Chevrolet Corvette Cabrio

Espectacular por los cuatro costados: carrocería, motor, sonido y comportamiento. Todo es grande, todo llamativo, todo al más puro estilo norteamericano, donde la fiebre del Corvette existe desde hace más de 40 años.

Chevrolet Corvette Cabrio
Chevrolet Corvette Cabrio

Este desarrollo en sexta viene bien para circular por vías rápidas. A 160 km/h reales mantendremos el motor en unas más que conservadoras 2.200 vueltas, lo que se traduce en un menor consumo y rumorosidad, que a esas velocidades proviene de la rodadura de los neumáticos. No es un coche que incite a rodar muy rápido. Hasta 200 km/h no obliga demasiado y el sonido se mantiene discreto, que no bajo. A partir de ahí, a las suspensiones, con elemento elástico de ballestas de material compuesto, se les empiezan a atragantar las irregularidades. De serie se entrega con suspensión activa, con tres posiciones de reglaje: cómoda, deportiva y muy deportiva, aunque las diferencias no son radicales entre ellas y siempre mantiene un alto grado de confort para el tipo de vehículo que es. También hay que decir que los asientos, con todo tipo de reglajes y de mullido blando, colaboran a filtrar los baches. Lo que no se ha terminado de solucionar, pero se ha mejorado, son los ruidos aerodinámicos provenientes del techo desmontable. Se han cambiado las juntas y los silbidos aparecen ahora a mayor velocidad, en torno a los 200 km/h, mientras que antes lo hacían a unos 150 km/h. Eso sí, disponemos de un techo con tres cierres, muy fácil de desmontar, incluso por una sola persona, y que puede guardarse y encajar dentro del maletero. Por cierto, un maletero bastante capaz, pero con un portón que hay que cerrar con fuerza. La versión probada es la más equipada, aunque existe otra por un precio de 9.650.000 pesetas (es más cara la manual que la automática, cuestión de aceptación allí en EE.UU.). La diferencia entre uno y otro está en la pantalla proyectada en el parabrisas, los asientos anatómicos de regulación eléctrica y lumbar, la memoria de asientos, espejos y emisoras de radio y el aire acondicionado independiente para cada lado. Por el precio del Corvette no hay nada más llamativo. Tecnológicamente no se encuentra entre los más avanzados, ni resulta muy funcional, pero parece más de lo que cuesta y proporciona grandes y placenteras sensaciones.