BMW 735i

Dentro de 20 ó 30 años, cuando la automoción que hemos conocido sea sólo un recuerdo que ocupó el pasado, el nuevo Serie 7 todavía será un referente. Como las obras faraónicas o el arte más innovador, esta berlina de lujo ha nacido para trascender.

BMW 735i
BMW 735i

El volante esconde más elementos: control del equipo de sonido, y mandos del cambio secuencial y del programa deportivo de la centralita. Si queremos abandonar el cambio automático puro y duro, tenemos dos opciones. Una, el cambio secuencial Steptronic de seis relaciones epicicloidales: primera vez que BMW monta seis marchas en un secuencial sin ser de variador continuo. Una vez activado, se maneja con cuatro botones (dos para cada mano). El problema es que estos pulsadores están colocados en el anverso del volante (los dos que reducen) y en su anverso (los dos que aumentan marchas). Así, obligan a llevar las manos muy bien colocadas en el volante y en una postura más bien forzada. Con tanto botón y tanta palanca, las manos tienen mucho a lo que atender y es fácil olvidarse de darle a los mandos del secuencial. No pasa nada, porque él mismo sube o baja cuando se da cuenta de que hace falta por sobrerrégimen o falta de él, pero no convence del todo este manejo. Mucho menos nos convence cuando lo sacamos a carreteras reviradas y pisamos con ganas. Entonces, el secuencial se muestra muy conservador y no nos permite apenas hacer retenciones briosas. Si tratamos de reducir rápido, el protector del sobrerrégimen nos traiciona y vuelve a subir marchas, con lo que nos obliga a depender mucho del freno. Y ya que tenemos que utilizar el freno, consideramos que no hace falta ese secuencial que, en realidad, no supera mucho al automático normal en aceleración. El que sí le supera, y a los dos, es el programa Sport, que también se activa desde el volante. Al ponerlo en marcha, el cambio apura las marchas hasta el corte de inyección y la aceleración tiene la contundencia y la presencia de los deportivos de BMW. Este programa se combina con las suspensiones y la dirección, que se endurecen y ganan en firmeza. Con la S iluminada en el tablero, no se puede negar la herencia de carreras que arrastra esta marca.

La unidad que probamos en Autopista Online llevaba la avanzada suspensión Dinamic Drive, con barras estabilizadoras activas que aumentan notablemente la estabilidad del coche y le proporcionan un paso por curva fuera de lo normal, con balanceos de carrocería mínimos. La suspensión se puede llevar en un modo deportivo que se activa con el I- Drive o con el selector Sport del cambio en el volante. Con él, todo se endurece mucho más y el tacto se vuelve realmente deportivo. También llevaba la opción de amortiguación pilotada EDC-K, que lee la carretera y regula la amortiguación continuamente y la adapta al estilo de conducción. Igual que la suspensión, puede seleccionarse un modo deportivo mucho más sólido que el normal.Se podría hablar mucho más de esta caja de cambios fabricada por ZF. Pero nos conformaremos con alabar la elección de los desarrollo: cortísima la primera relación, capaz de lanzar el coche al menor roce del acelerador, y un suave escalonamiento de las demás, que se suceden de forma rápida e imperceptible hasta desembocar en una larguísima sexta. A fondo, el coche llega sin apuros a su forzoso límite: 250 km/h. Da la impresión de que el motor pude ir muchísimo más allá. A 200 por hora, uno no oye apenas ruido y sabe que puede empujar el pedal derecho varios centímetros más y lograr unos cientos más de revoluciones.