Jaguar X-Type 3.0i Wagon

A estas alturas ya nos hemos acostumbrado a ver la insignia de Jaguar en el morro de un coche familiar. El X-Type Wagon ha hecho que se nos pase el susto y, ahora, para compensar, Jaguar lo vende también con un poderoso motor de gasolina. El familiar se entronca así con la herencia “racing" de la casa.

Jaguar X-Type 3.0i  Wagon
Jaguar X-Type 3.0i Wagon

Mucha gente pensaba que un Jaguar familiar (¡y Diesel!) era una especie de “traición" a la brillante historia de deportividad y glamour que arrastra la firma inglesa. Es posible que algo de razón tuvieran, porque resulta muy chocante ver una “ranchera" con los emblemas de un deportivo. Sin embargo, los tiempos cambian que es una barbaridad y, hoy en día, ya no nos asustamos por nada.
Además, si podemos elegir esta variante que proponemos, con un impresionante motor V6 de más de 230 CV, es muy probable que se nos olvide todo lo relativo a la “traición" apenas acariciemos el acelerador por primera vez. Jaguar ha colocado sobre el exquisito bastidor del X-Type un propulsor V6 que nos hace olvidar enseguida el “exceso" de chapa, volumen y tamaño que supone llevar la configuración familiar. Un espartano interior deportivo se encargará de vencer las últimas dudas de los puristas.Ya hemos visto en otras ocasiones que, a pesar de ser un Wagon, el X-Type familiar hace todo lo posible por disimular esta condición. En este caso, a las líneas tensas y muy deportivas de la carrocería se suman unas colosales llantas de 18 pulgadas que dejan sin habla a cualquiera. Este acabado Sport, además, cuenta con un color exclusivo, negro mate, y parrilla y embellecedores en el mismo tono.La estampa del modelo, por tanto, da la impresión de albergar dos coches en uno: por un lado, un atractivo familiar de gran envergadura. Por otro, casi rompiendo las costuras y luchando por salirse fuera del pellejo del Wagon, un Jaguar deportivo de los de toda la vida.

Esta sensación se acentúa cuando se entra en el coche. Apenas hace falta un vistazo al cuadro de instrumentos para darse cuenta de que el material genético de Jaguar está presente en este coche. Lo podemos sentir latiendo debajo de la piel de los asientos del acabado Sport, estrechos, duros, con una magnífica sujeción lateral y el grado de firmeza necesario para recordarnos que, familiar y todo, sigue siendo un coche deportivo.
Y la marca de la casa está también en todo el salpicadero, oscuro y sencillo, sin concesiones a estéticas peregrinas; pura sobriedad británica teñida de matices “racing". La estampa del modelo, por tanto, da la impresión de albergar dos coches en uno: por un lado, un atractivo familiar de gran envergadura. Por otro, casi rompiendo las costuras y luchando por salirse fuera del pellejo del Wagon, un Jaguar deportivo de los de toda la vida.

Esta sensación se acentúa cuando se entra en el coche. Apenas hace falta un vistazo al cuadro de instrumentos para darse cuenta de que el material genético de Jaguar está presente en este coche. Lo podemos sentir latiendo debajo de la piel de los asientos del acabado Sport, estrechos, duros, con una magnífica sujeción lateral y el grado de firmeza necesario para recordarnos que, familiar y todo, sigue siendo un coche deportivo.
Y la marca de la casa está también en todo el salpicadero, oscuro y sencillo, sin concesiones a estéticas peregrinas; pura sobriedad británica teñida de matices “racing". Pero, al hablar de seriedad y estética contenida, que nadie piense que el interior pueda estar descuidado o que los materiales sean pobres. Para nada. Lograr esa imagen de guerrero en reposo supone un gran esfuerzo para diseñadores y decoradores. Ha sido preciso emplear materiales de primera calidad, con cueros, plásticos y gomas sin tacha para, combinados con un ajuste impecable, lograr esta serenidad que trasmite el habitáculo.

Todo está en su sitio, nada chirría, nada falta y nada sobra. La disposición de los mandos es muy buena, lo mismo que su tacto. La instrumentación es correcta, de fácil lectura y suficientemente abundante. Sólo la visibilidad por el espejo interior está limitada, una de las fallas típicas de las largas carrocerías wagon. El carácter más típicamente familiar se nota, sobre todo, en las plazas traseras, que son magníficas por espacio y confort. Con la carrocería “ranchera" el techo queda más arriba, con lo que hay más sitio para la cabeza y, por ende, un mayor volumen en toda la zona trasera, que resulta mayor que la del formato berlina.En esos asientos traseros, dos adultos viajan con toda comodidad, sobrados de sitio para las piernas y los hombros y rodeados de un alto nivel de materiales, acabados y facilidades. Para tres personas, el espacio sigue siendo bueno, pero la plaza central, que lleva en el respaldo el acceso al maletero, (también hace de reposabrazos) y resta algo de comodidad al pasajero que va en esa posición.

El “look" familiar también está en otros puntos del coche, como los reposabrazos con cajones, la enorme guantera, las gavetas para gafas en el techo, etc. Algunos de estos elementos, sobre todo los del techo, están confeccionados en materiales que desmerecen un poco el conjunto. Se ve que son cosas de las sinergias de grupo y los ahorres de coste. El maletero siempre es una parte fundamental en un coche familiar. Curiosamente, al dejar tanto hueco para el interior, el maletero pierde sitio. Es más pequeño en términos absolutos que el de la berlina: ofrece 400 litros justos de capacidad. Sin embargo, al tener unas formas más regulares y cúbicas, caben mejor los objetos más voluminosos. Eso sí, plegando los asientos traseros se logra un hueco de 740 litros (según mediciones de nuestro Centro Técnico) que no está nada mal, sobre todo porque la superficie resultante es totalmente plana.
Lleva un cubremaletero que se enrolla y, bajo el piso, un amplio hueco que sirve para esconder objetos pequeños o valiosos. También hay dos compartimentos laterales para guardar más cosas o, como era el caso de nuestra unidad, colocar el lector de DVD del equipo de navegación. Como era de esperar con un precio de partida de 44.500 euros, no se pueden poner muchas pegas al equipamiento de serie. El coche lleva de todo. Por ejemplo: airbags delanteros, de cortina, de rodillas, laterales, traseros, traseros de cortina.... Pero también hay ABS, suspensión deportiva, tracción integral, apoyo a la frenada de emergencia, sistema antideslizamiento... Todo para hacer de este coche un verdadero blindado del asfalto.Y, como es un familiar y un Jaguar, tiene que ir también blindado el apartado de confort. Así, lleva, por ejemplo, elementos como el climatizador de dos zonas, el equipo de sonido con CD, la tapicería en cuero y tela, el volante de cuero, con los mandos del sonido y regulable en altura y profundidad, la regulación eléctrica en los asientos delanteros, las barras portaequipajes para el techo y un largo etcétera de pequeños detalles.Para completar la dotación, hay extras muy recomendables, como los útiles sensores de aparcamiento, que pueden montarse desde 500 euros; el control de estabilidad, que cuesta 540 euros (bien podía ser de serie en un coche como este); el control de velocidad de crucero, que sale por 280 euros; los asientos delanteros calefactables (450 euros) o el navegador por satélite, que cuesta 3.110 euros. Un capricho: televisión por 960 euros más.Mucha gente pensaba que un Jaguar familiar (¡y Diesel!) era una especie de “traición" a la brillante historia de deportividad y glamour que arrastra la firma inglesa. Es posible que algo de razón tuvieran, porque resulta muy chocante ver una “ranchera" con los emblemas de un deportivo. Sin embargo, los tiempos cambian que es una barbaridad y, hoy en día, ya no nos asustamos por nada.
Además, si podemos elegir esta variante que proponemos, con un impresionante motor V6 de más de 230 CV, es muy probable que se nos olvide todo lo relativo a la “traición" apenas acariciemos el acelerador por primera vez. Jaguar ha colocado sobre el exquisito bastidor del X-Type un propulsor V6 que nos hace olvidar enseguida el “exceso" de chapa, volumen y tamaño que supone llevar la configuración familiar. Un espartano interior deportivo se encargará de vencer las últimas dudas de los puristas.Ya hemos visto en otras ocasiones que, a pesar de ser un Wagon, el X-Type familiar hace todo lo posible por disimular esta condición. En este caso, a las líneas tensas y muy deportivas de la carrocería se suman unas colosales llantas de 18 pulgadas que dejan sin habla a cualquiera. Este acabado Sport, además, cuenta con un color exclusivo, negro mate, y parrilla y embellecedores en el mismo tono.La estampa del modelo, por tanto, da la impresión de albergar dos coches en uno: por un lado, un atractivo familiar de gran envergadura. Por otro, casi rompiendo las costuras y luchando por salirse fuera del pellejo del Wagon, un Jaguar deportivo de los de toda la vida.

Esta sensación se acentúa cuando se entra en el coche. Apenas hace falta un vistazo al cuadro de instrumentos para darse cuenta de que el material genético de Jaguar está presente en este coche. Lo podemos sentir latiendo debajo de la piel de los asientos del acabado Sport, estrechos, duros, con una magnífica sujeción lateral y el grado de firmeza necesario para recordarnos que, familiar y todo, sigue siendo un coche deportivo.
Y la marca de la casa está también en todo el salpicadero, oscuro y sencillo, sin concesiones a estéticas peregrinas; pura sobriedad británica teñida de matices “racing". La estampa del modelo, por tanto, da la impresión de albergar dos coches en uno: por un lado, un atractivo familiar de gran envergadura. Por otro, casi rompiendo las costuras y luchando por salirse fuera del pellejo del Wagon, un Jaguar deportivo de los de toda la vida.

Esta sensación se acentúa cuando se entra en el coche. Apenas hace falta un vistazo al cuadro de instrumentos para darse cuenta de que el material genético de Jaguar está presente en este coche. Lo podemos sentir latiendo debajo de la piel de los asientos del acabado Sport, estrechos, duros, con una magnífica sujeción lateral y el grado de firmeza necesario para recordarnos que, familiar y todo, sigue siendo un coche deportivo.
Y la marca de la casa está también en todo el salpicadero, oscuro y sencillo, sin concesiones a estéticas peregrinas; pura sobriedad británica teñida de matices “racing". Pero, al hablar de seriedad y estética contenida, que nadie piense que el interior pueda estar descuidado o que los materiales sean pobres. Para nada. Lograr esa imagen de guerrero en reposo supone un gran esfuerzo para diseñadores y decoradores. Ha sido preciso emplear materiales de primera calidad, con cueros, plásticos y gomas sin tacha para, combinados con un ajuste impecable, lograr esta serenidad que trasmite el habitáculo.

Todo está en su sitio, nada chirría, nada falta y nada sobra. La disposición de los mandos es muy buena, lo mismo que su tacto. La instrumentación es correcta, de fácil lectura y suficientemente abundante. Sólo la visibilidad por el espejo interior está limitada, una de las fallas típicas de las largas carrocerías wagon. El carácter más típicamente familiar se nota, sobre todo, en las plazas traseras, que son magníficas por espacio y confort. Con la carrocería “ranchera" el techo queda más arriba, con lo que hay más sitio para la cabeza y, por ende, un mayor volumen en toda la zona trasera, que resulta mayor que la del formato berlina.En esos asientos traseros, dos adultos viajan con toda comodidad, sobrados de sitio para las piernas y los hombros y rodeados de un alto nivel de materiales, acabados y facilidades. Para tres personas, el espacio sigue siendo bueno, pero la plaza central, que lleva en el respaldo el acceso al maletero, (también hace de reposabrazos) y resta algo de comodidad al pasajero que va en esa posición.

El “look" familiar también está en otros puntos del coche, como los reposabrazos con cajones, la enorme guantera, las gavetas para gafas en el techo, etc. Algunos de estos elementos, sobre todo los del techo, están confeccionados en materiales que desmerecen un poco el conjunto. Se ve que son cosas de las sinergias de grupo y los ahorres de coste. El maletero siempre es una parte fundamental en un coche familiar. Curiosamente, al dejar tanto hueco para el interior, el maletero pierde sitio. Es más pequeño en términos absolutos que el de la berlina: ofrece 400 litros justos de capacidad. Sin embargo, al tener unas formas más regulares y cúbicas, caben mejor los objetos más voluminosos. Eso sí, plegando los asientos traseros se logra un hueco de 740 litros (según mediciones de nuestro Centro Técnico) que no está nada mal, sobre todo porque la superficie resultante es totalmente plana.
Lleva un cubremaletero que se enrolla y, bajo el piso, un amplio hueco que sirve para esconder objetos pequeños o valiosos. También hay dos compartimentos laterales para guardar más cosas o, como era el caso de nuestra unidad, colocar el lector de DVD del equipo de navegación. Como era de esperar con un precio de partida de 44.500 euros, no se pueden poner muchas pegas al equipamiento de serie. El coche lleva de todo. Por ejemplo: airbags delanteros, de cortina, de rodillas, laterales, traseros, traseros de cortina.... Pero también hay ABS, suspensión deportiva, tracción integral, apoyo a la frenada de emergencia, sistema antideslizamiento... Todo para hacer de este coche un verdadero blindado del asfalto.Y, como es un familiar y un Jaguar, tiene que ir también blindado el apartado de confort. Así, lleva, por ejemplo, elementos como el climatizador de dos zonas, el equipo de sonido con CD, la tapicería en cuero y tela, el volante de cuero, con los mandos del sonido y regulable en altura y profundidad, la regulación eléctrica en los asientos delanteros, las barras portaequipajes para el techo y un largo etcétera de pequeños detalles.Para completar la dotación, hay extras muy recomendables, como los útiles sensores de aparcamiento, que pueden montarse desde 500 euros; el control de estabilidad, que cuesta 540 euros (bien podía ser de serie en un coche como este); el control de velocidad de crucero, que sale por 280 euros; los asientos delanteros calefactables (450 euros) o el navegador por satélite, que cuesta 3.110 euros. Un capricho: televisión por 960 euros más.