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Volkswagen Polo Bluemotion

La familia Bluemotion de Volkswagen hace de la ecología un compromiso básico. Ligeras pero significativas modificaciones técnicas sobre el Polo le permite homologar unas emisiones récord de 99 gramos de C02.
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Volkswagen Polo Bluemotion
Volkswagen Polo Bluemotion

La doble importancia que desde este año tiene el consumo de combustible (traducido en emisiones de C02) está espoleando a los fabricantes a sacar versiones de “alta concienciación ecológica” que están exentas o reducen el tipo impositivo del nuevo impuesto de matriculación. Sin necesidad de modificaciones técnicas, el Polo 1.4 TDI es uno de los grandes utilitarios que se beneficia de dicha exención pero, aun así, Volkswagen ha desarrollado esta versión Bluemotion que profundiza en esos objetivos ecológicos con unos pocos cambios técnicos: un frontal mejor carenado, neumáticos de baja resistencia y desarrollos del cambio de 3ª, 4ª y 5ª velocidad alargados consiguen que el Polo 1.4 TDi sea más eficiente en este sentido.

La versión sobre la que se ha trabajado ya ofrece unos consumos muy ajustados. El motor es el 1.4 TDi de tres cilindros el cual, de inmediato, transmite tres características muy definidas: suena y vibra mucho, y dispone de una respuesta muy poderosa a bajo régimen. Estas mismas características se conservan en el Bluemotion y hay que decir que por ruido y vibraciones resulta un motor muy poco refinado, totalmente superado por cualquier tetracilíndrico equivalente de la competencia directa que, por otra parte, utilizan sistemas de alimentación de conducto común frente al sistema bomba- inyector de Volkswagen.

A cambio, su respuesta a muy bajo régimen sigue siendo muy poderosa, pero también resulta más abrupta que en sus rivales, cuando la progresividad marca la evolución de los modernos motores turbodiesel. En cualquier caso, esto es algo heredado que vamos a encontrar en el Polo 1.4 TDI. El Bluemotion con sus modificaciones busca mejorar los consumos y lo hace de forma efectiva. Hemos medido en trayectos urbanos hasta 1,2 litros menos de gasóleo y en carretera hasta casi 1 litro menos que el Polo 1.4 TDi normal. No obstante, hay que decir que los saltos más abiertos de la caja de cambios nos lleva a tener que cambiar el margen de utilización de la 4ª y 5ª marcha respecto a cómo lo haríamos con unos desarrollos normales.

La 5ª muchas veces resulta claramente larga (o directamente inoperante y condenamos su uso) y las maniobras de recuperación nos abonan al recurso de la reducción, cuando un turbodiesel nos tiene acostumbrados a solucionar estas fases con un poco más de acelerador. Por tanto, según las circunstancias del trayecto, el Bluemotion puede exigirnos una mayor concentración con el cambio, pero si se dan buenas condiciones, está a su alcance firmar increíbles consumos de menos de 4 litros sobre la barrera de los 100 km/h. Esta configuración llevará al Bluemotion a ser un coche más o menos eficiente sobre el Polo 1.4 TDI en función a la zona geográfica de uso, por lo que cundirán más sus particularidades en suaves trayectos que en complicadas rutas.

Con los neumáticos que monta de serie también se pueden cuestionar sus ventajas en según que circunstancias de uso. Los Dunlop SP10 son unos neumáticos de baja resistencia que se caracterizan por trabajar con una alta presión de hinchado (casi 3 kg/cm2), con lo que hay una menor deformación de la carcasa y por tanto menos superficie de contacto. Este menor rozamiento debe llevar evidentemente también una menor adherencia, aunque no nos ha parecido que el Bluemotion tenga un menor agarre lateral que derive en un subviraje muy evidente, al menos dado el perfil de conducción del coche. El Bluemotion tiene una capacidad de guiado muy correcta. El coche pisa muy asentado y vira plano, de hecho nos parece que la elasticidad de su suspensión es inferior a la del Polo convencional, y también se muestra más rebotón sobre baches. Donde responde de forma muy diferente es en fuertes frenadas, donde no parece que los neumáticos sean capaces de soportar el trabajo extremo, y la entrada en acción del ABS resulta muy frecuente. Las distancias son exageradamente largas, tanto como que desde 140 km/h ha necesitado 15 metros más que un Polo convencional, una diferencia muy discutible. Esta misma maniobra en un Seat Ibiza Ecomotive (misma filosofía de utilitario y mismos neumáticos) con control de estabilidad (opcional) y frenos traseros de disco ha resultado más equilibrada, pero se da la circunstancia que el control de estabilidad no se ofrece en el Bluemotion.

La buena causa del Polo Bluemotion lleva un encarecimiento del producto que exige un fuerte compromiso con el medio ambiente para asumir su factura. El único acabado interior resulta completo como coche urbano y exige pagar casi 17.000 euros. De todas formas, estamos iniciando una etapa del automóvil en la que quizás la causa ecológica terminará siendo una distinción que eclipse a la causa deportiva. La optimización energética del Bluemotion deberá ser una fuente de satisfacción para su propietario. El juego estará en ver a quién le cunde más 45 litros de gasóleo.

— Consumos
— Habitabilidad
— Motor voluntarioso

— Distancias de frenado
— Motor muy ruidoso
— Precio elevado

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