Lancia Musa

Basado en el Fiat Idea, Lancia ha reinterpretado el concepto de monovolumen urbano llevándolo a extremos insospechados, donde convergen el lujo, la elegancia y la exclusividad con el buen gusto italiano.

Lancia Musa
Lancia Musa

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.

La mítica marca italiana está intentando salir de la crisis en la que se ha visto sumida durante los últimos años de su historia. Después del archiconocido Delta, Lancia no ha conseguido levantar cabeza, a pesar del intento por ganar cuota en diferentes segmentos del mercado.

Modelos como el Lybra, el Thesis o el Phedra no han sido capaces de alcanzar un volumen satisfactorio para lograr la rentabilidad de Lancia y parecen ser los modelos pequeños los que van a “tirar del carro" para relanzar la marca y convertirla en lo que fue hace unos cuantos años.

Precisamente el Ypsilon y el nuevo Musa serán los modelos con más proyección dentro de la marca. Al menos así lo avalan las cifras de ventas acumuladas hasta la fecha y las previsiones de ventas del nuevo modelo. Por poner un ejemplo, Ypsilon ha superado en ventas al Mini en Italia, un modelo con verdadero “tirón" entre el público joven.

En España, Lancia se ha marcado como objetivo para este ejercicio duplicar las ventas del año anterior con unas cifras cercanas a las 6.000 unidades, teniendo en cuenta que unas 4.000 corresponderán a Ypsilon y unas 700 a Musa (en poco más de dos meses de comercialización), mientras que el resto se repartirá entre los modelos Lybra, Phedra y Thesis. Para un año completo de ventas (2005) se calculan unas matriculaciones de unas 2.000 unidades anuales de Musa en España, lo que hace prever una cifra de negocio positiva, tras 14 años de pérdidas.

La fórmula no es nueva para la marca. De hecho, ha sido la característica más relevante desde que conocimos el prototipo Dialogos. Conscientes de que no es fácil competir con productos convencionales en un mercado tan feroz como el actual, los responsables de Lancia apostaron por valores añadidos, como el diseño, la elegancia, el lujo y la exclusividad. Sin embargo, estos valores, que se dan por supuestos y habituales en los modelos más lujosos y representativos del mercado, son precisamente los que diferencian y caracterizan a los modelos pequeños de Lancia, pues no es muy habitual que en los vehículos urbanos se llegue al nivel de terminación y equipamiento al que acostumbra la marca italiana.

Basado en el Fiat Idea y éste, a su vez en el Punto, las diferencias estéticas con el primero son notables. Para empezar, se ha colocado una gran parrilla cromada que preside la zona frontal y realza la elegancia del conjunto. Unos faros almendrados que integran los indicadores de dirección en la parte superior otorgan mayor distinción, mientras que los paragolpes, con grandes tomas de aire para refrigeración en la parte inferior, imprimen un cierto toque deportivo.

También la parte trasera presenta claras diferencias con el modelo del que deriva, más cercana a la del Ypsilon que a la del propio Idea. Para lograr este objetivo, se han situado unos grandes grupos ópticos en los vértices de la carrocería y se ha curvado ligeramente el portón, con lo que la sensación visual tiene un cierto aire retro.

El interior es la verdadera joya del Musa. Se ha tenido especial cuidado en la presentación del habitáculo, aunque no hay importantes diferencias cuantitativas con el Idea. Cuenta con asientos configurables en hasta 32 posiciones diferentes y, como ya vimos en el modelo de Fiat, los respaldos delanteros se pliegan completamente hacia delante para formar una especie de mesa, mientras los traseros se pueden inclinar en diferentes posiciones; son correderos y reclinables, lo que permite variar la configuración interior hasta alcanzar un volumen de 1.400 litros.

La disposición de mandos es idéntica a la del Idea, pero cambia la terminación de los materiales, con un aspecto más cuidado en el nuevo modelo: volante estilo Lancia, palanca de cambios forrada en cuero, embellecedores efecto titanio y combinaciones de colores específicas. También los asientos varían su configuración respecto a los conocidos en la marca hermana y ahora adoptan las formas típicas de otros modelos Lancia. Por supuesto, pueden ir revestidos en tapicería mixta con piel en la versión más alta de la gama.

Sin embargo, nos ha sorprendido que el equipamiento de serie no sea tan extenso como esperábamos. Efectivamente, el acabado es bueno, pero el lujo se paga adicionalmente o, al menos, parte de él. Elementos como las llantas de aleación de 16 pulgadas, los faros antiniebla, el climatizador automático, el sistema de control de estabilidad ESP, los airbags laterales o la rueda de repuesto son opcionales en este modelo.

Lo que sí se ofrece como equipamiento de serie en todas las versiones del Musa son el ordenador de viaje, el respaldo de los asientos abatible en fracciones, el sistema antibloqueo de frenos ABS o los neumáticos 195/60 en llanta de 15 pulgadas.

Destacan especialmente algunos elementos opcionales, como el techo de cristal panorámico “GranLuce", el sistema de cambio automático DFN “Dolce Far Niente", el sistema de sonido Bose de alta fidelidad, la garantía “Parure Lancia", climatizador dual, el sistema Connect Nav Plus o el paquete “Dolce Far Poco" que incluye climatizador dual, sensor de estacionamiento, sensor crepuscular y de lluvia, sistema de control de velocidad, apoyabrazos delanteros y regulación lumbar de los asientos delanteros.