Toyota Yaris 1.4 D4-D M-MT

La nueva generación del Yaris nos ha cautivado: es más grande y ofrece mayor modularidad. Su motor Diesel de 90 CV se muestra muy capaz y poco “gastón”. No obstante, hay un pequeño pero: su cambio automático no nos termina de convencer.
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Toyota Yaris 1.4 D4-D M-MT
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=45722&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Toyota Yaris

La versión que nos ocupa es la tope de gama, el 1.4 D4-D de 90 CV en acabado Sol -el más equipado- y asociada a una caja pilotada M-MT de cinco relaciones. La verdad es que la inclusión de este tipo de cambios automáticos en coches eminentemente ciudadanos nos parece un acierto, sobre todo si el conductor de este Yaris tiene que lidiar con el atasco diario. Si no es así y la comodidad que ofrece un automático no te atrae, no te recomendamos su adquisición. Aunque gasta algo menos que su hermano manual, del orden de 0,2 litros cada 100 km, sus prestaciones se ven afectadas por los desarrollos del cambio y son peores en todas las mediciones, a excepción de la recuperación de 80 a 120 km/h en quinta.

Sin embargo, lo definitivo, en nuestra opinión, para decantarse por la variante manual, es el agrado de uso, pues la caja pilotada M-MT nos ha parecido algo brusca y lenta.

No obstante, también tiene virtudes, como la posibilidad de bloquear marchas, es decir, evitar que la caja cambie a una marcha superior o inferior si nosotros no queremos. También posee una tecla "sport", que permite que los pasos de una relación a otra se hagan al límite, a un nivel de revoluciones superior al que por defecto tiene fijado el sistema. La diferencia de precio entre la versión manual y automática, a igualdad de equipamiento, es de 650 euros a favor del manual.

El motor, como decimos, queda algo deslucido por la caja pilotada, pero es innegable que es uno de los mejores propulsores de la categoría. Estrenado en el Corolla, este 1.4 D4-D entrega 90 CV y posee un par máximo de 19,4 mkg a 1.800 rpm. En la práctica, acelera con solvencia y es capaz de mantener cruceros bastante elevados sin apenas inmutarse, Las cifras de recuperación y adelantamiento estarían en la media de lo que ofrecen sus principales rivales, a pesar de que este Yaris es algo menos potente que algunos de ellos.

Para un uso urbano y extraurbano "normal", el motor es más que suficiente para mover con alegría este Yaris. Si cogemos el cronómetro y ciframos sus prestaciones, hay que reconocer que no es el más rápido en ningún apartado, aunque tampoco desfallece. El consumo, por otro lado, es de los más ajustados del segmento, aún más, como te decíamos, en esta variante automática. Así, el utilitario japonés gasta de media 5,7 litros cada 100 km, con unos más que meritorios 4,5 litros a medias de 110 km/h. En ciclo urbano, tampoco se muestra derrochador, pues gasta apenas 6,7 litros a los 100 km.

Lo que sí nos ha parecido es que hace más ruido del deseable, aunque pensamos que es más responsable la deficiente insonorización del habitáculo que la propia mecánica.

Dinámicamente, el Yaris es un coche bastante fácil y previsible. Tiene el aplomo de un coche de superior categoría, lo que le permite circular más rápido y con más confianza por grandes vías que, por ejemplo, su antecesor. Sus suspensiones van enfocadas al confort, lo que no evita que en firmes degradados no filtren como debieran las irregularidades y se muestren algo secas. La carrocería oscila más de lo que nos gustaría, lo que hace que el conductor poco habituado a su comportamiento acometa las curvas a menor velocidad y con algo menos de confianza. Es una sensación que desaparece con el paso de los kilómetros, cuando somos conscientes de cómo afrontar este tipo de trazados.

Los frenos tienen un tacto peculiar, al que también hay que acostumbrarse. Su tacto es mejorable, lo mismo que las distancias de frenado y la resistencia al uso, aunque, en ningún caso, se convierte esto en algo preocupante. Desde 120 km/h se detiene en 55,3 metros, una cifra que se sitúa en la media del segmento.

Este Yaris 1.4 D4-D con acabado Sol cuenta con un completo equipamiento de serie, en el que sólo echamos de menos el control de estabilidad y tracción, que es opcional por 750 euros, y, quizás, el cada vez más extendido sistema Bluetooth (230 euros más). Por lo demás, sin sobreprecio, este Yaris viene con climatizador, radio CD con lector de MP3 y mandos de la radio al volante, llantas de aleación y ordenador de a bordo.

Con todo este equipamiento, más el cambio automático, el Yaris se nos queda en 17.350 euros, un precio que, si lo comparamos con la competencia, está entre los más elevados, siendo únicamente superado por el Volkswagen Polo (éste en su versión manual). Eso sí, el elevado equipamiento de serie y la imagen de fiabilidad de Toyota pueden hacer justificable este precio.

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La versión que nos ocupa es la tope de gama, el 1.4 D4-D de 90 CV en acabado Sol -el más equipado- y asociada a una caja pilotada M-MT de cinco relaciones. La verdad es que la inclusión de este tipo de cambios automáticos en coches eminentemente ciudadanos nos parece un acierto, sobre todo si el conductor de este Yaris tiene que lidiar con el atasco diario. Si no es así y la comodidad que ofrece un automático no te atrae, no te recomendamos su adquisición. Aunque gasta algo menos que su hermano manual, del orden de 0,2 litros cada 100 km, sus prestaciones se ven afectadas por los desarrollos del cambio y son peores en todas las mediciones, a excepción de la recuperación de 80 a 120 km/h en quinta.

Sin embargo, lo definitivo, en nuestra opinión, para decantarse por la variante manual, es el agrado de uso, pues la caja pilotada M-MT nos ha parecido algo brusca y lenta.

No obstante, también tiene virtudes, como la posibilidad de bloquear marchas, es decir, evitar que la caja cambie a una marcha superior o inferior si nosotros no queremos. También posee una tecla "sport", que permite que los pasos de una relación a otra se hagan al límite, a un nivel de revoluciones superior al que por defecto tiene fijado el sistema. La diferencia de precio entre la versión manual y automática, a igualdad de equipamiento, es de 650 euros a favor del manual.

El motor, como decimos, queda algo deslucido por la caja pilotada, pero es innegable que es uno de los mejores propulsores de la categoría. Estrenado en el Corolla, este 1.4 D4-D entrega 90 CV y posee un par máximo de 19,4 mkg a 1.800 rpm. En la práctica, acelera con solvencia y es capaz de mantener cruceros bastante elevados sin apenas inmutarse, Las cifras de recuperación y adelantamiento estarían en la media de lo que ofrecen sus principales rivales, a pesar de que este Yaris es algo menos potente que algunos de ellos.

Para un uso urbano y extraurbano "normal", el motor es más que suficiente para mover con alegría este Yaris. Si cogemos el cronómetro y ciframos sus prestaciones, hay que reconocer que no es el más rápido en ningún apartado, aunque tampoco desfallece. El consumo, por otro lado, es de los más ajustados del segmento, aún más, como te decíamos, en esta variante automática. Así, el utilitario japonés gasta de media 5,7 litros cada 100 km, con unos más que meritorios 4,5 litros a medias de 110 km/h. En ciclo urbano, tampoco se muestra derrochador, pues gasta apenas 6,7 litros a los 100 km.

Lo que sí nos ha parecido es que hace más ruido del deseable, aunque pensamos que es más responsable la deficiente insonorización del habitáculo que la propia mecánica.

Dinámicamente, el Yaris es un coche bastante fácil y previsible. Tiene el aplomo de un coche de superior categoría, lo que le permite circular más rápido y con más confianza por grandes vías que, por ejemplo, su antecesor. Sus suspensiones van enfocadas al confort, lo que no evita que en firmes degradados no filtren como debieran las irregularidades y se muestren algo secas. La carrocería oscila más de lo que nos gustaría, lo que hace que el conductor poco habituado a su comportamiento acometa las curvas a menor velocidad y con algo menos de confianza. Es una sensación que desaparece con el paso de los kilómetros, cuando somos conscientes de cómo afrontar este tipo de trazados.

Los frenos tienen un tacto peculiar, al que también hay que acostumbrarse. Su tacto es mejorable, lo mismo que las distancias de frenado y la resistencia al uso, aunque, en ningún caso, se convierte esto en algo preocupante. Desde 120 km/h se detiene en 55,3 metros, una cifra que se sitúa en la media del segmento.

Este Yaris 1.4 D4-D con acabado Sol cuenta con un completo equipamiento de serie, en el que sólo echamos de menos el control de estabilidad y tracción, que es opcional por 750 euros, y, quizás, el cada vez más extendido sistema Bluetooth (230 euros más). Por lo demás, sin sobreprecio, este Yaris viene con climatizador, radio CD con lector de MP3 y mandos de la radio al volante, llantas de aleación y ordenador de a bordo.

Con todo este equipamiento, más el cambio automático, el Yaris se nos queda en 17.350 euros, un precio que, si lo comparamos con la competencia, está entre los más elevados, siendo únicamente superado por el Volkswagen Polo (éste en su versión manual). Eso sí, el elevado equipamiento de serie y la imagen de fiabilidad de Toyota pueden hacer justificable este precio.

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