Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI

Monovolumen nuevo, siete plazas, eficiente motor TDI y firma VW. ¿Sharan?, sí; ¿Touran?, también. No se froten los ojos todavía; se parecen, pero no son iguales. Un concepto familiar, dos formatos diferentes: grande... o extra grande. Con distintas soluciones, ¿cuál compensa?
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Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI
Volkswagen Sharan 2.0 TDI DSG y Volkswagen Touran 1.6 TDI

Definitivamente, Volkswagen nos plantea el juego de las diferencias en su nueva generación de amplios monovolúmenes. De hecho, establece ya cifra desde su propia publicidad: anuncia hasta 14.836 discrepancias entre sus nuevos Sharan y Touran. ¿Demasiadas? Desde luego, a simple vista lo parece.

Parrilla, silueta, grupos ópticos... almas prácticamente gemelas. Claro que una mayor profundización ya marca fronteras. Desarrollado sobre la nueva plataforma MBQ del grupo alemán, el Sharan (como su gemelo Seat Alhambra) ha crecido hasta 22 centímetros para situarse en unos enormes 4,85 metros. En cambio, y basado como siempre en la plataforma del Golf, el renovado Touran (con hasta un 95% de nuevos componentes) incluso recorta hoy dimensiones para quedarse en unos compactos 4,40 metros. Por ahí sus caminos teóricamente se separan, pero dentro hay más. <

El Sharan, más grande, incluye puertas correderas y tres filas de asientos de serie; el Touran, más pequeño, puertas tradicionales batientes y siete plazas sólo en opción. Metro en mano y familia al hombro... ¿Son tan significativas las diferencias en espacio y funcionalidad? Sorpresas podemos encontrar, como en su gama mecánica. Mientras el Touran parte de motorizaciones más pequeñas, como este 1.6 TDI, el Sharan sube un escalón y se introduce con el superior 2.0 TDI de 140 CV. Cuestión de compensar dimensiones. ¿Cuál obtendrá mejor respuesta? Enfrentamiento en el que veremos si el pez chico se come al grande o, de lo contrario, puede ser devorado; un combate fratricida que, de hecho, no es único. Citroën (con sus Grand C4 Picasso y C8), Ford (Grand C-Max y Galaxy), Kia (Carens y Carnival) o Renault (Grand Scénic y Espace) desdoblan alternativas similares. Puede que haya mercado para todos...

Y puede también que, además de separarlos en dimensiones, sus fabricantes busquen además distinto perfil de cliente con cada uno. Es el caso de VW. Subirse a Sharan y Touran es adentrarse en dos orientaciones diferentes de familiar.... por más que ambos compartan idéntico esquema técnico. El primero, con un claro enfoque hacia un mayor refinamiento que constatamos ya desde la baja sonoridad de rodadura (en valores de berlina de representación tipo BMW Serie 5) hasta la suavidad de mandos. Es, sin duda, su buque insignia monovolumen y debe demostrarlo.

En carretera, la calidad de rodadura del Sharan es ejemplar. Asentado en una enorme batalla y gran anchura, se convierte en fantástico viajero, imponiendo también más recorrido de amortiguación que Touran para filtrar mejor la pisada y obtener un gran confort de marcha. Eso sí, puestos a sacar partido a su agilidad, los 360 kg extra que arroja en la báscula frente a su hermano pequeño  (casi 1.900 kg totales) acaban pasando factura. Desde luego, se desenvuelve bien por todo trazado, aunque en ciudad (le cuesta más maniobrar) y en apoyos no enmascara ya tanto volumen: la carrocería cabecea y balancea con mayor notoriedad, sintiéndose al volante las mayores inercias.

No así a un VW Touran que, a excepción del nuevo y más dinámico Ford C-Max, es ya referencia en el segmento de monovolúmenes por su gran comportamiento. Más ligero y menos subvirador, su tren delantero marca en carretera trayectorias mucho más precisas, logrando, en definitiva, un gran equilibrio entre trenes. Los apoyos son también más planos por una suspensión más firme que, sin embargo, revisada en esta nueva generación garantiza buena absorción y confort.

Cierto que en el Touran se nota una mayor altura que en el Golf (y un peso casi 200 kg superior), pero su eficaz respuesta en carretera no le aleja en exceso del popular compacto. En ambos, por otra parte, los controles de estabilidad muestran un tarado más bien intrusivo, aunque no abrupto, para solventar con prontitud pérdidas de trayectoria o motricidad. Carácter adecuado para familiares que también obtienen gran capacidad de frenada (el Sharan, con equipo sobredimensionado); y en ambos se puede optar también a una suspensión deportiva opcional. En definitiva, para familias activas el Touran; para acomodadas el Sharan. Nos quedamos con el primero por equilibrio y mayor componente emocional.

En el apartado de seguridad, no puede haber más que tablas entre Sharan y Touran. Con el mismo acabado Advance cuentan prácticamente con el mismo equipamiento, en el que no faltan ESP, control de crucero, sensores de luz y lluvia o airbags laterales delanteros y de cortina. Sólo la inclusión de serie de airbag de rodilla para conductor en Sharan (inexistente en Touran) desequilibra la balanza.

VW Sharan
- Espacio y modularidad
- Confort de marcha
- Conjunto motor/cambio

VW Touran
- Espacio y modularidad
- Comportamiento dinámico
- Precio final

VW Sharan
- Asientos no extraíbles
- Peso y aparatosidad
- Precio final

VW Touran
- Maletero con 7 plazas
- Acceso 3ª fila
- Sin puertas correderas

Definitivamente, Volkswagen nos plantea el juego de las diferencias en su nueva generación de amplios monovolúmenes. De hecho, establece ya cifra desde su propia publicidad: anuncia hasta 14.836 discrepancias entre sus nuevos Sharan y Touran. ¿Demasiadas? Desde luego, a simple vista lo parece.

Parrilla, silueta, grupos ópticos... almas prácticamente gemelas. Claro que una mayor profundización ya marca fronteras. Desarrollado sobre la nueva plataforma MBQ del grupo alemán, el Sharan (como su gemelo Seat Alhambra) ha crecido hasta 22 centímetros para situarse en unos enormes 4,85 metros. En cambio, y basado como siempre en la plataforma del Golf, el renovado Touran (con hasta un 95% de nuevos componentes) incluso recorta hoy dimensiones para quedarse en unos compactos 4,40 metros. Por ahí sus caminos teóricamente se separan, pero dentro hay más. <

El Sharan, más grande, incluye puertas correderas y tres filas de asientos de serie; el Touran, más pequeño, puertas tradicionales batientes y siete plazas sólo en opción. Metro en mano y familia al hombro... ¿Son tan significativas las diferencias en espacio y funcionalidad? Sorpresas podemos encontrar, como en su gama mecánica. Mientras el Touran parte de motorizaciones más pequeñas, como este 1.6 TDI, el Sharan sube un escalón y se introduce con el superior 2.0 TDI de 140 CV. Cuestión de compensar dimensiones. ¿Cuál obtendrá mejor respuesta? Enfrentamiento en el que veremos si el pez chico se come al grande o, de lo contrario, puede ser devorado; un combate fratricida que, de hecho, no es único. Citroën (con sus Grand C4 Picasso y C8), Ford (Grand C-Max y Galaxy), Kia (Carens y Carnival) o Renault (Grand Scénic y Espace) desdoblan alternativas similares. Puede que haya mercado para todos...

Y puede también que, además de separarlos en dimensiones, sus fabricantes busquen además distinto perfil de cliente con cada uno. Es el caso de VW. Subirse a Sharan y Touran es adentrarse en dos orientaciones diferentes de familiar.... por más que ambos compartan idéntico esquema técnico. El primero, con un claro enfoque hacia un mayor refinamiento que constatamos ya desde la baja sonoridad de rodadura (en valores de berlina de representación tipo BMW Serie 5) hasta la suavidad de mandos. Es, sin duda, su buque insignia monovolumen y debe demostrarlo.

En carretera, la calidad de rodadura del Sharan es ejemplar. Asentado en una enorme batalla y gran anchura, se convierte en fantástico viajero, imponiendo también más recorrido de amortiguación que Touran para filtrar mejor la pisada y obtener un gran confort de marcha. Eso sí, puestos a sacar partido a su agilidad, los 360 kg extra que arroja en la báscula frente a su hermano pequeño  (casi 1.900 kg totales) acaban pasando factura. Desde luego, se desenvuelve bien por todo trazado, aunque en ciudad (le cuesta más maniobrar) y en apoyos no enmascara ya tanto volumen: la carrocería cabecea y balancea con mayor notoriedad, sintiéndose al volante las mayores inercias.

No así a un VW Touran que, a excepción del nuevo y más dinámico Ford C-Max, es ya referencia en el segmento de monovolúmenes por su gran comportamiento. Más ligero y menos subvirador, su tren delantero marca en carretera trayectorias mucho más precisas, logrando, en definitiva, un gran equilibrio entre trenes. Los apoyos son también más planos por una suspensión más firme que, sin embargo, revisada en esta nueva generación garantiza buena absorción y confort.

Cierto que en el Touran se nota una mayor altura que en el Golf (y un peso casi 200 kg superior), pero su eficaz respuesta en carretera no le aleja en exceso del popular compacto. En ambos, por otra parte, los controles de estabilidad muestran un tarado más bien intrusivo, aunque no abrupto, para solventar con prontitud pérdidas de trayectoria o motricidad. Carácter adecuado para familiares que también obtienen gran capacidad de frenada (el Sharan, con equipo sobredimensionado); y en ambos se puede optar también a una suspensión deportiva opcional. En definitiva, para familias activas el Touran; para acomodadas el Sharan. Nos quedamos con el primero por equilibrio y mayor componente emocional.

En el apartado de seguridad, no puede haber más que tablas entre Sharan y Touran. Con el mismo acabado Advance cuentan prácticamente con el mismo equipamiento, en el que no faltan ESP, control de crucero, sensores de luz y lluvia o airbags laterales delanteros y de cortina. Sólo la inclusión de serie de airbag de rodilla para conductor en Sharan (inexistente en Touran) desequilibra la balanza.

VW Sharan
- Espacio y modularidad
- Confort de marcha
- Conjunto motor/cambio

VW Touran
- Espacio y modularidad
- Comportamiento dinámico
- Precio final

VW Sharan
- Asientos no extraíbles
- Peso y aparatosidad
- Precio final

VW Touran
- Maletero con 7 plazas
- Acceso 3ª fila
- Sin puertas correderas

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