Kia Sportage 2.0 CRDI EX 4x4

Hay que ver lo rápido que se ha puesto Kia al nivel de las marcas occidentales en vehículos 4x4. Al triunfal y lujoso Sorento se une este renovadísimo Sportage, su propuesta de todo terreno más asequible, capaz y eficaz.

Kia Sportage 2.0 CRDI EX 4x4
Kia Sportage 2.0 CRDI EX 4x4

En Kia han reformado por completo el Sportage, un todo terreno que ya contaba con muchos años a sus espaldas, y han presentado un producto de lo más competitivo. Así es y así se desenvuelve.Lo primero que hay que decir del nuevo Kia Sportage es que comparte motor, cambio y bastidor con el Hyundai Tucson. Es decir: las diferencias entre ambos coches son meramente estéticas.
A partir de aquí, el Kia opta por una imagen algo más contenida que la del Tucson, con menos protuberancias. Se busca una estampa deportiva, pero sin abusar de los tópicos: hay grandes pasos de rueda, pero no exagerados, tampoco hay fuertes nervaduras, ni siquiera grandes parachoques, sólo en el frontal se ha abusado un poco de la protección plástica. Aparte de eso, La única concesión es el escape, que luce una llamativa doble salida con las bocas rectangulares. Después, unas discretas molduras dan a los laterales el volumen de músculo justo para que el coche tenga la “pinta" de un todo terreno bastante típico, con algo de sabor americano, discreto de formas, pero contundente. De puertas para adentro reina el mismo tono sencillo y funcional. Hay mucho espacio y está bastante bien distribuido, con amplias zonas despejadas en el salpicadero que ahondan esa imagen espaciosa. Sólo una barra rompe los planos desnudos: un asidero frontal para el pasajero.Si en el aspecto exterior Kia ha evolucionado, en el interior ha dado saltos gigantescos hacia delante. Ahora, sus habitáculos están prácticamente al nivel de los europeos y sólo se pueden poner pegas menores. En este caso, hay algún plástico en el salpicadero que todavía es muy duro pero, por lo demás, no hay reproches.
Los materiales son correctos, los acabados resultan buenos y sólidos y los ajustes están bien resueltos. Además, el tacto de los mandos es muy bueno y la ergonomía sólo falla por lo alejados que quedan algunos controles, como los del equipo de sonido. La habitabilidad también es buena. Los asientos delanteros no son especialmente grandes, pero sí son cómodos y sujetan lo justo (pero menos de lo que nos gustaría). Encontrar la postura más correcta es fácil gracias a los amplios reglajes de banqueta y volante. Atrás, en cambio, hay mucho espacio. Tres personas puede viajar en la banqueta trasera sin apuros. La verdad es que, viéndolo por fuera, con una batalla de 2,63 metros, no parecer que luego vaya a ser tan amplio por dentro… No es tan brillante el maletero, que cede mucho terreno a las plazas traseras. Sus 385 litros de capacidad (760 litros con los asientos abatidos) se quedan escasos para un equipaje medio. En Kia han tratado de paliarlo añadiendo una bandeja con varios compartimentos que va debajo del suelo del maletero, pero no es suficiente. A cambio, el portón incorpora apertura independiente para el cristal, lo cual nos evita el tener que abrir toda la puerta para introducir objetos pequeños cuando hay poco espacio.Los 24.800 euros que cuesta de partida el Sportage con el acabado EX dan acceso a una más que cumplida dotación de serie que es, sin duda, uno de los fundamentos principales de este coche. El equipo de fábrica incluye elementos tan interesantes como el ABS, EBD, el control de tracción-estabilidad, las llantas de aleación, los airbags delanteros y de cortina y laterales delanteros, el climatizador, el volante en cuero regulable en altura, los faros antiniebla, los elevalunas en las cuatro puertas y los remates en cuero para la palanca de cambios. Como se ve, no está mal para un todo terreno coreano… Y se puede mejorar añadiendo el equipo de sonido con CD, que cuesta 364 euros, o la pintura metalizada, que sale por 301 euros más. Si se quiere con caja de cambios automática, hay que pagar 1.200 euros. Se ofrece también un pack de lujo que incluye tapicería en cuero y techo practicable que cuesta 1.750 euros.
Un detalle: la rueda de repuesto es de las de “emergencia". Bien podría ser de las de verdad. El Sportage es un todo terreno de formas clásicas pero maneras modernas. Apuesta por un sistema de tracción integral sin reductora que es más que suficiente para superar obstáculos de grado medio y, al tiempo, propone una configuración general que le permite defenderse con soltura en la carretera.
Además, por su precio, 24.800 euros, se sitúa como una opción muy razonable para los que busquen un coche cómodo, bien resuelto y hábil en el campo. Por si fuera poco, con el motor 2.0 CRDI que elegimos, es de lo más ahorrador. En Kia han reformado por completo el Sportage, un todo terreno que ya contaba con muchos años a sus espaldas, y han presentado un producto de lo más competitivo. Así es y así se desenvuelve.Lo primero que hay que decir del nuevo Kia Sportage es que comparte motor, cambio y bastidor con el Hyundai Tucson. Es decir: las diferencias entre ambos coches son meramente estéticas.
A partir de aquí, el Kia opta por una imagen algo más contenida que la del Tucson, con menos protuberancias. Se busca una estampa deportiva, pero sin abusar de los tópicos: hay grandes pasos de rueda, pero no exagerados, tampoco hay fuertes nervaduras, ni siquiera grandes parachoques, sólo en el frontal se ha abusado un poco de la protección plástica. Aparte de eso, La única concesión es el escape, que luce una llamativa doble salida con las bocas rectangulares. Después, unas discretas molduras dan a los laterales el volumen de músculo justo para que el coche tenga la “pinta" de un todo terreno bastante típico, con algo de sabor americano, discreto de formas, pero contundente. De puertas para adentro reina el mismo tono sencillo y funcional. Hay mucho espacio y está bastante bien distribuido, con amplias zonas despejadas en el salpicadero que ahondan esa imagen espaciosa. Sólo una barra rompe los planos desnudos: un asidero frontal para el pasajero.Si en el aspecto exterior Kia ha evolucionado, en el interior ha dado saltos gigantescos hacia delante. Ahora, sus habitáculos están prácticamente al nivel de los europeos y sólo se pueden poner pegas menores. En este caso, hay algún plástico en el salpicadero que todavía es muy duro pero, por lo demás, no hay reproches.
Los materiales son correctos, los acabados resultan buenos y sólidos y los ajustes están bien resueltos. Además, el tacto de los mandos es muy bueno y la ergonomía sólo falla por lo alejados que quedan algunos controles, como los del equipo de sonido. La habitabilidad también es buena. Los asientos delanteros no son especialmente grandes, pero sí son cómodos y sujetan lo justo (pero menos de lo que nos gustaría). Encontrar la postura más correcta es fácil gracias a los amplios reglajes de banqueta y volante. Atrás, en cambio, hay mucho espacio. Tres personas puede viajar en la banqueta trasera sin apuros. La verdad es que, viéndolo por fuera, con una batalla de 2,63 metros, no parecer que luego vaya a ser tan amplio por dentro… No es tan brillante el maletero, que cede mucho terreno a las plazas traseras. Sus 385 litros de capacidad (760 litros con los asientos abatidos) se quedan escasos para un equipaje medio. En Kia han tratado de paliarlo añadiendo una bandeja con varios compartimentos que va debajo del suelo del maletero, pero no es suficiente. A cambio, el portón incorpora apertura independiente para el cristal, lo cual nos evita el tener que abrir toda la puerta para introducir objetos pequeños cuando hay poco espacio.Los 24.800 euros que cuesta de partida el Sportage con el acabado EX dan acceso a una más que cumplida dotación de serie que es, sin duda, uno de los fundamentos principales de este coche. El equipo de fábrica incluye elementos tan interesantes como el ABS, EBD, el control de tracción-estabilidad, las llantas de aleación, los airbags delanteros y de cortina y laterales delanteros, el climatizador, el volante en cuero regulable en altura, los faros antiniebla, los elevalunas en las cuatro puertas y los remates en cuero para la palanca de cambios. Como se ve, no está mal para un todo terreno coreano… Y se puede mejorar añadiendo el equipo de sonido con CD, que cuesta 364 euros, o la pintura metalizada, que sale por 301 euros más. Si se quiere con caja de cambios automática, hay que pagar 1.200 euros. Se ofrece también un pack de lujo que incluye tapicería en cuero y techo practicable que cuesta 1.750 euros.
Un detalle: la rueda de repuesto es de las de “emergencia". Bien podría ser de las de verdad. El Sportage es un todo terreno de formas clásicas pero maneras modernas. Apuesta por un sistema de tracción integral sin reductora que es más que suficiente para superar obstáculos de grado medio y, al tiempo, propone una configuración general que le permite defenderse con soltura en la carretera.
Además, por su precio, 24.800 euros, se sitúa como una opción muy razonable para los que busquen un coche cómodo, bien resuelto y hábil en el campo. Por si fuera poco, con el motor 2.0 CRDI que elegimos, es de lo más ahorrador.