Citroën C3 1.6 16v SX Plus

Se pueden decir muchas cosas del Citroën C3, muchas buenas y también muchas no tan buenas. Lo que no se puede decir es que no es un coche original. Su estética no deja indiferente a nadie, porque conjuga perfectamente los argumentos maestros del diseño contemporáneo: es atractivo, funcional y absolutamente único en su estilo. La calidad del producto final es otra historia y también lo es su comportamiento dinámico.

Puntos débiles
Puntos débiles

Citroën ha querido ser tan rupturista con este modelo que parece haber dedicado demasiado esfuerzo al trabajo estético y ha descuidado un poco lo que hay debajo de la apariencia física. El coche, con su mezcla de formas clásicas y vanguardistas, es un producto muy sofisticado, un bello ejercicio de estilo que da como resultado un urbanita ágil y práctico. Sin embargo, en ese empeño por hacer algo extraordinario Citroën ha puesto tanto ímpetu que da la impresión de que luego ha faltado energía para rematar aspectos que, si bien no son tan visibles, sí resultan imprescindibles. Desde luego, por afuera no queda ningún resquicio a la crítica. La imagen del coche es muy atractiva y, aunque puede gustar y no gustar, todo el que lo mire se mostrará atraído por la elegante curvatura de sus líneas y la cómoda proporción de sus formas, que encajan perfectamente en un entorno urbano cada vez más agobiante y falto de espacio.

Sin embargo, puertas adentro la tarea de los diseñadores no ha encontrado tan buen soporte como en la parte externa del vehículo. Es cierto que el habitáculo derrocha originalidad y soluciones ingeniosas: ahí están para probarlo esos buenos cajones que hay en el salpicadero y bajo el asiento del acompañante. También aportan más huecos las grandes bolsas que hay en las puertas. Otra idea interesante es la configuración modular del maletero y nos gusta también la altura libre en el interior del coche. A partir de ahí, es necesario empezar a palpar para, como Santo Tomás, darnos cuenta de que algo falla. La calidad de los materiales empleados en la confección es más bien vulgar y, lo que es peor, el acabado es francamente mejorable. En la unidad probada, las gomas que envuelven la base de la palanca de cambios ya se habían soltado de sus fijaciones, fallaban dos botones de la consola central y el tacto general de los mandos daba sensación de falta de firmeza y de fragilidad. La posición al volante es buena, pero la banqueta (igual que su pareja) no sujeta nada bien y resulta incluso escasa de tamaño. El panel de instrumentos, con el cuentakilómetros digital, falla por culpa del cuentavueltas, que es realmente difícil de leer. Las plazas traseras tienen la ventaja de que la banqueta es plana, con lo que no se pierde espacio habitable y tres pasajeros se pueden sentar sin ir amontonados como en otros utilitarios. Sin embargo, una vez más la anchura del asiento es poca y eso obliga a adoptar posturas poco confortables. Además, también anda escaso de espacio libre para las piernas. El habitáculo del C3 es un ejemplo de cómo las apariencias pueden engañar. Al primer vistazo destaca por lo original de su dibujo, con formas sinuosas, sus llamativos aireadores y la gran cantidad de huecos para depositar objetos. Pero los árboles no deben impedir que veamos claramente el bosque. Los materiales que componen este habitáculo son claramente flojos y su acabado no está a la altura del precio del coche. Las banquetas resultan cortas, sobre todo para personas altas, sujetan muy poco y la tapicería elegida es más que discutible. Los plásticos invaden todo el habitáculo y dan sensación de precariedad, de falta de firmeza. La palanca de cambios, que goza de un gran tacto, está rodeada por una goma y un plástico que, a poco que se tire de ellos, se desanclan de su sitio. Tampoco es nada del otro mundo el cuadro de mandos, con claras dificultades para leer sobre todo el cuentavueltas.

En cambio, hay soluciones muy de agradecer, como la correcta posición de los botones de "warning" y el de cierre centralizado, fáciles de alcanzar en muy poco tiempo. También es interesante la presencia del control de velocidad, que permite seleccionar la velocidad máxima a la que queremos ir. Una vez que se supera, una alarma acústica avisa al conductor. Otro botón sirve para comprobar si las cerraduras traseras para niños funcionan correctamente.

Pero, con ser todo esto interesante, lo mejor es el maletero. Con 305 litros de capacidad, es de los mejores de la categoría y, además, incluye su peculiar sistema de compartimentación. Se trata de unos módulos de plástico que se han ideado para dividir el maletero en diferentes espacios e impedir así que la carga se mueva y se aplaste.

El equipamiento de serie cuenta con ABS, repartidor de fuerza en la frenada, airbags de conductor, acompañante y lateral. El control de estabilidad es opcional. El apartado de confort cuenta con aire acondicionado, equipo de sonido con mandos en el volante, banqueta del conductor regulable en altura y regulación del volante en profundidad y altura. Contar con navegador supone un desembolso de 1.750 euros, la tapicería de piel cuesta 900 euros y las llantas y la pintura metalizada se pueden incluir en el pack que también consta de ESP. La ausencia del ordenador de viaje parece ya cada vez menos excusable.