Volvo DRIVe, la opción verde

La lucha contra las emisiones de CO2 ha llevado a Volvo a ofrecer versiones de bajo consumo de siete de sus modelos. Los de gama baja –C30, S40 y V50- acceden a un sistema de arranque y parada automático del motor mientras que los S60 y V70 reciben un escueto motor de 109 CV. Para los grandes todocamino, se optimiza la mecánica para consumir sólo 6 l/100 km.
-
Volvo DRIVe, la opción verde
Volvo DRIVe, la opción verde

Para quien se le haya hecho la boca agua, una decepción de entrada. De todos los modelos preparados, sólo los tres más pequeños estarán disponibles en nuestro mercado. Así, en cuestión de días ya podrán sacar de los concesionarios los C30, S40 ó V50 DRIVe que hayan elegido. Estos tres modelos comparten un mismo motor. Se trata del conocido turbodiesel de 1,6 litros, procedente del Grupo PSA, que alcanza una potencia máxima de 109 CV con un rendimiento de par en su máxima expresión de 24,7 mkg a sólo 1.750 rpm. Este motor se ha asociado a una caja de cambios de sólo cinco marchas –para reducir pérdidas por rozamiento y aligerar el peso- con los que se anuncia, para los tres modelos, un consumo medio de sólo 3,9 l/100 km. O lo que es igual a unas emisiones de CO2 de sólo 104 g/km. Todo ello sin dejar de ser vehículos de suficiente dinamismo, puesto que sus velocidades máximas son de 190 km/h, asociadas a una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,3 segundos.

Un protagonista singular en el campo del ahorro energético es la introducción de un sistema de parada y arranque automático del motor –start/stop- en detenciones. Gracias a este sistema –que necesita la incorporación de una segunda, y más pequeña, batería- el descenso del gasto en ciudad llega hasta un 8 por ciento. La adopción del segundo acumulador energético redunda en un más amplio espectro de funcionamiento del sistema, en particular, a bajas temperaturas, pues sus responsables aseguran que el motor se para hasta existiendo 0º ambientales, temperatura en la cual, los sistemas de otras marcas no actúan para no comprometer la fiabilidad mecánica ni el confort de los ocupantes. Tanto es así que la marca asegura que el sistema resiste hasta 175.000 ciclos de arranque y parada.

Otra de las tecnología implicadas en estos C30, S40 y V50 DRIVe es la de recarga de la batería en fases de retención. Cuando el conductor suelta el acelerador o frena, el alternador recarga la batería sin necesidad de gasto energético alguno, lo que se traduce en un ahorro de combustible de un 2 ó 3 por ciento.

Tanto la berlina S80 como el familiar V70 se ganan el apellido DRIVe gracias a la introducción del mismo motor turbodiesel de 1,6 litros y 109 CV, también con la caja de cambios de cinco marchas, aunque sus desarrollos varían ligeramente. Con esta mecánica, esos dos grandes modelos se enorgullecen de gastar sólo 4,9 l/100 km de consumo medio, lo que implica una emisión de sólo 129 g/km de CO2, mejorando un 18 por ciento en el V70 las emisiones de la versión de 2 litros existente y en un 15 por ciento en el S80. En el primero, se tapa la rejilla de refrigeración delantera y se recorta en dos centímetros la distancia al suelo en la parte delantera del bastidor y 1,5 detrás, para mejorar la aerodinámica. La servodirección cambia su asistencia a un sistema eléctrico, lo que permite ahorrar energía cuando no se gira el volante, al desconectarse.

Pese a lo que pudiera parecer, con este pequeño motor ambos modelos son capaces de alcanzar los 190 km/h –hoy en día más que suficiente, diríamos incluso que, una exagerada velocidad- y acelerar de 0 a 100 km/h en 12,4 segundos. Unos neumáticos de bajo coeficiente de rozamiento completan el conjunto de medidas DRIVe.

Los modelos con orientación hacia terrenos no asfaltados, el XC60 y el XC70, anulan la opción de tracción total, quedándose en exclusiva con la delantera. Sus motores de 2,4 litros han recibido un sistema de inyección directa modernizado, con superior presión de inyección, inyectores piezoeléctricos y relación de compresión rebajada. Un programa de gestión más moderno y medidas para reducir las pérdidas por fricción y bombeo además de un turbocompresor optimizado consiguen que este propulsor de 175 CV aplicado a estos grandes XC60 y XC70, se quede en sólo 6 l/100 km de consumo y emita 159 g/km de CO2. Sus cajas de cambio poseen seis marchas, pero ahora son más largas, para recortar el gasto. Con este gasto, se podrá disponer de vehículos que alcanzan los 205 y 210 km/h –XC60 y XC70, respectivamente- y aceleran por debajo de los diez segundos en el 0-100 km/h. Eso, sí, si nadie lo remedia, no en nuestro mercado.

La conducción de los tres modelos que, en principio, llegarán a nuestro mercado no genera una especial sensación. La parada y el arranque del motor se hace sin que los ocupantes sientan exceso de vibración o ruido, de forma que no actúa negativamente en el confort. Resulta reconfortante comprobar como en situaciones no especialmente adecuadas, como, por ejemplo, con el motor a baja temperatura de funcionamiento, se para en la primera detención. Por ello, estamos seguros que la información de los técnicos acerca de su funcionamiento de parada y arranque automático, incluso a cero grados, será una realidad. Otra de las comprobaciones que pudimos realizar es que su cambio de cinco marchas no posee la precisión de manejo que sería de desear, dando una sensación de menor calidad de la que realmente debería de tener.

Más interesante nos pareció la conducción del V70 DRIVe, un gran vehículo con un motor inusualmente corto en potencia. Sin embargo, conducirlo por las cercanías de Estocolmo –lugar de la toma de contacto- nos convenció que, en ese entorno, es una mecánica perfectamente válida. Allí, la limitación de velocidad en las autopistas es de 80 km/h y en muchas carreteras secundarias son 50 km/h los máximos permitidos. En esas circunstancias, hasta 109 CV son excesivos. En algunas ocasiones se corre el riesgo de ser adelantado por una bicicleta, vehículo alternativo éste de amplio uso por aquellas tierras, al menos en época estival. Desde luego, para ir a esa velocidad hay que tener mucho amor al coche para pagar lo que cuestan. El motor del V70 DRIVe se rehace desde bajas vueltas con suficiente energía para saltar de rotonda en rotonda en marchas intermedias. Y, por cierto, con tales restricciones velocísticas, no sería descabellado recortar hasta tres las marchas disponibles en la caja de cambios. Sobre todo si fuera automática. ¡Ah, que no se me olvide! En Volvo anuncian una nueva generación de cajas automáticas para los próximos dos años, que recortarán entre un 5 y un 7 por ciento los consumos de las actuales.

A fin de cuentas, son los XC60 y XC70 los modelos, digamos, más normales de todos. Su generosa potencia no implica un alto consumo y, por el contrario, no nos hace conducir algo que rompe nuestros burgueses esquemas. Esquemas que, si queremos se adecuen a las futuras normas de movilidad que nos impondrán con seguridad, pasarán por rehacer por completo el concepto de automóvil ahora existente. Menos tamaño, peso, capacidad, prestaciones y lujo. A cambio, un clima más estable. Eso dicen.

Galería relacionada

Gama Volvo e-Drive

Te recomendamos

Con un diseño deportivo, el mayor espacio de su clase, los motores con menor consumo ...

Nuevo rival en circuito para el Kia Stinger GT, la versión más deportiva de la berlin...

El Ford Focus siempre ha sido un compacto de retos y récords, y su cuarta generación ...

El fabricante japonés sigue buscando los límites de su compacto y parece no hallarle ...