Volkswagen Beetle 1.6 TDI 105 CV

Inevitablemente reconocible por todos, el nuevo Beetle esconde mucho más debajo de sus clásicas líneas de escarabajo. El conocido 1.6 Diesel TDI del grupo VW llega a la nueva generación del Beetle con muchas promesas. La primera, una mayor eficiencia; y la segunda, un comportamiento más refinado y cómodo al volante.
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Volkswagen Beetle 1.6 TDI 105 CV
Volkswagen Beetle 1.6 TDI 105 CV

Pocos vehículos existen que sean reconocibles a simple vista y que tengan en su haber el poder de atracción de compra simplemente por su imagen. Muchos cambian con el paso de las generaciones, y sino que se lo digan al nuevo Mercedes Clase A, por ejemplo. Sin embargo, los hay que conservan el mismo aura que la primera generación, y más cuando la propia marca pretende expresamente hacer un guiño al pasado. Es el caso del Volkswagen Beetle. Su recién renovada generación supone un paso al frente en modernidad de diseño, pero sin perder ni un solo ápice de su identidad y, además, con un ligero toque deportivo de más. Sin embargo, el nuevo Beetle –que no New Beetle, que se refiere a la anterior generación– esconde muchas razones por las que decantarse por él sin tener que caer en la “trampa” –bien vista– de sus particulares líneas.

Es aquí donde entra en juego la nueva versión de acceso Diesel que hemos probado, un 1.6 TDI de 105 CV que sustituye al 1.9 TDI de idéntica potencia. El cambio radica en el sistema de alimentación: se pasa de la bomba inyectora del viejo turbo 1.9 a un sistema más eficiente common-rail con el 1.6, conocido ya de sobra en otros modelos del Grupo Volkswagen.

Cambia su comportamiento, su refinamiento y, por supuesto, sus cifras de consumo y emisiones, todo para bien.

Respecto a la actual gama del Beetle, inaugurada el pasado mes de noviembre con la versión conocida como Turbo –impulsada por un 2.0 TSI de gasolina–, el 1.6 TDI de 105 CV llega con una diferencia fundamental, centrada en el tren trasero. Aquí nos encontramos con un sencillo eje torsional semi-rígido, y no el multibrazo que montan la versión Turbo o el Golf.

Dinámicamente, ya de por sí la decisión de incorporar el sencillo eje trasero revela que el Beetle no pretende estar a la altura del Golf. La generosa vía delantera (casi 1,58 metros de anchura) transmite aplomo en los virajes, aunque no esperéis encontrar la nobleza de su hermano de Volkswagen, sobre todo en los cambios de apoyo, debido al sencillo tren trasero del Beetle.

Lo primero que me ha llamado la atención al ponerme al volante del nuevo Beetle 1.6 TDI han sido sus larguísimos desarrollos. Por un lado, son perfectos para moverse por autopista. En ningún momento superas las 2.000 rpm –a velocidades legales– y, si bien le echamos en falta un poco de elasticidad desde abajo –sus 1.350 kg pueden influir en ello–, te permiten llevar una conducción relajada y cómoda. Cojo mi coche particular, un Ford Fiesta 1.6 TDI, por tomar un ejemplo, y compruebo que la 5ª marcha del Fiesta es prácticamente la misma que la 4ª de nuestro Beetle. Por lo tanto, me queda una marcha más en la recámara que permite reducir considerablemente los consumos

Si queremos sacarle todo el partido al par motor –28.2 mkg según nuestras mediciones–, entonces sí que tendremos que superar ligeramente las 2.000 vueltas del motor. Su elasticidad nos lleva a superar las 4.000 rpm y aún así seguir aprovechando hasta los 111 CV reales, medidos en nuestro banco de potencia. La ventaja de los desarrollos nos permite disfrutar de la tranquilidad de marcha y de una conducción mucho más desahogada. Como punto a favor, los contenidos consumos de combustible del nuevo Beetle, que se mueve en torno a los 5 litros por cada 100 kilómetros, aunque difícilmente logramos reducir esa cifra. Sin embargo, el contrapunto lo encontramos en las reacciones y recuperaciones: lento en las transiciones a bajas vueltas y que obligan a bajar una marcha –e incluso dos– y a estrujar el acelerador cuando nos vemos obligados a reducir hasta los 80 km/h y recuperar el ritmo. Las sensaciones desde el habitáculo marcan su carácter refinado, bien aislado al ruido del motor y sin apenas transmitir vibraciones. El único sonido que percibimos es el del aire chocando con la nada aerodinámica figura del Escarabajo. Un gran paso respecto al anterior 1.9 TDI.

El escarabajo se hace mayor

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