones" es su tarjeta de presentación, pero, claro, esta exclusividad hay que pagarla. Más de dos millones y medio de las antiguas pesetas es un obstáculo para nuestros modestos bolsillos, que muchos conductores no podemos vencer a pesar de que este vehículo nos haya enamorado con su sobresaliente interior –a la altura de las grandes berlinas-, sus bellas líneas exteriores o la facilidad de manejo del cambio (robotizado).

 
   
 

Además, como nuestra unidad de pruebas disponía de un amplio equipamiento opcional, que aumentaba el precio de esta versión nada más y nada menos que 2.489 euros (llantas de 15 pulgadas, techo eléctrico, climatizador y radio CD entre otros) haciéndole alcanzar 17.619 euros, el hándicap del precio se hace muy patente. Si nos olvidamos por un momento de la extraordinaria factura final, nos encontramos con un vehículo adecuado para recorridos urbanos –especialmente- y extraurbanos –menos, sobre todo, si pretendemos viajar mucho-. Sus dimensiones exteriores (3,7 metros de longitud, 1,7 de anchura y 1,5 de altura) no nos hacían suponer que tendría un interior amplio, eso sí, si sólo montamos a cuatro adultos y no muy altos. La transmisión manual secuencial robotizada dispone de dos modalidades. En la primera, manual, es el conductor el que decide con empujes a la palanca (hacia delante para subir marchas y hacia atrás para bajar) la marcha en la que quiere ir. De todas formas, el DFN cuenta con un programa de protección del cambio y del motor que evita maniobras no permitidas.
La segunda de las modalidades tiene dos lógicas: normal y económica. Cuando elegimos normal, el cambio de marcha se produce a revoluciones más altas; mientras que en el caso “económico" esta transferencia de relación se produce a bajas vueltas. La reducción del consumo es el objetivo de la segunda de ellas, mientras que la primera se centra en aportar prestaciones.
Según los datos de Lancia, el motor protagonista de nuestra prueba (1.3 Multijet) asociado a esta transmisión automática consume menos que el “homónimo" con caja de cambios manual.
Una de las particularidades de este cambio es el aviso acústico y visual que hace cuando se realizan maniobras no permitidas, que conllevan riesgos de daño al motor. Estas advertencias se manifiestan con una luz naranja en el cuadro de mandos (triángulo con una admiración dentro) y con un pitido. Cuando colocamos la palanca en punto muerto y aceleramos, enseguida nos avisa de que nos hemos equivocado y esta acción (hacer girar en vacío al motor) no es un comportamiento que ponga en peligro la mecánica.El Ypsilon es un coche sorprendentemente veloz. No recordábamos que esta mecánica diera tan buen resultado –la hemos probado en el Opel Corsa, Fiat Punto y Fiat Idea-.

Que sea veloz no significa que alcance la máxima velocidad de manera rápida. En este caso, la aceleración de 0 a 100 km/h del Ypsilon nos ha parecido subjetivamente lenta. Probablemente esta sensación se deba a la gestión de cambio automático, que ralentiza la operación unas décimas de segundo.

Pero echemos mano de los registros realizados por nuestro Centro Técnico para justificar estas afirmaciones. Según estos datos, la aceleración de 0 a 100 km/h de este Multijet DFN es de 15,6 segundos, más rápido incluso que las mediciones homolgadas por Lancia.Puesto que se trata de una mecánica Diesel acoplada a un cambio automático secuencial era de esperar que los consumos fueran un poco más contenidos. Nos parece sorprendente que gaste 5,9 litros a los 100 km en consumo ponderado y 7,3 litros en ciudad. Más normal nos parece el dato de 5,6 litros a los 100 km en recorridos extraurbanos. El ruido que emite el Ypsilon es de 44,9 dB al ralentí, una cifra destacable dentro de su segmento si tenemos en cuenta el resto de posibles contricantes y atendiendo, sobre todo, a que estamos ante una mecánica de gasóleo. Cuando circulamos a 120 km/h los valores que arroja sí están en la "ruidosa media", unos 70 dB.No podemos afirmar que nos encontremos ante un coche de comportamiento dinámico deportivo, más bien se trata de un estilo burgués. Las suspensiones son firmes y confortables, pero no permiten desafíos a la física. La dirección -que sigue sin convencernos- con la opción de City (servodirección con mucha asistencia) es poco precisa en trazados rápidos, pero facilita sobremanera las maniobras de aparcamiento o los recorridos en ciudad. Cuando salimos a carretera y después de alcanzar determinada velocidad, el propio sistema City endurece la dirección para evitar sustos.

En frenadas fuertes, este Ypsilon puede perder la trayectoria recta y la zaga puede insinuarse. Nada que no se controle levantando el pie del pedal central por un instante. La contundencia de los frenos nos ha dejado algunas dudas. De las tres mejores frenadas que obtuvo nuestro Centro Técnico, en una de ellas -en la segunda- se registró la "escandalosa" cifra de 86,2 metros desde 120 km/h, cuando la media del segmento, basándonos en nuestras propias experiencias, se encuentra en torno a 70 metros. En frenadas sucesivas se registraron 80 y 77 metros.

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