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Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI

Monovolumen nuevo, siete plazas, eficiente motor TDI y firma VW. ¿Sharan?, sí; ¿Touran?, también. No se froten los ojos todavía; se parecen, pero no son iguales. Un concepto familiar, dos formatos diferentes: grande... o extra grande. Con distintas soluciones, ¿cuál compensa?
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Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI
Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI

Para competir en igualdad de condiciones, cada monovolumen debe apostar a diferente mecánica. Son familiares y, por tanto, buscamos equilibrio y racionalidad. Manda el Diesel y, en ambos, llegan avanzados bloques turbo de inyección directa common-rail. Para el Touran creemos suficiente el 1.6 TDI en versión 105 CV (existe una con 90 CV muy cortos). No es una bala pero, junto al cambio manual de 6 relaciones equilibradas, lo mueve con suficiencia y gran economía.

En cambio, para el Sharan no hay otra opción que optar a la 2.0 TDI 140 CV: primero, porque es la de acceso; pero, segundo, porque es el mínimo imprescindible para desplazar un modelo de casi 1.900 kg. Además le dotamos del gran cambio automático DSG de doble embrague y 6 relaciones (2.220 €), que casa a la perfección con su orientación de confort y permite mejorar su rendimiento. Logramos así que Sharan iguale e incluso mejore ligeramente en prestaciones al ligero Touran, aunque con distinta percepción.

A la suavidad y confort con que deleita el DSG (eligiendo siempre en modo automático la velocidad precisa), nos quedamos también con el motor 2.0 TDI. Más redondo, obsequia con mayor agrado por su mejor bajo régimen (tiene hasta un 25% más de par) y con una gran eficiencia (gasta apenas 0,4 l/100 km más, aun arrastrando mucho más volumen). Destacar que el más moderno Sharan cuenta con medidas ecológicas como Start/Stop o recuperación de energía en frenadas. Este conjunto mecánico también puede montarse en Touran.

¿Y el precio?
Prueba de fuego. Equilibrados a igual acabado, y similares prestaciones y rendimiento mecánico, la diferencia entre ambos es de 15.000 €. Vamos que, por el precio del Sharan, podría optarse a un Touran y un Polo para uso diario. Más que contundente... y eso que el Touran tampoco es barato. De hecho, frente a sus rivales Renault Scenic, Ford C-Max o Toyota Verso cuesta hasta 2.000 euros más. En todo caso hablamos de dos familiares que darán toda satisfacción familiar. Suya es la elección.

Vida a bordo
Almas casi gemelas en cuanto a diseño (con perceptible mejor calidad de realización del Sharan) y enfoque familiar (los dos cuentan con siete plazas, segunda fila deslizante hasta 16 cm, mucho hueco de almacenamiento incluso con cajones bajo asientos y posibilidad de abatir hasta el respaldo del copiloto), el tratamiento del espacio y sus distintas soluciones de uso marcan diferencias. Partamos de que ambos cuentan con buenas y altas posturas de conducción, y una gran habitabilidad similar en las dos primeras filas de asientos.

A partir de ahí, la flexibilidad del VW Sharan es extraordinaria, con una gran facilidad para reclinar y plegar asientos incluso con un sólo movimiento, junto a una inmejorable entrada/salida a su fila trasera gracias a nuevas puertas correderas que en opción pueden ser, igual que el portón (casi 1.200 € en total), de apertura eléctrica. También ofrece previo pago asientos infantiles integrados en la 2ª fila (790€).

El Touran, sin embargo, no cuenta con estas alternativas, pero sus tradicionales puertas batientes dan paso a una 2ª fila muy cómoda (como el Sharan de tres butacas independientes) donde, a cambio, sus asientos pueden extraerse de manera sencilla para configurar un interior a la carta y dejar más espacio para equipaje. En esta nueva generación, el Sharan abandona esta posibilidad. Con lo que también obsequia el gran monovolumen de VW es con un magnífico acceso (el asiento lateral de la 2ª fila pivota verticalmente hacia delante) a una 3ª fila muy natural y en la que un adulto puede acomodarse sin problemas. El maletero además pasa de extraordinario con 5 plazas (entre 590 y 795 dm3)... a bueno con 7 (325 dm3), siempre con superficie plana de carga abatiendo cualquiera de sus filas.

Aquí llegamos al mayor defecto de un Touran que, a una tercera fila muy apta en cotas pero con la banqueta casi a ras de suelo para incomodidad de piernas (los más altos tendrán problemas para recogerlas), une un maletero muy reducido con siete plazas hábiles (sólo 125 dm3) y una superficie de carga plana al abatir la 3ª fila, pero con escalón si plegamos la segunda. Eso sí, de viajar cinco cabrá todo en sus entonces hasta 635 dm3 de maletero.

VW Sharan
- Espacio y modularidad
- Confort de marcha
- Conjunto motor/cambio

VW Touran
- Espacio y modularidad
- Comportamiento dinámico
- Precio final

VW Sharan
- Asientos no extraíbles
- Peso y aparatosidad
- Precio final

VW Touran
- Maletero con 7 plazas
- Acceso 3ª fila
- Sin puertas correderas

Para competir en igualdad de condiciones, cada monovolumen debe apostar a diferente mecánica. Son familiares y, por tanto, buscamos equilibrio y racionalidad. Manda el Diesel y, en ambos, llegan avanzados bloques turbo de inyección directa common-rail. Para el Touran creemos suficiente el 1.6 TDI en versión 105 CV (existe una con 90 CV muy cortos). No es una bala pero, junto al cambio manual de 6 relaciones equilibradas, lo mueve con suficiencia y gran economía.

En cambio, para el Sharan no hay otra opción que optar a la 2.0 TDI 140 CV: primero, porque es la de acceso; pero, segundo, porque es el mínimo imprescindible para desplazar un modelo de casi 1.900 kg. Además le dotamos del gran cambio automático DSG de doble embrague y 6 relaciones (2.220 €), que casa a la perfección con su orientación de confort y permite mejorar su rendimiento. Logramos así que Sharan iguale e incluso mejore ligeramente en prestaciones al ligero Touran, aunque con distinta percepción.

A la suavidad y confort con que deleita el DSG (eligiendo siempre en modo automático la velocidad precisa), nos quedamos también con el motor 2.0 TDI. Más redondo, obsequia con mayor agrado por su mejor bajo régimen (tiene hasta un 25% más de par) y con una gran eficiencia (gasta apenas 0,4 l/100 km más, aun arrastrando mucho más volumen). Destacar que el más moderno Sharan cuenta con medidas ecológicas como Start/Stop o recuperación de energía en frenadas. Este conjunto mecánico también puede montarse en Touran.

¿Y el precio?
Prueba de fuego. Equilibrados a igual acabado, y similares prestaciones y rendimiento mecánico, la diferencia entre ambos es de 15.000 €. Vamos que, por el precio del Sharan, podría optarse a un Touran y un Polo para uso diario. Más que contundente... y eso que el Touran tampoco es barato. De hecho, frente a sus rivales Renault Scenic, Ford C-Max o Toyota Verso cuesta hasta 2.000 euros más. En todo caso hablamos de dos familiares que darán toda satisfacción familiar. Suya es la elección.

Vida a bordo
Almas casi gemelas en cuanto a diseño (con perceptible mejor calidad de realización del Sharan) y enfoque familiar (los dos cuentan con siete plazas, segunda fila deslizante hasta 16 cm, mucho hueco de almacenamiento incluso con cajones bajo asientos y posibilidad de abatir hasta el respaldo del copiloto), el tratamiento del espacio y sus distintas soluciones de uso marcan diferencias. Partamos de que ambos cuentan con buenas y altas posturas de conducción, y una gran habitabilidad similar en las dos primeras filas de asientos.

A partir de ahí, la flexibilidad del VW Sharan es extraordinaria, con una gran facilidad para reclinar y plegar asientos incluso con un sólo movimiento, junto a una inmejorable entrada/salida a su fila trasera gracias a nuevas puertas correderas que en opción pueden ser, igual que el portón (casi 1.200 € en total), de apertura eléctrica. También ofrece previo pago asientos infantiles integrados en la 2ª fila (790€).

El Touran, sin embargo, no cuenta con estas alternativas, pero sus tradicionales puertas batientes dan paso a una 2ª fila muy cómoda (como el Sharan de tres butacas independientes) donde, a cambio, sus asientos pueden extraerse de manera sencilla para configurar un interior a la carta y dejar más espacio para equipaje. En esta nueva generación, el Sharan abandona esta posibilidad. Con lo que también obsequia el gran monovolumen de VW es con un magnífico acceso (el asiento lateral de la 2ª fila pivota verticalmente hacia delante) a una 3ª fila muy natural y en la que un adulto puede acomodarse sin problemas. El maletero además pasa de extraordinario con 5 plazas (entre 590 y 795 dm3)... a bueno con 7 (325 dm3), siempre con superficie plana de carga abatiendo cualquiera de sus filas.

Aquí llegamos al mayor defecto de un Touran que, a una tercera fila muy apta en cotas pero con la banqueta casi a ras de suelo para incomodidad de piernas (los más altos tendrán problemas para recogerlas), une un maletero muy reducido con siete plazas hábiles (sólo 125 dm3) y una superficie de carga plana al abatir la 3ª fila, pero con escalón si plegamos la segunda. Eso sí, de viajar cinco cabrá todo en sus entonces hasta 635 dm3 de maletero.

VW Sharan
- Espacio y modularidad
- Confort de marcha
- Conjunto motor/cambio

VW Touran
- Espacio y modularidad
- Comportamiento dinámico
- Precio final

VW Sharan
- Asientos no extraíbles
- Peso y aparatosidad
- Precio final

VW Touran
- Maletero con 7 plazas
- Acceso 3ª fila
- Sin puertas correderas