Kia Magentis 2.5 V6 automático

Ser coreano en el mercado del automóvil español es sinónimo de coche de precio ajustado y de calidad cuestionable. Estas premisas se cumplen al 50 por 100 en el protagonista de nuestra prueba, ya que si el coste se consigue mantener en unos valores aceptables, la calidad ha mejorado de forma considerable, aunque sin llegar a los niveles a los que nos tienen acostumbrados las marcas europeas.

Kia Magentis 2.5 V6 automático
Kia Magentis 2.5 V6 automático

No obstante, la impresión cuando nos adentramos en el interior del modelo oriental no ha sido lo placentera que podíamos esperar cuando compramos un vehículo que ronda los 4 millones. La palabra que lo define mejor es aparente, pero nada más. Es un interior bonito y que da una buena impresión a primera vista gracias al color crema que lo inunda, sin embargo, analizándolo, vemos que adolece de un excelente acabado y peca de un ambiente en exceso “plasticoso", con unas inserciones en simil madera que dejan bastante que desear. Hay que destacar que en nuestra unidad de pruebas algunos mandos no funcionaban de la forma más correcta posible. Así, por el uso, el botón de las luces de warning y la palanca del intermitente se mostraban defectuosos y no funcionaban de forma perfecta.

Los sillones, recubiertos en piel del mismo color que el salpicadero, son cómodos, pero carecen del poder de sujeción que podría desearse. Ninguna crítica puede realizarse en el ámbito de la habitabilidad interior. El Magentis se sitúa entre los más grandes de su categoría: es más largo que modelos con los que podrían competir como el Citroën C5, el Ford Mondeo, el Peugeot 406, el Renault Laguna e incluso de gama superior como el Alfa 166 o el Volkswagen Passat.

Tanto las plazas delanteras como las traseras gozan de un espacio suficiente para cinco personas, que viajarán cómodamente y con suficiente confort si la carretera no está dominada por los virajes. Si es así, el movimiento de la parte de atrás de la carrocería, sumado a la falta de agarre del cuero, puede provocar que los ocupantes permuten sus posiciones en las plazas traseras sin así desearlo.

Aparte de esto, el interior es muy cómodo y la posición al volante se encuentra de foma fácil, por lo que los viajes largos no se convierten en un suplicio para los ocupantes del Magentis, sobre todo para los de los asientos delanteros.