BMW Compact 325 ti

Para la realización de esta entrega del Compact se nota que BMW ha puesto mucha carne en el asador. Con la nueva estética se rejuvenece el modelo hasta ponerlo a niveles de modernidad más que actuales, mientras que ya el tren trasero de dobles brazos hace justicia a un modelo de corte deportivo y el motor de 192 CV supone todo un desafío en prestaciones sobre la carretera. Por fin, este modelo deja de ser sólo el primer escalón de acceso a una marca de prestigio para convertirse en una opción con personalidad y talante propios.

BMW Compact 325 ti
BMW Compact 325 ti

El salto cualitativo que ha experimentado el Compact en esta nueva entrega coloca a este automóvil como un rival que tener en cuenta incluso para modelos de la propia marca con todas las de la ley, como por ejemplo frente al propio Coupé. Ahora, la estrenada estética lo posiciona como un coche muy actual en cuanto a línea, muy vanguardista por lo que se refiere a órganos mecánicos, como el tren trasero de suspensión independiente -tan criticado en la anterior versión por su antigüedad y menor eficacia-, de primer nivel en cuanto a acabados por unos interiores muy cuidados como corresponde a un automóvil de su precio (cuesta más de cinco millones), y por motorizaciones que, aunque con sólo dos propulsores disponibles (1.6 y 2.5 y un enorme salto entre potencias finales), cuentan con el suficiente dinamismo y agrado como para imprimir prestaciones a la altura que identifica a este modelo. Es difícil sustraerse objetivamente en un principio a la sugestión que produce estudiar el carnet de identidad del Compact 325 ti, que, con 192 CV, ilusiona hasta al menos aficionado pero con un mínimo de gusto por los coches. Con unas señas de identidad de este calibre, no es difícil imaginar hasta dónde se puede llegar con semejante versión. A esto hay que sumarle una apariencia bastante atractiva, aunque el corte trasero siga siendo precisamente el punto discrepante para los que defienden aferradamente al Compact, o la base de partida preferida para los más detractores.

Las ópticas delanteras y todo el frontal, estrenado en el Compact, que marcarán de forma casi idéntica los próximos restylings de la berlina y el Touring, le han concedido el don de la modernidad y vanguardismo estilístico que tanta falta le hacía a este modelo para alcanzar exactamente los estándares de la marca. Los faros traseros, encapsulados en una mica o plástico transparente, aportan el plus a una versión que, más que el resto de sus hermanos de gama, apuesta claramente por un talante deportivo enfatizado sin necesidad de más aditamentos exteriores. Quizás para los compradores menos radicales este detalle debiera tener, al menos como opción, otro acabado menos llamativo y más conservador.