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Volkswagen Scirocco

Diseño espectacular, motores TSI y chasis Golf evolucionado son los elementos clave del nuevo Volkswagen Scirocco, un coupé compacto que se pone a la venta a primeros de octubre, destinado no sólo a quienes estén esperando un coche de diseño distintivo sino también a los que aprecian las prestaciones y el comportamiento. El placer de conducir está servido.
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Volkswagen Scirocco
Volkswagen Scirocco

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

Además de los modelos citados, habrá una versión básica TSI 1.4 de 125 CV todavía sin precio, así como dos Diesel TDI. Estas son las tarifas anunciadas:

1.4 TSI 160 CV 6V 25.340 euros
2.0 TSI 200 CV 6V 28.580 euros
2.0 TSI 200 CV DSG 30.300 euros
2.0 TDI 140 CV 6V 26.780 euros
2.0 TDI 140 CV DSG 28.400 euros

El diseño es elegante y muy deportivo, pero el coeficiente aerodinámico Cx, 0,34, es muy poco brillante, lo que no deja de sorprender en unos tiempos en los que el consumo cobra cada vez más importancia. A cambio, los estilistas de la marca se merecen un sobresaliente, porque el coche es llamativo sin haber recurrido a soluciones exageradas. Pese al parecido con el Volvo C30, el diseño del Golf resistirá mucho mejor al paso del tiempo.

Los asientos son excelentes, pero sólo 4. De esta manera, la escasa anchura de las plazas posteriores no plantea problemas. A cambio, al ser más bajo que un Golf, la altura libre atrás resulta escasa para pasajeros de más de 1,70 m, pero hay sitio de sobra para las piernas. La salida de esas plazas es dificultosa. El maletero, con 292 dm3 de capacidad, es más que suficiente. Incorpora kit de reparación de pinchazos o rueda de emergencia. Lo más negativo es un umbral de carga demasiado elevado para introducir maletas pesadas. El portón sólo puede abrirse desde el interior o con el mando a distancia de la llave.

Otro inconveniente típico de los diseños deportivos afecta a la visibilidad, pero en éste no es el caso. Muy bien hacia delante con el reglaje en altura del asiento, y sorprendentemente buena hacia atrás en maniobras. La luneta posterior baja mucho y se aprecia perfectamente la zona final del coche, mientras que las ventanillas laterales se prolongan hacia atrás, lo que también contribuye a que los pasajeros de los asientos traseros no se sienten enclaustrados.

El diseño del salpicadero es estrictamente funcional, podían haberle echado un poco más de imaginación. A cambio, la pantalla del estupendo navegador y los relojes del cuadro, con el velocímetro graduado hasta 280 km/h, se ven a la perfección, mientras que los tiradores de las puertas son bonitos y prácticos. La radio puede accionarse a través de la pantalla táctil. También han cuidado la ergonomía: la posición de conducción es excelente. En el lado negativo, la guantera del conductor, que debería estar mejore rematada en su interior.

En marcha, la primera impresión no puede ser mejor. El funcionamiento de todos los mandos e interruptores es impecable y trasmiten sensación de calidad. Pero si hablamos de tacto, hay que destacar el de la dirección, con una gran capacidad de autocentrado y una precisión que hace disfrutar a medida que van pasando los kilómetros, ya sea en autopista, ya en una carretera de montaña. Sólo cambian los reglajes respecto al Golf. Por cierto, el volante es precioso y su parte inferior levemente achatada no dificulta para nada su manejo.

Básicamente es el del actual Golf, pero con un crecimiento importante en anchura de vías, que aumenta su huella y repercute en unos límites más altos. Sus reglajes de suspensión, del control de estabilidad y de la dirección también son específicos, de manera que en conducción deportiva es fácil de llevar, muy eficaz y con unos límites muy altos. En este aspecto, no defraudará. Los frenos también se han mejorado con una bomba de mayor diámetro.

Es un sistema opcional del control de la amortiguación, que también repercuten en el tacto de la dirección y en la respuesta al pedal del acelerador. Tiene tres modos de funcionamiento –confort, normal y sport- cada uno de ellos con un grado de dureza claramente definido, para que cada cual elija a su gusto. Eso sí, aun en modo confort la suspensión se endurece automáticamente en cuanto se realiza una maniobra de emergencia o se fuerza el ritmo. La suspensión estándar tiende a ser más bien dura, pero sin excesos.

Son Los dos motores que hemos podido probar, el primero acoplado a un cambio manual de 6 marchas, en el que costaba insertar la 5ª, y el segundo, a un DSG automático también de 6 relaciones, que es una auténtica maravilla. Cada uno de estos motores es una referencia en su género, y es que gracias al compresor y al turbo, el “pequeño” tiene buena respuesta desde cualquier régimen, mientras que con el segundo, poco más se puede pedir a nivel de potencia; hasta el sonido de éste último emite un tono especial a cada cambio de marcha.

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