Volkswagen Golf 1.4 TSI DSG

La nueva caja de cambios DSG de 7 velocidades desarrollada para motores “pequeños” hace mejor a esta versión “downsizing” 1.4 TSI de 122 CV, tanto como para plantear esta sofisticada versión de tintes deportivos, o por el simple hecho de conducir una combinación mecánica muy gratificante.
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Volkswagen Golf 1.4 TSI DSG
Volkswagen Golf 1.4 TSI DSG

El cambio tiene un modo automático Sport que utiliza un mayor régimen de giro entre cambios de marchas y también un modo manual, que deja que sea el conductor el que seleccione las velocidades a través de la palanca o de sendas levas en el volante. También si está funcionando en modo automático admite órdenes manuales para solventar una situación de emergencia. Si desde una perspectiva de confort este cambio resulta todo lo agradable que esperas de un cambio automático, desde una perspectiva deportiva es posiblemente el mejor tipo de cambio del merca-do. Las inserciones para arriba o para abajo son rapidísimas a toque de leva y no trasmite ninguna brusquedad en las transiciones, como sí puede suceder en los manuales robotizados. Pero no todo es perfecto en el DSG. Llevados por su rapidez, se nos antojan lentos los cambios entre 1ª y marcha atrás en maniobras, y a menudo nos vemos acelerando en vacío, con el consiguiente tirón posterior al insertarse tarde la marcha. También hay situaciones en los que si ha dudado un cambio en una fase de frenado o deceleración y finalmente propone una reducción, la respuesta puede resultar algo brusca.

Esta combinación puede resultar plenamente refinada en un Passat, como deportiva en este Volkswagen Golf con acabado GT Sport. Con suspensiones muy firmes que rebajan 15 milímetros la altura de la carrocería y llantas de 16 pulgadas, esta versión se convierte en un GTI a escala, por la buena potencialidad de su motor/cambio y chasis. El Volkswagen Golf es un coche con una pisada especialmente buena entre sus rivales, con la particularidad de transmitir una enorme confianza en curva. No es un coche especialmente largo entre ejes, pero sí ancho entre vías y quizás esta circunstancia es la que le aporte esa naturalidad extra en curva. El tacto de la dirección es muy bueno, con buen hilo comunicativo sobre la pisada de las ruedas, y con los retoques de suspensión de esta versión, nos hemos encontrado con un tren delantero diabólicamente direccional y adherente en curva, que permite un paso altísimo. Seguramente la ligereza de su “pequeño” motor de gasolina frente a los pesados TDI o el mismo 2.0 del GTI hace mejor a un tren delantero ya de por sí muy eficaz. La carrocería va muy sujeta, inclina muy poco y el eje posterior no hace sino seguir de inmediato la trazada marcada. Todo sucede con mucha naturalidad, porque el motor 1.4 TSI aprieta a su bastidor pero no lo ahoga. El coche frena muy bien, entra en curva mejor, y sale sin complicaciones. Entre curvas de montaña es todo un especialista mimetizado en el ambiente, pero en autopista y buenas carreteras esta configuración GT Sport puede resultar incómoda. En cualquier caso, Volkswagen ofrece esta combinación mecánica en acabados Highline e iGolf con otros planteamientos dinámicos y de equipa-miento y será cuestión de elegir la que se adecue a nuestras prioridades.

La nueva generación

El cambio tiene un modo automático Sport que utiliza un mayor régimen de giro entre cambios de marchas y también un modo manual, que deja que sea el conductor el que seleccione las velocidades a través de la palanca o de sendas levas en el volante. También si está funcionando en modo automático admite órdenes manuales para solventar una situación de emergencia. Si desde una perspectiva de confort este cambio resulta todo lo agradable que esperas de un cambio automático, desde una perspectiva deportiva es posiblemente el mejor tipo de cambio del merca-do. Las inserciones para arriba o para abajo son rapidísimas a toque de leva y no trasmite ninguna brusquedad en las transiciones, como sí puede suceder en los manuales robotizados. Pero no todo es perfecto en el DSG. Llevados por su rapidez, se nos antojan lentos los cambios entre 1ª y marcha atrás en maniobras, y a menudo nos vemos acelerando en vacío, con el consiguiente tirón posterior al insertarse tarde la marcha. También hay situaciones en los que si ha dudado un cambio en una fase de frenado o deceleración y finalmente propone una reducción, la respuesta puede resultar algo brusca.

Esta combinación puede resultar plenamente refinada en un Passat, como deportiva en este Volkswagen Golf con acabado GT Sport. Con suspensiones muy firmes que rebajan 15 milímetros la altura de la carrocería y llantas de 16 pulgadas, esta versión se convierte en un GTI a escala, por la buena potencialidad de su motor/cambio y chasis. El Volkswagen Golf es un coche con una pisada especialmente buena entre sus rivales, con la particularidad de transmitir una enorme confianza en curva. No es un coche especialmente largo entre ejes, pero sí ancho entre vías y quizás esta circunstancia es la que le aporte esa naturalidad extra en curva. El tacto de la dirección es muy bueno, con buen hilo comunicativo sobre la pisada de las ruedas, y con los retoques de suspensión de esta versión, nos hemos encontrado con un tren delantero diabólicamente direccional y adherente en curva, que permite un paso altísimo. Seguramente la ligereza de su “pequeño” motor de gasolina frente a los pesados TDI o el mismo 2.0 del GTI hace mejor a un tren delantero ya de por sí muy eficaz. La carrocería va muy sujeta, inclina muy poco y el eje posterior no hace sino seguir de inmediato la trazada marcada. Todo sucede con mucha naturalidad, porque el motor 1.4 TSI aprieta a su bastidor pero no lo ahoga. El coche frena muy bien, entra en curva mejor, y sale sin complicaciones. Entre curvas de montaña es todo un especialista mimetizado en el ambiente, pero en autopista y buenas carreteras esta configuración GT Sport puede resultar incómoda. En cualquier caso, Volkswagen ofrece esta combinación mecánica en acabados Highline e iGolf con otros planteamientos dinámicos y de equipa-miento y será cuestión de elegir la que se adecue a nuestras prioridades.

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