Honda Civic 1.6i VTEC ES 5p

Sin ningún rasgo externo que lo emparente con su antecesor, el nuevo Honda Civic toma la bandera de la practicidad con una nueva configuración. En ella se prima especialmente el espacio interior y la comodidad de marcha por encima de otras consideraciones.

Honda Civic 1.6i VTEC ES 5p
Honda Civic 1.6i VTEC ES 5p

En concreto, la caja de cambios está perfectamente adaptada al rendimiento del motor con un desarrollo final en quinta ligeramente corto para favorecer la prestación. Esto explica que se dé la cada vez más atípica circunstancia de disponer de suficiente agilidad también en la marcha más larga. En general, la transmisión confiere una excelente capacidad de aprovechamiento de las características del motor. Como ya comentábamos al principio, la posición de la palanca de cambios favorece —e incluso invita— a su utilización y tan sólo se le pueden reprochar unos recorridos algo más largos de lo que sería ideal. Por lo demás, la inserción de las marchas se realiza de manera bastante rápida y precisa.Las suspensiones independientes de ambos trenes, el tarado de muelle y amortiguador —blando, pero muy bien equilibrado— y la generosa distancia entre ejes son los tres ingredientes que permiten firmar un excelente comportamiento del Civic en carretera. En este sentido, cabe destacar la calidad de rodadura donde las irregularidades son muy bien absorbidas y no se transmiten al habitáculo ni en forma de sacudidas ni de ruidos. Los elaborados trenes rodantes a los que nos tienen acostumbrados los ingenieros orientales tienen su representante en el Civic a través de su suspensión trasera que, además de ser eficaz en cuanto a geometría, no ofrece ningún intrusismo en el maletero, permitiéndole unas formas muy regulares. El Civic resulta agradable de conducir y, sobre todo, muy fácil. Los neumáticos de 195/60, montados en llantas de 15 pulgadas, proporcionan el necesario agarre para las exigencias del motor y, además, la progresividad necesaria para garantizar una alta sensación de confianza al conductor. Muy estable en recta y curvas amplias, la actitud en curvas más lentas es neutra sin que la tendencia al subviraje sea excesiva y sin que tampoco el tren trasero se desmande. Todas las reacciones al límite son predecibles y controlables. Las suaves suspensiones, no sólo proporcionan una alta comodidad de marcha, también son responsables de que la actitud del coche se mantenga invariada; sea cual sea el estado del asfalto. Sobre firme bacheado el comportamiento no se degrada y sigue ofreciendo las mismas cualidades que sobre asfalto liso. Los frenos, con cuatro discos —ventilados los delanteros—, ofrecen un excelente tacto y han arrojado en nuestras mediciones unas distancias de parada notables para un modelo de estas características. Tan sólo cabe reprocharles cierta tendencia a la pérdida de eficacia por temperatura, extremo que es más achacable a la calidad de las pastillas que al sistema en sí mismo. La dirección dispone de una eficaz asistencia eléctrica que no resta sensibilidad al conductor, el cual recibe a través del volante las sensaciones que le permiten saber lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto. Además, con menos de tres vueltas de volante es bastante rápida y ofrece una razonable precisión. Aunque con un equipamiento muy completo, el precio de nuestra unidad con acabado ES resulta elevado con relación a sus rivales más directos. Los cuatro airbags, el climatizador, los cuatro elevalunas eléctricos, las llantas de aleación y la alarma dejan la dotación de serie prácticamente “cerrada" a falta de la pintura metalizada y el techo solar. En todo caso, el precio final queda por encima de lo que cabría esperar para un vehículo con motor de 1.6 litros.

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