Volkswagen Eos 2.0 TDI 140 frente a Volvo C70 D5

No es necesario esperar al verano para disfrutar de un descapotable. Estos dos modelos tienen la virtud de adaptarse al clima con sólo apretar un botón; si llueve, techo cerrado y a presumir de coupé, y si no, techo abierto, calefacción en marcha, deflector trasero, asientos “calentitos” y a ponerse moreno… ¡en invierno!
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Volkswagen Eos 2.0 TDI 140 frente a Volvo C70 D5
Volkswagen Eos 2.0 TDI 140 frente a Volvo C70 D5

Lo bueno de estos coches es que con el techo cerrado, ni te enteras que conduces un descapotable. La sonoridad interior es incluso más baja que la de un S40 o un Golf, ambos con el mismo motor y cambio; no son exactamente el mismo coche pero al menos sirve de referencia. En los dos casos se puede hablar de calidad de fabricación, con mecanismos del techo bien resueltos, y de materiales. Segundo arriba o abajo, los dos tardan lo mismo en su metamorfosis de coupé a cabrio o viceversa. Eso sí, para abrirlos es necesario estar con el coche completamente parado y no permiten, como alguno de sus rivales, descubrirse con el mando a distancia de la llave o a baja velocidad.

El techo del Eos añade dos ventajas frente al del Volvo, y es que su parte superior es de cristal y se puede abrir –de serie- en dos fases: total o sólo la parte superior, como si de un habitual techo solar se tratase. Con la parte pequeña abierta totalmente, se puede circular hasta los 80 km/h antes de que el ruido aerodinámico empiece a ser molesto. El Volvo dispone de un mullido de asientos algo más blando que, unido a su confortable esquema de suspensiones, logran que haya más sensación general de confort. En las plazas delanteras el espacio es prácticamente igual en ambos y la postura de conducción cómoda. Detrás hay más diferencias, puesto que el C70 dispone de 8 cm más de anchura con, además, unos respaldos no tan inclinados como los del VW. En ningún caso son abatibles, sólo se quita el reposabrazos y deja el hueco por el que sólo cabe un par de esquís.

La capacidad del maletero con el techo cerrado es 35 litros superior en el sueco, que goza de unos nada despreciables 520 litros. Tampoco están mal los 485 litros del Eos aunque hay que tener en cuenta en los dos coches que el maletero no es un espacio cien por cien utilizable, ya que el separador que delimita el espacio de carga con el techo cerrado, a pesar de abatirse, no deja un hueco limpio para equipaje de gran volumen; con bolsas sí se aprovecha. Descapotados los dos tienen la misma capacidad; el Volvo dispone de un sistema que levanta un poco el techo cuando está en el maletero para que podamos meter pequeños objetos o bolsas aunque al final el hueco que queda es similar en los dos.

A los habituales sistemas de seguridad, estos dos coches añaden de serie la protección para los ocupantes en caso de vuelco. Tras los reposacabezas existen unos arcos que se levantan en milésimas de segundo para salvaguardar la cabeza de los pasajeros traseros, de ahí que se entienda que si en un turismo cerrado es importante la utilización del cinturón de seguridad atrás, en un cabrio lo es todavía más; no es una cuestión de seguridad sino de sentido común. El equipo de airbag consta de los frontales delanteros más los laterales y unos de cortina para cuando está el techo cerrado. Con estos motores los dos coches tienen de serie sendos controles de tracción y estabilidad, los faros antiniebla son de serie y hay reposacabezas en las cuatro plazas.

Como decíamos al principio, aunque se trata de dos coches rivales por segmento, calidad o prestaciones, la diferencia de precio es elevada. Sin extras ya existe una diferencia de 15.000 euros, pero no sería justo compararlos si antes no igualamos equipamiento. Para ello hay que añadir en el Eos el control de crucero, el encendido de faros automático, el sensor de lluvia y la calefacción en los asientos delanteros, que suman un total de 660 euros. En el Volvo, que viene muy bien equipado de serie, sólo sería necesario incluir el sensor de parking trasero, que cuesta 400 euros. Además al VW habría que ponerle el cambio automático –1.800 euros-, puesto que en el Volvo es obligatorio. El precio final sería de 33.850 euros para el Eos 2.0 TDI y de 46.798 euros en el caso del Volvo D5 con acabado Summun. No creemos justificada la diferencia de casi 13.000 euros entre un modelo y otro. Habrá quien piense que Volvo es una marca de mayor prestigio que Volkswagen, sin embargo ¿se justifica pagar tanta diferencia sólo por la marca?

Lo bueno de estos coches es que con el techo cerrado, ni te enteras que conduces un descapotable. La sonoridad interior es incluso más baja que la de un S40 o un Golf, ambos con el mismo motor y cambio; no son exactamente el mismo coche pero al menos sirve de referencia. En los dos casos se puede hablar de calidad de fabricación, con mecanismos del techo bien resueltos, y de materiales. Segundo arriba o abajo, los dos tardan lo mismo en su metamorfosis de coupé a cabrio o viceversa. Eso sí, para abrirlos es necesario estar con el coche completamente parado y no permiten, como alguno de sus rivales, descubrirse con el mando a distancia de la llave o a baja velocidad.

El techo del Eos añade dos ventajas frente al del Volvo, y es que su parte superior es de cristal y se puede abrir –de serie- en dos fases: total o sólo la parte superior, como si de un habitual techo solar se tratase. Con la parte pequeña abierta totalmente, se puede circular hasta los 80 km/h antes de que el ruido aerodinámico empiece a ser molesto. El Volvo dispone de un mullido de asientos algo más blando que, unido a su confortable esquema de suspensiones, logran que haya más sensación general de confort. En las plazas delanteras el espacio es prácticamente igual en ambos y la postura de conducción cómoda. Detrás hay más diferencias, puesto que el C70 dispone de 8 cm más de anchura con, además, unos respaldos no tan inclinados como los del VW. En ningún caso son abatibles, sólo se quita el reposabrazos y deja el hueco por el que sólo cabe un par de esquís.

La capacidad del maletero con el techo cerrado es 35 litros superior en el sueco, que goza de unos nada despreciables 520 litros. Tampoco están mal los 485 litros del Eos aunque hay que tener en cuenta en los dos coches que el maletero no es un espacio cien por cien utilizable, ya que el separador que delimita el espacio de carga con el techo cerrado, a pesar de abatirse, no deja un hueco limpio para equipaje de gran volumen; con bolsas sí se aprovecha. Descapotados los dos tienen la misma capacidad; el Volvo dispone de un sistema que levanta un poco el techo cuando está en el maletero para que podamos meter pequeños objetos o bolsas aunque al final el hueco que queda es similar en los dos.

A los habituales sistemas de seguridad, estos dos coches añaden de serie la protección para los ocupantes en caso de vuelco. Tras los reposacabezas existen unos arcos que se levantan en milésimas de segundo para salvaguardar la cabeza de los pasajeros traseros, de ahí que se entienda que si en un turismo cerrado es importante la utilización del cinturón de seguridad atrás, en un cabrio lo es todavía más; no es una cuestión de seguridad sino de sentido común. El equipo de airbag consta de los frontales delanteros más los laterales y unos de cortina para cuando está el techo cerrado. Con estos motores los dos coches tienen de serie sendos controles de tracción y estabilidad, los faros antiniebla son de serie y hay reposacabezas en las cuatro plazas.

Como decíamos al principio, aunque se trata de dos coches rivales por segmento, calidad o prestaciones, la diferencia de precio es elevada. Sin extras ya existe una diferencia de 15.000 euros, pero no sería justo compararlos si antes no igualamos equipamiento. Para ello hay que añadir en el Eos el control de crucero, el encendido de faros automático, el sensor de lluvia y la calefacción en los asientos delanteros, que suman un total de 660 euros. En el Volvo, que viene muy bien equipado de serie, sólo sería necesario incluir el sensor de parking trasero, que cuesta 400 euros. Además al VW habría que ponerle el cambio automático –1.800 euros-, puesto que en el Volvo es obligatorio. El precio final sería de 33.850 euros para el Eos 2.0 TDI y de 46.798 euros en el caso del Volvo D5 con acabado Summun. No creemos justificada la diferencia de casi 13.000 euros entre un modelo y otro. Habrá quien piense que Volvo es una marca de mayor prestigio que Volkswagen, sin embargo ¿se justifica pagar tanta diferencia sólo por la marca?

Lo bueno de estos coches es que con el techo cerrado, ni te enteras que conduces un descapotable. La sonoridad interior es incluso más baja que la de un S40 o un Golf, ambos con el mismo motor y cambio; no son exactamente el mismo coche pero al menos sirve de referencia. En los dos casos se puede hablar de calidad de fabricación, con mecanismos del techo bien resueltos, y de materiales. Segundo arriba o abajo, los dos tardan lo mismo en su metamorfosis de coupé a cabrio o viceversa. Eso sí, para abrirlos es necesario estar con el coche completamente parado y no permiten, como alguno de sus rivales, descubrirse con el mando a distancia de la llave o a baja velocidad.

El techo del Eos añade dos ventajas frente al del Volvo, y es que su parte superior es de cristal y se puede abrir –de serie- en dos fases: total o sólo la parte superior, como si de un habitual techo solar se tratase. Con la parte pequeña abierta totalmente, se puede circular hasta los 80 km/h antes de que el ruido aerodinámico empiece a ser molesto. El Volvo dispone de un mullido de asientos algo más blando que, unido a su confortable esquema de suspensiones, logran que haya más sensación general de confort. En las plazas delanteras el espacio es prácticamente igual en ambos y la postura de conducción cómoda. Detrás hay más diferencias, puesto que el C70 dispone de 8 cm más de anchura con, además, unos respaldos no tan inclinados como los del VW. En ningún caso son abatibles, sólo se quita el reposabrazos y deja el hueco por el que sólo cabe un par de esquís.

La capacidad del maletero con el techo cerrado es 35 litros superior en el sueco, que goza de unos nada despreciables 520 litros. Tampoco están mal los 485 litros del Eos aunque hay que tener en cuenta en los dos coches que el maletero no es un espacio cien por cien utilizable, ya que el separador que delimita el espacio de carga con el techo cerrado, a pesar de abatirse, no deja un hueco limpio para equipaje de gran volumen; con bolsas sí se aprovecha. Descapotados los dos tienen la misma capacidad; el Volvo dispone de un sistema que levanta un poco el techo cuando está en el maletero para que podamos meter pequeños objetos o bolsas aunque al final el hueco que queda es similar en los dos.

A los habituales sistemas de seguridad, estos dos coches añaden de serie la protección para los ocupantes en caso de vuelco. Tras los reposacabezas existen unos arcos que se levantan en milésimas de segundo para salvaguardar la cabeza de los pasajeros traseros, de ahí que se entienda que si en un turismo cerrado es importante la utilización del cinturón de seguridad atrás, en un cabrio lo es todavía más; no es una cuestión de seguridad sino de sentido común. El equipo de airbag consta de los frontales delanteros más los laterales y unos de cortina para cuando está el techo cerrado. Con estos motores los dos coches tienen de serie sendos controles de tracción y estabilidad, los faros antiniebla son de serie y hay reposacabezas en las cuatro plazas.

Como decíamos al principio, aunque se trata de dos coches rivales por segmento, calidad o prestaciones, la diferencia de precio es elevada. Sin extras ya existe una diferencia de 15.000 euros, pero no sería justo compararlos si antes no igualamos equipamiento. Para ello hay que añadir en el Eos el control de crucero, el encendido de faros automático, el sensor de lluvia y la calefacción en los asientos delanteros, que suman un total de 660 euros. En el Volvo, que viene muy bien equipado de serie, sólo sería necesario incluir el sensor de parking trasero, que cuesta 400 euros. Además al VW habría que ponerle el cambio automático –1.800 euros-, puesto que en el Volvo es obligatorio. El precio final sería de 33.850 euros para el Eos 2.0 TDI y de 46.798 euros en el caso del Volvo D5 con acabado Summun. No creemos justificada la diferencia de casi 13.000 euros entre un modelo y otro. Habrá quien piense que Volvo es una marca de mayor prestigio que Volkswagen, sin embargo ¿se justifica pagar tanta diferencia sólo por la marca?

Lo bueno de estos coches es que con el techo cerrado, ni te enteras que conduces un descapotable. La sonoridad interior es incluso más baja que la de un S40 o un Golf, ambos con el mismo motor y cambio; no son exactamente el mismo coche pero al menos sirve de referencia. En los dos casos se puede hablar de calidad de fabricación, con mecanismos del techo bien resueltos, y de materiales. Segundo arriba o abajo, los dos tardan lo mismo en su metamorfosis de coupé a cabrio o viceversa. Eso sí, para abrirlos es necesario estar con el coche completamente parado y no permiten, como alguno de sus rivales, descubrirse con el mando a distancia de la llave o a baja velocidad.

El techo del Eos añade dos ventajas frente al del Volvo, y es que su parte superior es de cristal y se puede abrir –de serie- en dos fases: total o sólo la parte superior, como si de un habitual techo solar se tratase. Con la parte pequeña abierta totalmente, se puede circular hasta los 80 km/h antes de que el ruido aerodinámico empiece a ser molesto. El Volvo dispone de un mullido de asientos algo más blando que, unido a su confortable esquema de suspensiones, logran que haya más sensación general de confort. En las plazas delanteras el espacio es prácticamente igual en ambos y la postura de conducción cómoda. Detrás hay más diferencias, puesto que el C70 dispone de 8 cm más de anchura con, además, unos respaldos no tan inclinados como los del VW. En ningún caso son abatibles, sólo se quita el reposabrazos y deja el hueco por el que sólo cabe un par de esquís.

La capacidad del maletero con el techo cerrado es 35 litros superior en el sueco, que goza de unos nada despreciables 520 litros. Tampoco están mal los 485 litros del Eos aunque hay que tener en cuenta en los dos coches que el maletero no es un espacio cien por cien utilizable, ya que el separador que delimita el espacio de carga con el techo cerrado, a pesar de abatirse, no deja un hueco limpio para equipaje de gran volumen; con bolsas sí se aprovecha. Descapotados los dos tienen la misma capacidad; el Volvo dispone de un sistema que levanta un poco el techo cuando está en el maletero para que podamos meter pequeños objetos o bolsas aunque al final el hueco que queda es similar en los dos.

A los habituales sistemas de seguridad, estos dos coches añaden de serie la protección para los ocupantes en caso de vuelco. Tras los reposacabezas existen unos arcos que se levantan en milésimas de segundo para salvaguardar la cabeza de los pasajeros traseros, de ahí que se entienda que si en un turismo cerrado es importante la utilización del cinturón de seguridad atrás, en un cabrio lo es todavía más; no es una cuestión de seguridad sino de sentido común. El equipo de airbag consta de los frontales delanteros más los laterales y unos de cortina para cuando está el techo cerrado. Con estos motores los dos coches tienen de serie sendos controles de tracción y estabilidad, los faros antiniebla son de serie y hay reposacabezas en las cuatro plazas.

Como decíamos al principio, aunque se trata de dos coches rivales por segmento, calidad o prestaciones, la diferencia de precio es elevada. Sin extras ya existe una diferencia de 15.000 euros, pero no sería justo compararlos si antes no igualamos equipamiento. Para ello hay que añadir en el Eos el control de crucero, el encendido de faros automático, el sensor de lluvia y la calefacción en los asientos delanteros, que suman un total de 660 euros. En el Volvo, que viene muy bien equipado de serie, sólo sería necesario incluir el sensor de parking trasero, que cuesta 400 euros. Además al VW habría que ponerle el cambio automático –1.800 euros-, puesto que en el Volvo es obligatorio. El precio final sería de 33.850 euros para el Eos 2.0 TDI y de 46.798 euros en el caso del Volvo D5 con acabado Summun. No creemos justificada la diferencia de casi 13.000 euros entre un modelo y otro. Habrá quien piense que Volvo es una marca de mayor prestigio que Volkswagen, sin embargo ¿se justifica pagar tanta diferencia sólo por la marca?

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