Audi A4

En un segmento tan complicado como el de las berlinas medias de prestigio, al contrario de lo que se dice habitualmente, el que no se mueve no sale en la foto. Así lo ha entendido Audi, que, ante la llegada de más y mejores rivales en el segmento, ha decidido realizar una serie de cambios sensibles, aunque no vitales, en la gama A4.

Audi A4
Audi A4

La más visible de las modificaciones es la estética. Quizás no era el apartado que necesitaba con mayor urgencia una renovación, pues todavía su diseño se mantenía más que vigente, sin embargo, añadir la nueva calandra trapezoidal parecía una de las premisas de la marca de los cuatro aros y así se ha hecho. La imagen de marca es muy importante. Junto a este nuevo elemento, ya presente en casi todos los automóviles de la marca (A3 Sportback, A6 y A8), se estrenan otros nuevos detalles en la carrocería, como unos faros delanteros con cristal transparente y posteriores divididos en dos partes. Realmente, las auténticas novedades del coche, aparte de las innovaciones en la superficie, no se ven a primera vista. Se trata de la adopción de nuevas mecánicas con un mayor nivel tecnológico y más prestacionales que en la generación anterior, con potencias máximas de hasta los 255 CV en los gasolina y hasta los 204 CV en los Diesel. El propulsor más alto de gama de gasolina es el ya conocido 3.2 V6 FSI con tecnología de inyección directa que equipa el A6. Destaca su compacidad y ligereza, pues tiene 36 centímetros de largo y 43 de ancho y sólo pesa 169,5 kilos. Cuenta con una importante cantidad de par, el 90 por ciento según datos de Audi, a partir de las 1.900 rpm, alcanzando su máxima cota, 33,7 mkg, a las 3.250 rpm. Esta entrega de potencia no entra en contradicción con un consumo bastante contenido, si tenemos en cuenta la cilindrada y el empuje de este motor. Según los datos ofrecidos por Audi, esta mecánica, gracias a la inyección directa de gasolina, gasta de media 9,4 litros a los 100 en la versión con tracción delantera y 10,6 en la equipada con tracción total quattro. Al mismo tiempo, en la gama de los gasolinas, destaca la llegada de un nuevo propulsor turboalimentado de 2 litros de cubicaje y también con tecnología FSI. El turbo hace milagros pues consigue que la potencia máxima, 200 CV, se mantenga entre las 5.100 y las 6.000 rpm y, lo que es más importante, sostiene el par máximo, 28,6 mkg, entre 1.800 y 5.000 rpm. El consumo, igual que en el 3.2 V6 FSI, no se descontrola y de media se sitúa en los 7,7 litros a los 100 km. Siempre hemos mostrado ciertos recelos sobre este tipo de mecánicas pero las acopladas en este nuevo A4 están consiguiendo que nos estemos convirtiendo en auténticos seguidores de la inyección directa de gasolina. En este caso, la mezcla no es estratificada, aunque sigue siendo un inyección directa. Tuvimos la oportunidad, en nuestra toma de contacto por las siempre tumultuosas carreteras cercanas a Munich, de probar las citadas motorizaciones FSI y la impresión fue más que buena. Son dos motores que corren y corren mucho con una suavidad y una entrega constante de potencia en casi todo el rango de revoluciones. Aunque nuestro contacto con las mismas no fue lo intenso que nos hubiera gustado (el tráfico y el recorrido por zonas urbanas nos lo impidió), las sensaciones han sido positivas. Incluso, el consumo que marcaba el ordenador de a bordo no alcanzó en ninguna de las ocasiones los 11 litros de media, algo que habla bien de su frugalidad. La sonoridad en ambos no era excesiva, sino al contrario, estaba adornada de un toque deportivo bastante excitante. La otra gran novedad en cuanto a motores es el 3.0 TDI, que ya está presente en las berlinas superiores de la marca de los cuatro aros, léase A6 y A8, y que ahora viene a prestigiar al A4. Con 204 CV y un par descomunal de 45,9 mkg entre 1.400 y 3.250 rpm, ofrece unas prestaciones más que notables: 0 a 100 km/h en 7,2 segundos, 235 km/h de velocidad máxima. Todo ello se conjuga con un consumo que parece irrisorio: 7,5 litros a los 100 km, según Audi. Tecnológicamente, destaca por funcionar con inyectores piezo-electricos que han logrado que la presión de inyección se haya elevado hasta los 1.600 bares (250 más que los sistemas de conducto común anteriores) y que el sistema pueda llevar a cabo hasta cinco tipos de inyecciones diferentes.Finalmente, la gama en España se completa con mecánicas conocidas por los seguidores del mundo del motor. Así, en gasolina tenemos el 2.0 atmosférico de 130 CV, que sirve de modelo de entrada para el comprador y el 1.8T de 163 CV, además de los citados FSI. En Diesel, aparte del 3.0 V6 TDI, se incluye el 2.0 TDI de 140 CV, sumamente probado en varios modelos de Audi, Skoda, Seat y Volkswagen; y se mantiene el 2.5 TDI V6 de 163 CV. Todos ellos llegarán a los concesionarios de la marca en noviembre de 2004, tanto en forma de berlina como de Avant (familiar). Los amantes de la deportividad más acentuada deberán esperar hasta principios de 2005 para poder ponerse a los mandos del S4, que equipa un V8 de 344 CV.La más visible de las modificaciones es la estética. Quizás no era el apartado que necesitaba con mayor urgencia una renovación, pues todavía su diseño se mantenía más que vigente, sin embargo, añadir la nueva calandra trapezoidal parecía una de las premisas de la marca de los cuatro aros y así se ha hecho. La imagen de marca es muy importante. Junto a este nuevo elemento, ya presente en casi todos los automóviles de la marca (A3 Sportback, A6 y A8), se estrenan otros nuevos detalles en la carrocería, como unos faros delanteros con cristal transparente y posteriores divididos en dos partes. Realmente, las auténticas novedades del coche, aparte de las innovaciones en la superficie, no se ven a primera vista. Se trata de la adopción de nuevas mecánicas con un mayor nivel tecnológico y más prestacionales que en la generación anterior, con potencias máximas de hasta los 255 CV en los gasolina y hasta los 204 CV en los Diesel. El propulsor más alto de gama de gasolina es el ya conocido 3.2 V6 FSI con tecnología de inyección directa que equipa el A6. Destaca su compacidad y ligereza, pues tiene 36 centímetros de largo y 43 de ancho y sólo pesa 169,5 kilos. Cuenta con una importante cantidad de par, el 90 por ciento según datos de Audi, a partir de las 1.900 rpm, alcanzando su máxima cota, 33,7 mkg, a las 3.250 rpm. Esta entrega de potencia no entra en contradicción con un consumo bastante contenido, si tenemos en cuenta la cilindrada y el empuje de este motor. Según los datos ofrecidos por Audi, esta mecánica, gracias a la inyección directa de gasolina, gasta de media 9,4 litros a los 100 en la versión con tracción delantera y 10,6 en la equipada con tracción total quattro. Al mismo tiempo, en la gama de los gasolinas, destaca la llegada de un nuevo propulsor turboalimentado de 2 litros de cubicaje y también con tecnología FSI. El turbo hace milagros pues consigue que la potencia máxima, 200 CV, se mantenga entre las 5.100 y las 6.000 rpm y, lo que es más importante, sostiene el par máximo, 28,6 mkg, entre 1.800 y 5.000 rpm. El consumo, igual que en el 3.2 V6 FSI, no se descontrola y de media se sitúa en los 7,7 litros a los 100 km. Siempre hemos mostrado ciertos recelos sobre este tipo de mecánicas pero las acopladas en este nuevo A4 están consiguiendo que nos estemos convirtiendo en auténticos seguidores de la inyección directa de gasolina. En este caso, la mezcla no es estratificada, aunque sigue siendo un inyección directa. Tuvimos la oportunidad, en nuestra toma de contacto por las siempre tumultuosas carreteras cercanas a Munich, de probar las citadas motorizaciones FSI y la impresión fue más que buena. Son dos motores que corren y corren mucho con una suavidad y una entrega constante de potencia en casi todo el rango de revoluciones. Aunque nuestro contacto con las mismas no fue lo intenso que nos hubiera gustado (el tráfico y el recorrido por zonas urbanas nos lo impidió), las sensaciones han sido positivas. Incluso, el consumo que marcaba el ordenador de a bordo no alcanzó en ninguna de las ocasiones los 11 litros de media, algo que habla bien de su frugalidad. La sonoridad en ambos no era excesiva, sino al contrario, estaba adornada de un toque deportivo bastante excitante. La otra gran novedad en cuanto a motores es el 3.0 TDI, que ya está presente en las berlinas superiores de la marca de los cuatro aros, léase A6 y A8, y que ahora viene a prestigiar al A4. Con 204 CV y un par descomunal de 45,9 mkg entre 1.400 y 3.250 rpm, ofrece unas prestaciones más que notables: 0 a 100 km/h en 7,2 segundos, 235 km/h de velocidad máxima. Todo ello se conjuga con un consumo que parece irrisorio: 7,5 litros a los 100 km, según Audi. Tecnológicamente, destaca por funcionar con inyectores piezo-electricos que han logrado que la presión de inyección se haya elevado hasta los 1.600 bares (250 más que los sistemas de conducto común anteriores) y que el sistema pueda llevar a cabo hasta cinco tipos de inyecciones diferentes.Finalmente, la gama en España se completa con mecánicas conocidas por los seguidores del mundo del motor. Así, en gasolina tenemos el 2.0 atmosférico de 130 CV, que sirve de modelo de entrada para el comprador y el 1.8T de 163 CV, además de los citados FSI. En Diesel, aparte del 3.0 V6 TDI, se incluye el 2.0 TDI de 140 CV, sumamente probado en varios modelos de Audi, Skoda, Seat y Volkswagen; y se mantiene el 2.5 TDI V6 de 163 CV. Todos ellos llegarán a los concesionarios de la marca en noviembre de 2004, tanto en forma de berlina como de Avant (familiar). Los amantes de la deportividad más acentuada deberán esperar hasta principios de 2005 para poder ponerse a los mandos del S4, que equipa un V8 de 344 CV.

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