Volkswagen Scirocco y sus rivales

Con los precios de combustibles actuales y las nuevas generaciones de motores gasolina ¿todavía piensas que compensa comprarse un motor Diesel? En esta comparativa enfrentamos, envueltos en carrocerías coupé, al mejor motor de gasolina de su categoría, el 1.4 TSI del VW Scirocco, contra tres de los mejores Diesel.
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Volkswagen Scirocco y sus rivales
Volkswagen Scirocco y sus rivales

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

Los mejores coupés
Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

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Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

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Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

Los mejores coupés
Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

Los mejores coupés
Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

Los mejores coupés
Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

Los mejores coupés
Comportamiento: ¿BMW o Volkswagen?
Gasolina o diesel: duda resuelta

Para los amantes de los motores de gasolina resulta un placer comprobar cómo ya hay motores que igualan las prestaciones de los Diesel. El 1.4 TSI de Volkswagen pone contra las cuerdas en el Scirocco a uno de los mejores Diesel del momento, el del BMW 120d. El D5 de Volvo es algo veterano pero manteniene un buen nivel, mientras que el 220 CDI del CLC parte con la desventaja de la menor potencia. Las mejores prestaciones se las reparten BMW y VW, con datos prácticamente idénticos. El Volvo es ligeramente más lento, tan sólo unas pocas décimas de segundo, y, gracias al cambio automático, ofrece mejores cifras en las recuperaciones. El CLC, como es lógico, es más lento que sus tres rivales en aceleraciones puras, pero no por ello el nivel es malo.

Con semejantes datos, todos ellos deportivos, la calidad mecánica se deja ver en los consumos. El BMW vence en este apartado con autoridad, en parte, por el sistema Start&Stop que lleva de serie. Apaga el motor en los atascos y eso le permite bajar los consumos en ciudad. Así y todo, con este sistema desconectado, sigue consumiendo mucho menos que sus rivales. Los otros tres prácticamente igualan los consumos, con la salvedad que el 1.4 TSI del Scirocco es más sensible al tipo de conducción que se realice; así, en el circuito, mientras los Diesel rondaban los 25 l/100 km de media, el VW gastó 30,2 l/100 km. Con todo, es poca diferencia para tratarse de un propulsor de gasolina.

Los cuatro modelos tienen idéntica configuración, con capacidad para cuatro pasajeros. En las plazas delanteras hay espacio más que de sobra en todos. Los asientos del Volvo son muy cómodos en su mullido, mientras que los de BMW, Mercedes y VW sujetan mejor el cuerpo. El Mercedes CLC tiene como desventaja un mullido excesivamente firme, que llega a cansar. Atrás Volvo es el que más diferencia los asientos, siendo el único que permite abatirlos en dos mitades iguales. El espacio en estas plazas viene condicionado por la altura en los cuatro. Incluso en el Scirocco, que es el que menos cota de anchura ofrece, el espacio lateral para dos adultos es sufiente. Por contra, este último es el que más espacio tiene para las piernas y en altura. Tanto en el BMW como en el C30 o el VW el espacio atrás no es claustrofóbico.

En el Mercedes CLC tenemos las peores cotas de altura y longitudinal, lo que obliga a los viajeros más altos a ir algo justos. La capacidad del maletero es buena en BMW -tiene la boca de carga más estrecha- y Scirocco -su plano de carga es algo elevado-, suficiente en el CLC y algo escasa en el Volvo. Además este último tiene opcional la bandeja trasera que cubre el maletero, con la opción de una rígida muy poco práctica. La calidad visual en el C30 y el Serie 1 Coupé son muy buenas; elegantes y bien rematados. El Mercedes tiene buena presentación, también con materiales de calidad, pero resulta anticuada a la vista.

El Scirocco tiene un diseño interior de menos calidad visual, y es que los materiales que emplea no están a la altura de los de las marcas premium de sus rivales. Con el motor al ralentí, el más confortable es el VW, que incluso da la impresión que el motor se ha parado; aquí los Diesel no pueden competir con el refinamiento del gasolina. Sin embargo, la peor insonorización del Scirocco, unida a un intencionado sonido deportivo -incluso se llega a escuchar la válvula de descarga del turbo-, hace que en marcha sea el que, por muy poco, más decibelios registre en el interior. Eso sí, no tiene el «claqueteo» de los motores Diesel.

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