Volvo C70

El Volvo C70 es un coupé cabrio de nueva factura que llega al mercado con los atributos característicos de la marca sueca: calidad de fabricación, seguridad y un disfrute de la conducción basado más en el confort que en la deportividad. Ya está a la venta a partir de 36.700 euros
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Volvo C70
Volvo C70

Aunque tiene un antecesor con su mismo nombre, este C70 es totalmente nuevo. Volvo quiere dejar claro este punto, porque el modelo que ahora lanza al mercado reúne importantes ventajas y mejoras respecto al C70 previamente comercializado. Con un segmento –el de los coupé cabrio- en plena ebullición y al que empiezan a llegar importantes adversarios, es lógico que las apuestas estén altas y que las expectativas de ventas sean proporcionales a la enjundia de avances tecnológicos, posibilidades mecánicas y diseños vanguardistas que cada fabricante esté dispuesto a poner sobre el tapete.

Volvo ha centrado su estrategia en subrayar que este coche son “dos coches en uno”, tanto en apariencia como en experiencia de conducción. A la hora de diseñar el C70, el punto de partida fue desarrollar un coupé, al que luego se quitó el techo. De hecho, posiblemente ése sea también el orden de utilización que harán sus compradores: tendrán un coupé que, cuando el tiempo –no demasiado caluroso, no excesivamente frío ni lluvioso- lo permita, podrán descapotar. Se trata de ver si, en ambas configuraciones, el grado de seguridad, eficacia y disfrute de la conducción es similar.

Del diseño exterior es responsable sólo Volvo, pero el C70 es, en realidad, producto de una joint venture con Pininfarina, cuyo saber hacer en descapotables está bien acreditado. Por eso el estudio italiano se ha encargado del diseño, desarrollo y producción de la capota, indudablemente el principal “gadget” del modelo, el que le da su personalidad y el que, con su buen funcionamiento, puede garantizar su éxito.
En el anterior C70, el encargado de este delicado apartado fue TWR, una empresa a la que Volvo suministraba las piezas y, posteriormente, controlaba la calidad del producto acabado. Al parecer, para hacer el proceso rentable, no se tuvieron en cuenta todos los estándares y el resultado fueron un montón de problemas de calidad final. De ahí el cambio de partner para esta segunda generación.

En cuanto a dimensiones, el C70 es algo más corto y bajo que su predecesor. De hecho, no se sirve de la plataforma grande de Volvo, sino que utiliza la pequeña, la de los S40/V50. De seguir la lógica de su construcción, este coupé cabrio debería llamarse “C50”, pero la marca sueca aduce que su equipamiento y carga tecnológica está por encima del segmento inferior, de ahí que lo “aúpen” a la clase superior. El morro también se ve chato como en los hermanos menores, pero adopta las redondeces y los hombros prominentes que ya son características de los productos Volvo.

En la estructura se ha cuidado especialmente la rigidez torsional –que es el doble de la del anterior C70- y los elementos que configuran la seguridad ante colisiones, de manera que se compense la ausencia de un techo fijo.

El interior, con cuatro cómodas plazas, reúne todo el código representativo de la marca: sus líneas sobrias, la calidad de materiales, su comodidad y amplitud y su característica consola central fina y hueca por detrás (como si fuera una placa y no una columna). También muestra interesantes soluciones especialmente pensadas para la configuración cabrio: pequeñas guanteras con tapa en los laterales de las puertas (que se cierran en coordinación con el cierre centralizado) y el sistema “Private Locking” que cierra determinados compartimentos con un control activado desde la guantera (idóneo cuando se deja el coche aparcado y descapotado).

En cuanto al maletero, alberga 400 litros de carga cuando el C70 es un coupé y 200 si se encuentra en posición cabrio. Cuenta con una estructura que organiza el espacio para que sea más sencillo “cuadrar” el equipaje cuando la capota está dentro. Además, para facilitar la introducción de los bultos en esos casos, con sólo pulsar un botón la estructura se alza unos centímetros para dejar más espacio y, tras la operación, vuelve a descender. No hay rueda de repuesto, sólo un kit antipinchazos. Un hueco abierto hacia la zona del habitáculo permite transportar objetos largos tipo esquíes.

Aquí se merece su pertenencia al segmento superior. Nada de “vulgares” cuatro cilindros. El C70 se venderá con cuatro motores: tres gasolina de cinco cilindros (2.4 de 140 CV, 2.4i de 170 y un T5 de 220 CV), que son los primeros en llegar al mercado, y un 2.4 Diesel de 180 CV que no podremos ver hasta el próximo otoño. Son mecánicas compactas, situadas en posición transversal. Menos ambiciosas resultan las transmisiones. Habrá cambios manual de 5 ó 6 velocidades y automático de 5. Tienes todos los datos técnicos –además de los equipamientos a los que se puede optar- con sólo pulsar en la pestaña situada en la zona superior de esta página.

Las suspensiones son independientes: McPherson delante y, en el eje trasero, sistema multibrazo tipo Crossblade tomadas del banco de desarrollos del grupo Ford (al que pertenece Volvo), una configuración con la que se busca una buena cota de confort y una respuesta al volante rápida y precisa. Gracias a ello y a una distancia entre ejes amplia -2,64 metros-, con unos voladizos muy cortos, la estabilidad del C70 no admite crítica.

Aunque tiene un antecesor con su mismo nombre, este C70 es totalmente nuevo. Volvo quiere dejar claro este punto, porque el modelo que ahora lanza al mercado reúne importantes ventajas y mejoras respecto al C70 previamente comercializado. Con un segmento –el de los coupé cabrio- en plena ebullición y al que empiezan a llegar importantes adversarios, es lógico que las apuestas estén altas y que las expectativas de ventas sean proporcionales a la enjundia de avances tecnológicos, posibilidades mecánicas y diseños vanguardistas que cada fabricante esté dispuesto a poner sobre el tapete.

Volvo ha centrado su estrategia en subrayar que este coche son “dos coches en uno”, tanto en apariencia como en experiencia de conducción. A la hora de diseñar el C70, el punto de partida fue desarrollar un coupé, al que luego se quitó el techo. De hecho, posiblemente ése sea también el orden de utilización que harán sus compradores: tendrán un coupé que, cuando el tiempo –no demasiado caluroso, no excesivamente frío ni lluvioso- lo permita, podrán descapotar. Se trata de ver si, en ambas configuraciones, el grado de seguridad, eficacia y disfrute de la conducción es similar.

Del diseño exterior es responsable sólo Volvo, pero el C70 es, en realidad, producto de una joint venture con Pininfarina, cuyo saber hacer en descapotables está bien acreditado. Por eso el estudio italiano se ha encargado del diseño, desarrollo y producción de la capota, indudablemente el principal “gadget” del modelo, el que le da su personalidad y el que, con su buen funcionamiento, puede garantizar su éxito.
En el anterior C70, el encargado de este delicado apartado fue TWR, una empresa a la que Volvo suministraba las piezas y, posteriormente, controlaba la calidad del producto acabado. Al parecer, para hacer el proceso rentable, no se tuvieron en cuenta todos los estándares y el resultado fueron un montón de problemas de calidad final. De ahí el cambio de partner para esta segunda generación.

En cuanto a dimensiones, el C70 es algo más corto y bajo que su predecesor. De hecho, no se sirve de la plataforma grande de Volvo, sino que utiliza la pequeña, la de los S40/V50. De seguir la lógica de su construcción, este coupé cabrio debería llamarse “C50”, pero la marca sueca aduce que su equipamiento y carga tecnológica está por encima del segmento inferior, de ahí que lo “aúpen” a la clase superior. El morro también se ve chato como en los hermanos menores, pero adopta las redondeces y los hombros prominentes que ya son características de los productos Volvo.

En la estructura se ha cuidado especialmente la rigidez torsional –que es el doble de la del anterior C70- y los elementos que configuran la seguridad ante colisiones, de manera que se compense la ausencia de un techo fijo.

El interior, con cuatro cómodas plazas, reúne todo el código representativo de la marca: sus líneas sobrias, la calidad de materiales, su comodidad y amplitud y su característica consola central fina y hueca por detrás (como si fuera una placa y no una columna). También muestra interesantes soluciones especialmente pensadas para la configuración cabrio: pequeñas guanteras con tapa en los laterales de las puertas (que se cierran en coordinación con el cierre centralizado) y el sistema “Private Locking” que cierra determinados compartimentos con un control activado desde la guantera (idóneo cuando se deja el coche aparcado y descapotado).

En cuanto al maletero, alberga 400 litros de carga cuando el C70 es un coupé y 200 si se encuentra en posición cabrio. Cuenta con una estructura que organiza el espacio para que sea más sencillo “cuadrar” el equipaje cuando la capota está dentro. Además, para facilitar la introducción de los bultos en esos casos, con sólo pulsar un botón la estructura se alza unos centímetros para dejar más espacio y, tras la operación, vuelve a descender. No hay rueda de repuesto, sólo un kit antipinchazos. Un hueco abierto hacia la zona del habitáculo permite transportar objetos largos tipo esquíes.

Aquí se merece su pertenencia al segmento superior. Nada de “vulgares” cuatro cilindros. El C70 se venderá con cuatro motores: tres gasolina de cinco cilindros (2.4 de 140 CV, 2.4i de 170 y un T5 de 220 CV), que son los primeros en llegar al mercado, y un 2.4 Diesel de 180 CV que no podremos ver hasta el próximo otoño. Son mecánicas compactas, situadas en posición transversal. Menos ambiciosas resultan las transmisiones. Habrá cambios manual de 5 ó 6 velocidades y automático de 5. Tienes todos los datos técnicos –además de los equipamientos a los que se puede optar- con sólo pulsar en la pestaña situada en la zona superior de esta página.

Las suspensiones son independientes: McPherson delante y, en el eje trasero, sistema multibrazo tipo Crossblade tomadas del banco de desarrollos del grupo Ford (al que pertenece Volvo), una configuración con la que se busca una buena cota de confort y una respuesta al volante rápida y precisa. Gracias a ello y a una distancia entre ejes amplia -2,64 metros-, con unos voladizos muy cortos, la estabilidad del C70 no admite crítica.

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