Volkswagen CC 2.0 TDI DSG

Elegante, eficaz y fácil de conducir, el CC es algo más que mero diseño y logra compromisos que un coupé convencional, es decir de dos puertas, no podría aportar. La practicidad en este tipo de coches también es un lujo.
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Volkswagen CC 2.0 TDI DSG
Volkswagen CC 2.0 TDI DSG

En pleno auge de las siglas CC para referirse a los modelos coupé-cabrio, con techo duro retráctil, Volkswagen se atrevió a utilizar esta denominación para definir a una berlina cerrada, una variante del Passat de cierto carácter deportivo a la que, pese a tener cuatro puertas, bautizó como Coupé Confortable. En esta nueva edición se deja de lado el nombre de pila y se mantiene sólo CC, pero el coche sigue exhibiendo el mismo espíritu y las mismas buenas cualidades, con algunas modificaciones estéticas y mejoras fundamentalmente en su equipamiento.

La opción mecánica 2.0 TDI de 170 CV, junto con el cambio de doble embrague DSG de 6 velocidades es una elección con la que es prácticamente imposible equivocarse. Es un motor muy lineal, pero que estira muy bien a partir de 3.000 rpm y se adapta a casi cualquier tipo de conducción, al igual que el cambio. Además de buenas prestaciones, los consumos son contenidos teniendo en mente las dimensiones del modelo, con 4,8 metros de longitud. Cuenta en esta ocasión con una discutible función de "inercia" que, al dejar de acelerar, desacopla el cambio para reducir resistencia al avance, dejando punto muerto y el motor al ralentí. Reinserta la marcha si frenamos, aceleramos o si actuamos sobre el cambio manualmente, ya sea por medio de la palanca o si pulsamos una de las levas del volante, pero a ritmo de viaje la sensación al volver a acelerar no acaba de ser del todo natural, ya que mientras se reacopla el embrague hay una ligera deceleración momentánea. Por suerte el modo "inercia" se puede desconectar, para que cada conductor decida si le convence o no, algo que dependerá también del tipo de orografía y de las condiciones del tráfico. También enfocado a la eficiencia, el sistema Stop/Start es bueno, pero no de los mejores, porque se deja notar más de lo que nos gustaría con alguna sacudida cada vez que se para el motor.

Se nota la base de partida, pero con una puesta a punto que busca más dinamismo. Diámetro de volante y desmultiplicación de la dirección, con 3 vueltas entre topes, son los mismos que en el Passat, pero el eje trasero del CC es bastante más direccional y una vez apoyado hace que tengamos que girar menos la dirección. Para ello no hace falta llegar a los límites del bastidor, que son muy altos. Precisamente en esta alta eficacia se basan sus sensaciones deportivas, que no son, para nada, radicales. Si intentas provocarlo, la nobleza de reacciones será la respuesta obtenida, por lo que estamos ante un modelo que no pone en complicaciones a su conductor. Permite incluso realizar correcciones en plena curva, a las que responde siempre con una neutralidad digna de elogio. Respecto al imprescindible confort, queda a nuestra elección el grado final en función de las llantas montadas —las de serie ya tienen un perfil bastante bajo— y, sobre todo, del modo de la suspensión adaptativa que seleccionemos, ya que hay bastante diferencia entre Confort, Normal y Sport. Este último endurece también la dirección.

En el tema práctico, sólo su baja altura condiciona un poco el acceso al habitáculo, sobre todo a la parte trasera, además la pequeña boca de carga del maletero (debido igualmente a su altura, que no llega a 50 cm) hace que un mueble pequeño, por ejemplo, tengamos que cargarlo desde las puertas traseras abatiendo los asientos. No hay más pegas, salvo que el climatizador se escucha demasiado cuando funciona a intensidades medias y altas, en parte porque el coche es muy silencioso incluso a ritmos muy elevados. Por cierto que su recirculación automática funciona de maravilla y detecta muy bien el humo de los coches que tenemos delante.

En definitiva, con esta puesta al día el CC mantiene las cualidades del Passat CC, un coche que en su momento fue más rompedor, por lo menos estéticamente. En el resto de apartados sigue siendo un excelente producto, capaz de combinar confort y deportividad como pocos, y con un equipamiento a la última, que es donde más se notan los cambios respecto a su antecesor.

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