Citroën Picasso HDI 110 Exclusive

En su día fue líder de ventas y todavía mantiene el tipo a pesar del paso del tiempo y de la competencia feroz. Ahora, además, incorpora un nuevo motor HDI de 110 CV y un completo equipamiento y a buen precio.

Citroën Picasso HDI 110 Exclusive
Citroën Picasso HDI 110 Exclusive

Aprovechando que introducían un nuevo motor, en Citroën han realizado una puesta al día del Picasso. Tendrás que aguzar un poco la vista para ver en qué ha cambiado: nuevas tomas de aire y calandra más alargada, el logo (los chevrones) con más presencia, faros posteriores de nuevo cuño...Lo único que se mantiene inalterado es su habitáculo. El espacio es sagrado para este Citroën. No será el más habitable del mercado, ni el que más centímetros ofrezca para los pasajeros, pero pocos han podido igualar la sensación de amplitud que notamos nada más abrir sus puertas. Un adulto –yo misma con mi 1,80 metros- se encuentra cómodo en cualquier plaza, y eso que su forma ovalada nos hacía pensar que nos íbamos a dar con el techo. Los asientos traseros se deslizan hasta 14 centímetros, se abaten y se pueden quitar con facilidad. No tendrá las siete plazas del Zafira o del Touran, pero también es muy versátil. Citroën ha mimado a todos los pasajeros, que disponen de multitud de huecos, de cofres en el suelo, de bandejas…El Xsara Picasso que analizamos también estrena acabado: el Executive Plus. Por 25.000 euros (oficiales, luego hay que aplicar el descuento que Citroën tenga vigente en ese momento), encontramos elementos tan exclusivos como la tapicería de cuero o un gran techo solar que, por cierto, condensa demasiado el calor (las cortinas no lo aislan y se termina produciendo un efecto lupa un poco molesto para los ocupantes). Sensores de luz y lluvia, guantera refrigerada, llantas de aleación, ordenador de viaje, navegador, control de velocidad, radio CD con seis altavoces, incluso un carrito de la compra oculto en el maletero... Su equipamiento es de primera y lo convierte en un gran compañero de viaje. Se han esmerado en mejorar la presencia del Picasso y ciertamente lo consiguen. Sin embargo, no han aprovechado esta puesta al día para cambiar ciertos detalles que, aunque nimios, terminan haciendo engorrosa la vida a bordo. Por ejemplo, los mandos de los elevalunas traseros se sitúan al lado izquierdo del conductor: para éste, quedan un poco ocultos y, para el acompañante, directamente inaccesibles. El asiento del conductor resulta demasiado alto (aunque lo regulemos) y el montante de la izquierda, algo grueso. Si a estas características le sumamos el abultado sensor que corona el salpicadero (el que se utiliza para detectar la lluvia o el encendido de luces), descubrimos que la visibilidad no es tan buena como las grandes superficies acristaladas del modelo nos hacían pensar. El conductor también tendrá que acostumbrarse a cambiar de marcha “de oído", ya que no hay cuentarrevoluciones y deberá afinar la vista si quiere ver la información de la pantalla (aunque alargada, ésta es muy estrecha). Aprovechando que introducían un nuevo motor, en Citroën han realizado una puesta al día del Picasso. Tendrás que aguzar un poco la vista para ver en qué ha cambiado: nuevas tomas de aire y calandra más alargada, el logo (los chevrones) con más presencia, faros posteriores de nuevo cuño...Lo único que se mantiene inalterado es su habitáculo. El espacio es sagrado para este Citroën. No será el más habitable del mercado, ni el que más centímetros ofrezca para los pasajeros, pero pocos han podido igualar la sensación de amplitud que notamos nada más abrir sus puertas. Un adulto –yo misma con mi 1,80 metros- se encuentra cómodo en cualquier plaza, y eso que su forma ovalada nos hacía pensar que nos íbamos a dar con el techo. Los asientos traseros se deslizan hasta 14 centímetros, se abaten y se pueden quitar con facilidad. No tendrá las siete plazas del Zafira o del Touran, pero también es muy versátil. Citroën ha mimado a todos los pasajeros, que disponen de multitud de huecos, de cofres en el suelo, de bandejas…El Xsara Picasso que analizamos también estrena acabado: el Executive Plus. Por 25.000 euros (oficiales, luego hay que aplicar el descuento que Citroën tenga vigente en ese momento), encontramos elementos tan exclusivos como la tapicería de cuero o un gran techo solar que, por cierto, condensa demasiado el calor (las cortinas no lo aislan y se termina produciendo un efecto lupa un poco molesto para los ocupantes). Sensores de luz y lluvia, guantera refrigerada, llantas de aleación, ordenador de viaje, navegador, control de velocidad, radio CD con seis altavoces, incluso un carrito de la compra oculto en el maletero... Su equipamiento es de primera y lo convierte en un gran compañero de viaje. Se han esmerado en mejorar la presencia del Picasso y ciertamente lo consiguen. Sin embargo, no han aprovechado esta puesta al día para cambiar ciertos detalles que, aunque nimios, terminan haciendo engorrosa la vida a bordo. Por ejemplo, los mandos de los elevalunas traseros se sitúan al lado izquierdo del conductor: para éste, quedan un poco ocultos y, para el acompañante, directamente inaccesibles. El asiento del conductor resulta demasiado alto (aunque lo regulemos) y el montante de la izquierda, algo grueso. Si a estas características le sumamos el abultado sensor que corona el salpicadero (el que se utiliza para detectar la lluvia o el encendido de luces), descubrimos que la visibilidad no es tan buena como las grandes superficies acristaladas del modelo nos hacían pensar. El conductor también tendrá que acostumbrarse a cambiar de marcha “de oído", ya que no hay cuentarrevoluciones y deberá afinar la vista si quiere ver la información de la pantalla (aunque alargada, ésta es muy estrecha).