Volkswagen Golf Variant 1.6 TDI

Basado todavía en la plataforma anterior, el nuevo Golf Variant se reestiliza al son de la imagen de la 6ª generación Golf. También toma el refinado motor 1.6 TDI con inyección por conducto común, del cual no todo son ventajas.
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Volkswagen Golf Variant 1.6 TDI
Volkswagen Golf Variant 1.6 TDI

Cuánto calado tienen las versiones familiares en muchos países europeos y qué testimonial presencia tienen en España. Si su practicidad es innegable, parece que los resultados estéticos no siempre convencen. Curiosamente, en los grandes segmentos D y E su estética sí es apreciada, pero en los pequeños segmentos B y C los diseñadores se encuentran, en general, con proporciones más difíciles de estilizar. Como en todo, sobre el Golf Variant habrá opiniones para todos los gustos, pero no se le podrá cuestionar su funcionalidad. Con 520 litros verificados de maletero –con amplia boca de carga y bajo plano de superficie fruto de su largo portón-, y buenas cotas interiores, ofrece mucho espacio y cierta versatilidad. El respaldo posterior se puede abatir y previo repliegue de la banqueta y sin necesidad de desmontar los reposacabezas, formar una base plana solidaria al maletero. También ofrece la posibilidad de abatir horizontalmente el respaldo del asiento delantero derecho y dejar un espacio de carga en ese lado de 2,7 metros de longitud. Todo esto en una carrocería que añade 23 centímetros a la del Golf de 5 puertas.

 

 

La imagen «de 6ª generación» del nuevo Variant no conlleva toda la actualización técnica de la que «presume» el último Golf. En el caso del Variant, se ha trabajado sobre el modelo anterior, otorgándole la imagen de gama y poco más. ¿Un demérito? Objetivamente debe serlo, pero su comportamiento, tacto de rodadura y materialización resulta tan convincente que el avance técnico de la VI generación no parece tan evidente. Este Golf transmite una alta sensación de calidad general, por activa y por pasiva, y si peca de algo por «antiguo», no nos hemos dado cuenta (en equipamiento funcional y de seguridad está perfectamente al día). Dinámicamente es un coche muy equilibrado, de fácil guiado, despreocupado de reacciones, muy bien asentado y filtrado, aunque no pretende la suavidad de los modelos franceses. Su mayor voladizo no compromete un paso por curva que siempre ha sido plato preferido de esta plataforma. No parece ser un especialista en nada, pero es un coche de una eficacia elevada que surge sin exigencias. Quizás esa sea su especialidad.

 

A todo esto nos ha sorprendido la monta original de neumáticos Hankook coreanos... a falta de unos de última generación con el marchamo ecológico de moda de «baja resistencia a la rodadura», como los Michelin Saver de la variante de 5 puertas que pasó por nuestra redacción. Quizás estos Hankook no hagan por ahorrar unas décimas de combustible, pero en cuanto a su comportamiento, su deriva al límite nos ha parecido enormemente progresivo, incluso en suelo mojado y su adherencia general elevada. De hecho, este Golf con Hankook convencionales ha frenado mejor que el Golf con Michelin Saver. Parece una opción respetable.

 

En esta versión, se ha recurrido a los más novedoso de la marca: el 1.6 TDi de 105 CV con inyección por conducto común. Éste aspecto técnico y una baja relación de compresión de 16,5:1 ha borrado de raíz cualquier pasado con el áspero y ruidoso 1.9 TDI bomba-inyector. Qué suave y silenciosa puesta en marcha en frío (ya no alertamos a los vecinos) y enorme progresividad, también frente al temperamental 1.9 TDI. En estos aspectos, este 1.6 TDI es tan bueno como el mejor, y además se desmarca con un inusual alto régimen en un motor Diesel.

 

Anuncia su potencia máxima a 4.400 rpm, cuando el techo generalizado está en los Diesel en 4.000 y hay cierta tendencia a rebajarlo (Mazda y Toyota entre otros, fijan su pico en 3.500 rpm). Su ascendente estirada hasta las 5.000 rpm emulando a un motor de gasolina (sin la típica caída abrupta de par de los motores Diesel apenas se superan las 4.500 rpm) amplía un régimen de giro que se puede agradecer en situaciones comprometidas, como los adelantamientos. No obstante, en la práctica, unos desarrollos generosos marcan la respuesta a bajo régimen y sus primeras 2.000 revoluciones se presentan muy dubitativas, algo inédito en los TDI del Grupo Volkswagen. Su misma potencia no cunde como en el 1.9 TDI, donde su cilindrada tenía mucho que decir. Ha perdido espontaneidad a bajo régimen, pero ha ganado mucho en acústica y refinamiento de giro, y lo que es prioridad en nuestros días, una homologación de 119 g/ km de CO2 que le exime de pagar impuesto de matriculación.

  • Maletero y versatilidad
  • Equilibrio dinámico
  • Sonoridad del motor
  • Recuperaciones a bajo régimen
  • Rueda de emergencia
  • Precio de partida

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