BMW X3 2.0d

Es una tendencia cada vez más normal: todo terrenos con un comportamiento brillante dentro y fuera de la carretera. El X3 es un ejemplo, pero el motor se nos antoja poco prestacional en relación al buen conjunto.

BMW X3 2.0d
BMW X3 2.0d

De casta le viene al galgo. Y es que estamos ante un BMW y eso se nota. Se aprecia en los perfectos ajustes del salpicadero, en la calidad de los materiales utilizados y en el confort que se respira en el habitáculo.

El X3 es amplio por dentro, las plazas traseras pueden albergar sin problemas a tres ocupantes y se consigue que vayan de manera cómoda. De hecho, sus cotas interiores nada tienen que envidiar a las de su "hermano" X5, aunque también es cierto que apenas se llevan una docena de centímetros de longitud.Los asientos delanteros, como opción, montan un reglaje eléctrico que permite un ajuste perfecto de la posición del conductor frente al volante. Habrá que desembolsar 1.132 euros a cambio de esta comodidad. Y, si además queremos disfrutar de la tapicería de cuero, bastará con pagar 1.952 euros adicionales.

¿Cuero o no cuero? La eterna pregunta en el caso de los todo terrenos. El cuero da distinción, cierto, pero tal vez resulte algo incómodo por los rigores del clima (demasiado caliente en verano y casi congelado en invierno) y, sobre todo, a la hora de hacer campo. Este tipo de tapicería provoca más "deslizamientos" de los ocupantes que con tapicerías de tela normales o de Alcantara, que sujetan mucho mejor. El acceso, eso sí, como a cualquier 4x4, requiere un poco de inercia en el caso de los conductores de menor estatura. Una vez dentro y al volante, la mejor definición que nos viene a la cabeza de la situación es “controlada". El puesto elevado del conductor, propio de este tipo de vehículo, es la nota destacable. Todo lo que necesitamos se encuentra a mano y perfectamente ordenado para evitar distracciones incómodas al conductor. El volante multifunción -opción que cuesta 358 euros- facilita el manejo de la radio, del control de velocidad de crucero y del sistema de reconocimiento por voz, entre otros dispositivos, y es bastante recomendable. El tacto de los plásticos en el interior denota lujo; las terminaciones impecables son característica ineludible de que estamos ante un BMW. Pero no todo es lujo y confort, también la utilidad está presente: en lo más alto de la consola central encontramos una guantera muy útil para colocar unas llaves, un teléfono móvil o incluso un mapa de carreteras pequeño. Y no es una sorpresa por su capacidad (420 litros), ni por sus formas cúbicas tan útiles para transportar objetos voluminosos, ni siquiera por el enorme portón y la amplia boca de carga. No. La sorpresa está debajo del piso: encontramos un útil hueco en el que están la batería y multitud de herramientas muy bien colocadas. Si queremos cargar más, podemos. Conseguiremos hasta 805 litros, si abatimos la fila de asientos traseros ¡todo un lujo! La oferta de este todo terreno en nuestro país se configura en torno a dos mecánicas de gasolina (2.5i de 192 CV y 3.0i de 231 CV) y dos más Diesel (2.0d de 150 CV y 3.0d de 204 CV). Los topes de gama cuestan, sea gasolina o gasóleo, 45.600 euros. La versión de acceso a la gama es la que hemos tenido la oportunidad de probar, un 2 litros de 150 CV Diesel, eso sí, con un equipamiento opcional de escándalo.

El X3 2.0d cuesta 36.900 euros. Pues bien, a esta elevada factura hay que sumarle las opciones que montaba nuestra unidad: faros de xenon (772 €), alarma antirrobo (419 €), asientos delanteros con regulación eléctrica (1.132 €), ordenador de viaje (155 €), tapicería de cuero (1.952 €), volante multifunción (358 €) y un largo etcétera que se concreta en otros 10.000 euros más a incrementar en el montante final de la factura. De casta le viene al galgo. Y es que estamos ante un BMW y eso se nota. Se aprecia en los perfectos ajustes del salpicadero, en la calidad de los materiales utilizados y en el confort que se respira en el habitáculo.

El X3 es amplio por dentro, las plazas traseras pueden albergar sin problemas a tres ocupantes y se consigue que vayan de manera cómoda. De hecho, sus cotas interiores nada tienen que envidiar a las de su "hermano" X5, aunque también es cierto que apenas se llevan una docena de centímetros de longitud.Los asientos delanteros, como opción, montan un reglaje eléctrico que permite un ajuste perfecto de la posición del conductor frente al volante. Habrá que desembolsar 1.132 euros a cambio de esta comodidad. Y, si además queremos disfrutar de la tapicería de cuero, bastará con pagar 1.952 euros adicionales.

¿Cuero o no cuero? La eterna pregunta en el caso de los todo terrenos. El cuero da distinción, cierto, pero tal vez resulte algo incómodo por los rigores del clima (demasiado caliente en verano y casi congelado en invierno) y, sobre todo, a la hora de hacer campo. Este tipo de tapicería provoca más "deslizamientos" de los ocupantes que con tapicerías de tela normales o de Alcantara, que sujetan mucho mejor. El acceso, eso sí, como a cualquier 4x4, requiere un poco de inercia en el caso de los conductores de menor estatura. Una vez dentro y al volante, la mejor definición que nos viene a la cabeza de la situación es “controlada". El puesto elevado del conductor, propio de este tipo de vehículo, es la nota destacable. Todo lo que necesitamos se encuentra a mano y perfectamente ordenado para evitar distracciones incómodas al conductor. El volante multifunción -opción que cuesta 358 euros- facilita el manejo de la radio, del control de velocidad de crucero y del sistema de reconocimiento por voz, entre otros dispositivos, y es bastante recomendable. El tacto de los plásticos en el interior denota lujo; las terminaciones impecables son característica ineludible de que estamos ante un BMW. Pero no todo es lujo y confort, también la utilidad está presente: en lo más alto de la consola central encontramos una guantera muy útil para colocar unas llaves, un teléfono móvil o incluso un mapa de carreteras pequeño. Y no es una sorpresa por su capacidad (420 litros), ni por sus formas cúbicas tan útiles para transportar objetos voluminosos, ni siquiera por el enorme portón y la amplia boca de carga. No. La sorpresa está debajo del piso: encontramos un útil hueco en el que están la batería y multitud de herramientas muy bien colocadas. Si queremos cargar más, podemos. Conseguiremos hasta 805 litros, si abatimos la fila de asientos traseros ¡todo un lujo! La oferta de este todo terreno en nuestro país se configura en torno a dos mecánicas de gasolina (2.5i de 192 CV y 3.0i de 231 CV) y dos más Diesel (2.0d de 150 CV y 3.0d de 204 CV). Los topes de gama cuestan, sea gasolina o gasóleo, 45.600 euros. La versión de acceso a la gama es la que hemos tenido la oportunidad de probar, un 2 litros de 150 CV Diesel, eso sí, con un equipamiento opcional de escándalo.

El X3 2.0d cuesta 36.900 euros. Pues bien, a esta elevada factura hay que sumarle las opciones que montaba nuestra unidad: faros de xenon (772 €), alarma antirrobo (419 €), asientos delanteros con regulación eléctrica (1.132 €), ordenador de viaje (155 €), tapicería de cuero (1.952 €), volante multifunción (358 €) y un largo etcétera que se concreta en otros 10.000 euros más a incrementar en el montante final de la factura.

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