Volkswagen Jetta 2.0 TDI

El Volkswagen Jetta es, en pocas palabras, un Golf en carrocería sedán de cuatro puertas y tres volúmenes. Vamos, un Golf largo. Explicada así, es fácil de entender la propuesta: un dinamismo similar al del Golf, el mismo motor, la misma calidad, pero, claro, mucho más maletero. Probamos el Jetta con la mecánica 2.0 TDI, el motor Diesel de referencia.
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Volkswagen Jetta 2.0 TDI
Volkswagen Jetta 2.0 TDI

El Jetta se ha montado sobre la misma plataforma que utiliza Volkswagen para construir el Golf. Es un bastidor muy sofisticado que ofrece altísimas cotas de estabilidad, confort y seguridad.
Sin embargo, con el Jetta, los ingenieros alemanes han sido un poco más conservadores y han apostado más por el confort que por el dinamismo de alto nivel. Esto no quiere decir que el Jetta no sea un coche ágil, sino que no es tan audaz como el Golf. De suspensiones más blandas que éste, el Jetta es un espléndido rodador. En las carreteras fáciles alcanza cruceros altísimos sin que los ocupantes sientan la más mínima pérdida de confort. Ahí, en los amplios giros de las autovías, el coche se muestra aplomado y seguro, inaccesible para cualquier vicio.

En cambio, en carreteras más complicadas el comportamiento no es tan bueno como el del Golf. Algo castigado por los pocos kilos de más que tiene, el Jetta se muestra proclive al subviraje. El morro soporta demasiada carga y rebota, sobre todo si el suelo no está en buen estado. Además, nuestra unidad iba calzada con unas Michelin Energy que no hacían mucho por aumentar la adherencia y, a poco que resbalara el pavimento, nos encontrábamos con subvirajes bastante pronunciados.

Por suerte, el eje trasero es tan firme y estable como en el Golf, con lo que no hay que temer reacciones violentas por su parte. Así, bastará con levantar el pie del acelerador para cortar la tendencia del coche a salirse por la tangente. Si la cosa se complica, un muy eficaz ESP aparece para apagar todos los fuegos.

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p> Todo esto no quiere decir que estemos ante un coche poco estable. Al contrario, el Jetta se mueve muy bien y tiene muchas virtudes, aunque, claro, no tantas como el Golf, que va todavía mejor. Nuestro protagonista es algo más propenso a balancearse y, por tanto, a restar confianza al conductor, pero eso es todo.

La primera idea que nos deja el coche tras conducirlo es “qué rápido va este coche”. Y es que, con su motor 2.0 TDI de 140 CV, el Jetta tiene armas suficientes para enfrentarse a cualquier rival, incluido el propio Golf.

Pasado por nuestro Centro Técnico, el TDI de Volkswagen ha rendido casi 155 CV, una cifra que no está nada mal. Además, el par máximo se ha colocado ya en 37 mkg, un dato todavía mejor.

Con estos mimbres, a nadie debe extrañar que el coche haga el 0-100 km/h en sólo 8,8 segundos frente a los 9,5 segundos que registró el Golf dotado con el mismo motor cuando lo probamos por primera vez (con el mismo motor, pero diferentes cambios, ha estado rozando la cifra del Jetta, que siempre es levemente más rápido).
De hecho, el Jetta ha resultado ser también mejor en velocidad punta (según datos oficiales), aceleración y consumos (según nuestros propios datos). En cambio, el Golf, más ligero, logra mejores adelantamientos y mejores cifras de frenada (además, el tacto de freno del Jetta no es muy convincente: resistencia y mordiente son mejorables).

El motor 2.0 TDI de Volkswagen se ha convertido ya en una de las piezas claves para la estructura industrial del grupo alemán. Utilizado con profusión en todas las marcas generalistas de la empresa (Audi, Seat, Skoda y Volkswagen), es un propulsor moderno, lleno de fuerza y de carácter.
El motor se ha construido sobre la veterana base del TDI 1,9 litros, un motor que, en su última etapa, ya alcanzaba los 130 CV y que siempre dejó satisfecho a cualquiera que lo probase. Los ingenieros de Volkswagen han aumentado el desplazamiento de los cilindros, con lo que el deplazamiento ha ascendido a 1.968 centímetros cúbicos. Han añadido, además, una culata con 16 válvulas, una nueva gestión electrónica y el solvente sistema de bomba inyector, además de un turbo de geometría variable e intercooler. El resultado, como ya hemos dicho en otras ocasiones, es un motor mucho más refinado que los viejos TDI 1.9; más suave, más progresivo y menos ruidoso. Sin embargo, sigue sin alcanzar los sedosos funcionamientos de los motores que emplean common rail: es más ruidoso que ellos y mantiene ese punto de aspereza que ha definido siempre a los TDI de Volkswagen.

Al volante, el motor destaca por lo generoso que es entregando la fuerza. Ya se nota esta característica en la parte baja del cuentavueltas. Ahí, el motor del Jetta es más agresivo y alegre que otros turbodiésel modernos, en una línea de tecnología TDI mucho más clásica y deslindada de los comportamientos de los HDI y otros motores de gasóleo de nuestros días.
Más arriba, el propulsor se estira sin complejos y trabaja muy a gusto por encima de las 3.700-3.800 vueltas. En todo momento se muestra noble y contundente, rebosante de poder. Lástima que sea más ruidoso que sus rivales y algo más tosco, pero, a cambio, también es más vivaz y ágil. Y, además, consume muy poco: sólo 5,5 litros de media cada 100 km, una marca muy buena para un coche que pesa casi 1.500 kg y alcanza los 207 km/h de velocidad máxima.

LO MEJOR
LO PEOR

* Maletero
* Confort de marcha
* Motor

* Estética interior muy sobria
* Neumáticos de nuestra unidad
* Precio

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