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Volkswagen Passat 1.4 TSi DSG

Con un motor gasolina de sólo 1,4 litros y 122 CV, y un avanzado cambio DSG de 7 velocidades, este Volkswagen Passat ofrece una combinación muy recomendable. De consumo ajustado y no falto de respuesta… ¿para qué más? No será la berlina más rápida, ni la más eficiente, pero merece el premio a la regularidad: un campeón a los puntos.
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Volkswagen Passat 1.4 TSi DSG
Volkswagen Passat 1.4 TSi DSG

Puede que no sea una súper novedad técnica. De hecho, tanto este bloque mecánico de baja cilindrada TSI -en su reducida variante de 122 CV-, como la eficaz transmisión DSG de doble embrague y 7 relaciones, son ya conocidas en el grupo Volkswagen. Juntos, o separados, los incluyen A3, Golf, Scirocco, León... Sin embargo, sí puede considerarse una revolución que ahora se asocie, por primera vez, a una berlina de 4,8 m y casi 1.500 kg de peso. De hecho, sólo el Skoda Superb ofrecerá próximamente esta configuración.

Pero es más, pocos fabricantes del mercado recurren en sus berlinas a un motor de menos de 1,8 litros de cilindrada en su acceso gasolina, la mayoría partiendo además de potencias de 140 CV. Únicamente Renault con el Laguna 1.6 de 110 CV y Mercedes con su C 180 BlueEfficiency (también de 1,6 litros) son casi tan osados... eso sí muy distanciados o en economía de marcha o en prestaciones. Tampoco conviene olvidar las futuras versiones Opel Insignia 1.6 115 CV y Seat Exeo 1.6 102 CV, aunque en la práctica reservadas casi a flotas y comercializadas prácticamente bajo pedido.

Si en anteriores pruebas sobre Golf o León, este pequeño motor TSi de inyección directa (que, a diferencia de sus variantes más potentes de 140 y 170 CV, encomienda la sobrealimentación a un sólo turbo prescindiendo de compresor) mostró un rendimiento sobresaliente, en el Volkswagen Passat se reafirma. Silencioso (al ralentí parece un coche eléctrico) y muy progresivo, vuelve a ofrecer una gran respuesta desde antes incluso de 1.500 rpm y hasta casi las 5.000, zona en la que comienza a decaer su empuje.

Que ninguna auténtica berlina haya montado antes un motor de sólo 1,4 litros de cilindrada puede ser indicativo... Más aún en gasolina. Volkswagen da una lección con el pequeño TSI, algo más que resolutivo junto al nuevo cambio DSG de 7 velocidades.

Tan bueno es su rendimiento que, si no fuera tan suave y refinado casi podría pasar por un buen turbodiésel... No obstante, si es verdad que pudieran albergarse dudas sobre su respuesta de potencia final en una berlina tan amplia, creemos imprescindible asociarlo al cambio DSG, aunque pase una factura de 2.100 euros extra: no sólo por el aumento en confort que proporciona olvidarse del pie izquierdo, sino porque definitivamente camufla cualquier teórica debilidad: automatiza el proceso de cambio para proporcionar la mejor aceleración en función a la necesidad.

A modo de resumen, decir que esta transmisión de doble embrague funciona tan bien como cualquier caja DSG, sustituyendo los dos embragues multidiscos tradicionales en baño de aceite por dos monodiscos en seco, y añadiendo una séptima relación que permite recalcular los desarrollos para fortalecer la respuesta.

Así, el Volkswagen Passat, tan cómodo como siempre de suspensiones y seguro en carretera, dispone de dos programas de cambio automáticos. El suave D busca siempre una circulación por debajo de las 2.000 rpm, engranando la 6ª y 7ª marcha muy rápidamente: una gozada ver con qué finura se solapan todas las relaciones, permitiendo un paso por ciudad en velocidades larguísimas que recortan mucho el consumo; y un deportivo modo S, que mantiene un régimen superior a 2.500 rpm para garantizar siempre el mayor empuje en caso de aceleración.

En ambos programas, eso sí, basta pisar con ímpetu el acelerador para que esta caja inserte fugazmente las reducciones a costa de elevar entonces el gasto. Además, dispone de función manual por palanca y levas en el volante, recomendable siempre en conducción deportiva: evitamos así la tendencia de la gestión electrónica por engranar siempre la marcha más eficiente. Sólo una crítica: este DSG sigue siendo lento en cambios entre 1ª y marcha atrás, ésta también poco progresiva con el pedal de acelerador.

En conjunto, este Volkswagen Passat no sólo deja en evidencia al anterior 1.6 FSi de 115 CV al que sustituye como versión de acceso a la berlina, sino también a sus rivales, como el Citroën C5 1.8 125 CV o el Ford Mondeo 2.0 145 CV, a los que aventaja en aceleración, economía y agrado. Ni siquiera sería descabellado enfrentarlo al propio VW Passat Diesel, no ya al 2.0 TDi de 110 CV, sino al superior 2.0 TDi/140 DSG que no le distancia ni un segundo en aceleración, ni medio en adelantamientos. Y, aunque su consumo es imbatible (6,6 l/100 km contra 8,2), con el actual precio de los combustibles harían falta más de 200.000 km para asegurar la rentabilidad del TDI.

Sólo añadir ya que a la conocida gran habitabilidad y maletero del VW Passat, este gran conjunto motor/cambio llega únicamente asociado al nivel Advance, con un gran equipo de serie. Y es que, frente a la renovación de sus rivales, VW sigue apostando por mejoras que aportan atractivo a una berlina que hace de la regularidad su virtud. Tanto, que se ha convertido en éxito de ventas, líder entre marcas generalistas y única en colarse entre las premium: se ubica ya por detrás del A4 como más vendido en la categoría, adelantando en matriculaciones a los Serie 3 y Clase C.

— Conjunto motor/cambio
— Comportamiento
— Habitabilidad

— Marcha atrás brusca
— Consumo conducción Sport
— Rueda de repuesto de emergencia

Puede que no sea una súper novedad técnica. De hecho, tanto este bloque mecánico de baja cilindrada TSI -en su reducida variante de 122 CV-, como la eficaz transmisión DSG de doble embrague y 7 relaciones, son ya conocidas en el grupo Volkswagen. Juntos, o separados, los incluyen A3, Golf, Scirocco, León... Sin embargo, sí puede considerarse una revolución que ahora se asocie, por primera vez, a una berlina de 4,8 m y casi 1.500 kg de peso. De hecho, sólo el Skoda Superb ofrecerá próximamente esta configuración.

Pero es más, pocos fabricantes del mercado recurren en sus berlinas a un motor de menos de 1,8 litros de cilindrada en su acceso gasolina, la mayoría partiendo además de potencias de 140 CV. Únicamente Renault con el Laguna 1.6 de 110 CV y Mercedes con su C 180 BlueEfficiency (también de 1,6 litros) son casi tan osados... eso sí muy distanciados o en economía de marcha o en prestaciones. Tampoco conviene olvidar las futuras versiones Opel Insignia 1.6 115 CV y Seat Exeo 1.6 102 CV, aunque en la práctica reservadas casi a flotas y comercializadas prácticamente bajo pedido.

Si en anteriores pruebas sobre Golf o León, este pequeño motor TSi de inyección directa (que, a diferencia de sus variantes más potentes de 140 y 170 CV, encomienda la sobrealimentación a un sólo turbo prescindiendo de compresor) mostró un rendimiento sobresaliente, en el Volkswagen Passat se reafirma. Silencioso (al ralentí parece un coche eléctrico) y muy progresivo, vuelve a ofrecer una gran respuesta desde antes incluso de 1.500 rpm y hasta casi las 5.000, zona en la que comienza a decaer su empuje.

Que ninguna auténtica berlina haya montado antes un motor de sólo 1,4 litros de cilindrada puede ser indicativo... Más aún en gasolina. Volkswagen da una lección con el pequeño TSI, algo más que resolutivo junto al nuevo cambio DSG de 7 velocidades.

Tan bueno es su rendimiento que, si no fuera tan suave y refinado casi podría pasar por un buen turbodiésel... No obstante, si es verdad que pudieran albergarse dudas sobre su respuesta de potencia final en una berlina tan amplia, creemos imprescindible asociarlo al cambio DSG, aunque pase una factura de 2.100 euros extra: no sólo por el aumento en confort que proporciona olvidarse del pie izquierdo, sino porque definitivamente camufla cualquier teórica debilidad: automatiza el proceso de cambio para proporcionar la mejor aceleración en función a la necesidad.

A modo de resumen, decir que esta transmisión de doble embrague funciona tan bien como cualquier caja DSG, sustituyendo los dos embragues multidiscos tradicionales en baño de aceite por dos monodiscos en seco, y añadiendo una séptima relación que permite recalcular los desarrollos para fortalecer la respuesta.

Así, el Volkswagen Passat, tan cómodo como siempre de suspensiones y seguro en carretera, dispone de dos programas de cambio automáticos. El suave D busca siempre una circulación por debajo de las 2.000 rpm, engranando la 6ª y 7ª marcha muy rápidamente: una gozada ver con qué finura se solapan todas las relaciones, permitiendo un paso por ciudad en velocidades larguísimas que recortan mucho el consumo; y un deportivo modo S, que mantiene un régimen superior a 2.500 rpm para garantizar siempre el mayor empuje en caso de aceleración.

En ambos programas, eso sí, basta pisar con ímpetu el acelerador para que esta caja inserte fugazmente las reducciones a costa de elevar entonces el gasto. Además, dispone de función manual por palanca y levas en el volante, recomendable siempre en conducción deportiva: evitamos así la tendencia de la gestión electrónica por engranar siempre la marcha más eficiente. Sólo una crítica: este DSG sigue siendo lento en cambios entre 1ª y marcha atrás, ésta también poco progresiva con el pedal de acelerador.

En conjunto, este Volkswagen Passat no sólo deja en evidencia al anterior 1.6 FSi de 115 CV al que sustituye como versión de acceso a la berlina, sino también a sus rivales, como el Citroën C5 1.8 125 CV o el Ford Mondeo 2.0 145 CV, a los que aventaja en aceleración, economía y agrado. Ni siquiera sería descabellado enfrentarlo al propio VW Passat Diesel, no ya al 2.0 TDi de 110 CV, sino al superior 2.0 TDi/140 DSG que no le distancia ni un segundo en aceleración, ni medio en adelantamientos. Y, aunque su consumo es imbatible (6,6 l/100 km contra 8,2), con el actual precio de los combustibles harían falta más de 200.000 km para asegurar la rentabilidad del TDI.

Sólo añadir ya que a la conocida gran habitabilidad y maletero del VW Passat, este gran conjunto motor/cambio llega únicamente asociado al nivel Advance, con un gran equipo de serie. Y es que, frente a la renovación de sus rivales, VW sigue apostando por mejoras que aportan atractivo a una berlina que hace de la regularidad su virtud. Tanto, que se ha convertido en éxito de ventas, líder entre marcas generalistas y única en colarse entre las premium: se ubica ya por detrás del A4 como más vendido en la categoría, adelantando en matriculaciones a los Serie 3 y Clase C.

— Conjunto motor/cambio
— Comportamiento
— Habitabilidad

— Marcha atrás brusca
— Consumo conducción Sport
— Rueda de repuesto de emergencia

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