Contacto: Peugeot 307

Con el 307 Peugeot no se limita a lanzar un nuevo modelo; quiere algo más: hacerse con el liderato de un segmento que representa el 46 por ciento de las ventas en España. Para ello ha puesto toda la carne en el asador uniendo, sobre una nueva plataforma, belleza exterior, robustez y una relación precio/prestaciones capaz de granjearle el éxito definitivo.

peugeot_307_3g.jpg
peugeot_307_3g.jpg

En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar. En 1994, Peugeot conformó una nueva estrategia de empresa con el objetivo de imprimir mayor dinamismo a la marca. Bajo el eslogan “para que el automóvil sea siempre un placer" se trató de crear un nuevo concepto que, además de en una renovación estética, se ha manifestado en la adopción de elementos tecnológicos como el motor HDI common rail y el filtro de partículas, en el apartado Diesel, y las inmediatas motorizaciones de inyección directa en gasolina. También se inició una nueva política de calidad y de satisfacción al cliente junto con algo fundamental: la competitividad en precio. Es en este contexto en el que, con fecha 17de mayo de 2001 y en el marco del Salón del Barcelona, Peugeot va a lanzar el 307, sustituto del ya conocido 306. La apuesta es definitiva. El 307 innova en arquitectura, en tecnología y especialmente en equipamiento de seguridad y confort, ofreciendo un estándar de producto que los compradores debían buscar antes en categorías más altas o en marcas de la competencia. En cuanto a arquitectura, el 307 inaugura una nueva plataforma del grupo PSA que el nuevo modelo manifiesta como un bicuerpo de 4,20 m de largo, 1,75 de ancho y 1,51 m de altura, medidas que hacia fuera se traducen en una línea incisiva, de zaga redondeadamente escalonada, con pasos de rueda ligeramente marcados, protectores delanteros y traseros integrados en el paragolpes y, su rasgo de personalidad más claro, una línea de parabrisas sumamente inclinada que, junto a ventanas y luneta trasera de dimensiones generosas, transfiere al interior una enorme luminosidad. Eso sí, el empleo consiguiente de mayor cantidad de cristal, penaliza algo el peso total del vehículo. Quizás no importe demasiado, porque, hacia el interior, todo ello genera un verdadero lujo de espacio. Por arriba, por los lados, en la multitud -verdaderamente multitud- de huecos y recipientes para guardar objetos… El apartado habitabilidad merece un sobresaliente y en ello estarán de acuerdo los cinco posibles ocupantes. El puesto de conducción da posibilidad de sentirse –y sentarse- a su gusto a conductores de muy diversa talla y envergadura. El secreto es la altura al techo y las múltiples posibilidades de reglaje del asiento y del volante y un elemento destacable: el paso de rueda, que permite un apoyo perfecto del pie y que constituye, por otro lado, uno de los elementos de seguridad pasiva innovadores del 307. Se trata de un reposapiés ergonómico situado entre la traviesa del salpicadero y el piso y configurado por una chapa metálica recubierta de una base plástica. En caso de choque, la traviesa retrocede dentro del habitáculo para absorber la energía del impacto, movimiento de retroceso que el reposapiés activo también acompaña. Todo ello permite conservar el ángulo entre el pie y la tibia del conductor, cuyo cuerpo se desplaza hacia delante por la fuerza de la colisión, y limitar el riesgo de heridas en el pie y la pierna. También los asientos, cómodos y algo envolventes, cumplen una doble función de confort y seguridad, ya que, en caso de colisión, acompañan el movimiento del cuerpo de su ocupante evitándole sacudidas capaces de lesionarle gravemente. En cuanto al cuadro de instrumentos, contiene velocímetro y cuentarrevoluciones grandes y analógicos, de fondo blanco y contornos de aluminio. Entre ellos, indicadores de temperatura y nivel de combustible y un check-control electrónico. Ningún problema de legibilidad de la información que ofrecen. Los mandos del volante y los botones de la consola central, en la que se sitúa el warning y la radio y el aire acondicionado, son perfectamente accesibles. El resto de los ocupantes viajarán cómodos y los traseros no tendrán, en el caso de la versión 3 puertas, ningún problema para acceder a su puesto, ya que la altura interior garantiza un paso limpio y sin excesivas “contorsiones". El maletero, ante tanto espacio interior, no sorprende por su amplitud. Desde él, levantando un poco el tapizado, se accede a la rueda de repuesto, de dimensiones estándar.