Ford: nuevos motores y cajas de cambio

Tras un esfuerzo industrial muy importante, Ford acaba de lanzar al mercado varias novedades técnicas realmente interesantes. Destaca la irrupción del Mondeo con el motor 2.2 TDCI de 155 CV, pero también hay noticias agradables en cuanto a cajas de cambio automáticas: llega el cambio CVT.

Ford: nuevos motores y cajas de cambio
Ford: nuevos motores y cajas de cambio

Hay que ver para cuánto da una mañana conduciendo con ingenieros de Ford por la Alemania rural. Da, por ejemplo, para probar por primera vez el Mondeo con su nuevo motor 2.2 TDCI de 155 CV. También alcanza el tiempo para ver lo bien que le sienta al C-Max TDCI 1.6 el novísimo cambio CVT de variador continuo.
Y da, además, para conducir en primicia el motor TI-VCT que estrena el C-Max y que ofrece variación constante de su doble árbol de levas. Ah, y para comparar las cajas de cambio Durashift en sus variantes automática total y automática robotizada. Por dar, da tiempo hasta para sentarse en el asiento Contour, el “asiento del futuro", dicen los de Ford. El Ford Mondeo es uno de esos coches que ponen de acuerdo a todo el mundo: siempre satisface. Y, claro, esta vez no iba a ser menos. En Autopista Online hemos tenido la ocasión de conducir la berlina con el recién llegado motor 2.2 TDCI de 155 CV.Equipado con este propulsor, el Mondeo es una máquina admirable. Se convierte en un vehículo que ofrece unas prestaciones poco habituales en las mecánicas Diesel y, lo que es mejor, manteniendo las excelencias de un bastidor fabuloso.
Los 155 CV hacen de este Mondeo el Diesel de cuatro cilindros más potente del mercado y, además, uno de los más eficaces. Estamos deseando pasarlo por el banco de rodillos para ver cuánto da de sí realmente. Seguro que los 155 CV se transforman en muchos más. Para construir este propulsor, los ingenieros de Ford han tomado la base del turbodiésel de dos litros Duratorq anterior. Sobre él, han realizado varias modificaciones. Según Jochen Tüting, ingeniero responsable del proyecto, la primera fue ampliar la cilindrada, para lo que se aumentó la carrera de los cilindros. Después, mejoraron y reforzaron los pistones, el cigüeñal y las bielas. También cambiaron el sistema de inyección: ahora cuenta con inyectores de nuevo cuño, que llevan siete orificios de inyección, en lugar de cinco, y, además, son agujeros más pequeños, con lo que el combustible se pulveriza todavía mejor al entrar en los cilindros. El common rail, obra de Delphi, es de segunda generación e inyecta a 1.600 bares.
Por último, se ha mejorado el turbo, que ya es capaz de girar a 225.000 revoluciones por minuto.
Con todo, en Ford aseguran que han logrado una suavidad de marcha equivalente a la del viejo dos litros y, de paso, han dotado al motor de una fuerza inédita: 36 mkg que, gracias a la función overboost, se pueden transformar durante unos instantes en 40 mkg.
Por lo demás, el motor cumplirá de partida con las especificaciones de la Euro 3 para emisiones contaminantes. Habrá que esperar hasta 2005 para que una nueva evolución cumpla con la Euro 4. En marcha, el nuevo TDCI 2.2 ofrece un rendimiento magnífico. Empuja desde muy abajo y se estira mucho, muy por encima de las 4.000 vueltas, sin dejar de aportar pegada y velocidad en ningún momento. Su par máximo (36 mkg ampliables a 40 por obra del overboost) se alcanza entre las 1.880 y las 2.250 revoluciones, pero a sólo 1.250 rpm ya hay 24 mkg disponibles. Es decir, el coche tiene unos bajos fulminantes, con una pegada terrible que da lugar a una entrega de la potencia contundente y firme pero noble, sin aspavientos, muy progresiva.

Lo anterior se traduce en un carácter casi deportivo, que define a un coche muy rápido, de aceleraciones brillantes y, gracias a la elasticidad que muestra, muy buenas recuperaciones y unos adelantamientos chispeantes. Según Ford, el 0-100 km/h se hace en sólo 8,7 segundos, una buena cifra para un coche de este porte. El 2.2 TDCI se combina con la conocida caja manual de seis velocidades que ya montaba el Mondeo. Su manejo resulta preciso y rápido, y destacan las velocidades centrales, la tercera y la cuarta, que confieren al Mondeo una agilidad y una potencia propias de un velocista.Y es precisamente en la transmisión donde encontramos la única pega que podemos ponerle a esta nueva versión del Mondeo. Se trata del embrague, que tiene un tacto algo tosco. Los ingenieros de Ford nos han explicado que han tenido que emplear materiales más resistentes para los discos a fin de soportar el par que es capaz de liberar este motor. Esos discos más gruesos hacen que se necesite más fuerza para accionar el pedal y que, al principio, las arrancadas resulten bruscas.
En realidad, no estamos ante ningún fallo, sino ante una cuestión de costumbre y de percepción. Este embrague tan correoso da también un cierto carácter deportivo al manejo del motor y, por qué no, un cierto toque de coche de gran calidad, de mecánica solvente y fornida. En Ford dicen que podrían haberlo ablandado para hacerlo más convencional, pero que les ha parecido mejor dejarlo así. Cuestión de gustos.Por lo demás, el Mondeo mantiene las magníficas cualidades de rodador que ya hemos glosado otras veces. Apoyado en un bastidor imbatible, con un tarado de suspensiones de equilibrio perfecto y una dirección de carreras, el coche es una verdadera delicia en cualquier terreno.En la pequeña prueba dinámica que nos ofrecieron en Alemania, los Mondeo llevaban unas espectaculares llantas de 18 pulgadas y unos neumáticos con demasiada goma en contacto con el suelo y perfil bajo. Esta combinación lo hace un poco más duro, pero, con algo menos de goma, el trabajo del bastidor tiene que ser impecable. El conjunto se remata con un muy buen equipo de frenos y la siempre confortable presencia del control de estabilidad.

Los pasos por curva se hacen a toda marcha sin el más leve titubeo, sin que ninguna oscilación de la carrocería interfiera, sin vicios, sin ninguna querencia. Puras neutralidad y agilidad. Aunque el motor 2.2 TDCI estará disponible con todos los acabados del Mondeo y con la carrocería Wagon, en Ford han querido acompañar su lanzamiento con la aparición de una serie especial denominada Titanio. Este acabado se inspira en el muy deportivo ST 220, el más poderoso de la familia. Cuenta con un frontal en el que destacan la parrilla cromada y los antiniebla colocados en los extremos. También incluye pasos de rueda delanteros sobredimensionados y un nuevo parachoques trasero.

Las llantas serán de 17 pulgadas, mientras que el interior llevará lo mismo que los acabados más altos, los Ghia, pero con un aire más “tecno". Para lograr este espíritu, han añadido varios apliques cromados en el salpicadero y la torreta del cambio, así como una nueva tapicería en cuero y Alcantara con perforaciones plateadas.

El equipamiento dispone de control de crucero, retrovisores plegables eléctricamente, sensor de lluvia, asientos delanteros de reglajes eléctricos, climatizador, calefacción y refrigeración en las butacas delanteras y, en la unidad que probamos, navegador por satélite.
En Ford no han dado todavía precios, pero el coche se venderá a partir de septiembre. Aunque no tuvimos ocasión de conocerlo en directo, Ford aprovechó la ocasión para anunciarnos el inminente lanzamiento de otro motor para la gama Mondeo, aunque en este caso se trata de un gasolina. Es el propulsor Duratec V6 de 3 litros y 204 CV, una máquina que llegará para acompañar a los otros dos V6, el 2.5 litros de 170 CV y el poderoso 3.0 litros de 226 CV que llevan los ST.
En esta ocasión, el V6 de 204 CV ofrece también un par de 26,3 mkg a 4.900 rpm. Con él, el Mondeo alcanza los 100 km/h en sólo 7,9 segundos partiendo desde parado.