Toyota Avensis D4-D Executive

Las buenas maneras llevadas al mundo de la automoción. En Toyota no sólo se preocupan de las prestaciones: limpio, silencioso, bien equipado..., este Avensis es un caballero andante.
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Toyota Avensis D4-D Executive
Toyota Avensis D4-D Executive

Dicen que está diseñado por y para Europa, que el Avensis trae nuevos valores para el Viejo Continente. Para empezar, su motor se ha adaptado a la normativa anticontaminante Euro IV. No os podemos decir si se han reducido las emisiones (tendremos que fiarnos de los datos oficiales), pero damos fe de que han logrado un propulsor muy agradable de usar.

No será el más rápido, ni el que mejor recupera, hay incluso quien lo iguala en consumo y, en nuestras mediciones de sonoridad, hemos comprobado –y nos hemos llevado una sorpresa- que existen modelos con mejor ruido... ¡Qué más da! En Toyota tienen claro que el mundo de los coches se mueve por sensaciones y no por números.

Y este coche es pura seda. ¿Está apagado el motor? Porque vamos en marcha; si no, no nos lo creeríamos. Silencioso y muy lineal en su entrega de potencia, este Avensis hace gala de las últimas tecnologías en motores Diesel.

Hay que reconocer que no es un derroche de potencia, incluso a altas vueltas no le vendría mal un poco más de empuje. Sin embargo, es capaz de ganar velocidad en marchas largas y alcanzar ritmos muy vivos en la autopista. A bajo régimen también hemos encontrado rivales que se muestran menos remolones.

Estábamos dispuestos a dejar todo eso a un lado. Su suavidad y su ausencia de vibraciones y de ruidos nos compensaba. Eso sí, cuando intentamos practicar una conducción más deportiva, nuestra opinión cambió por momentos: ¿era necesario hacer un producto tan “light”? Sus recuperaciones le pasan bastante factura. Algunos de sus rivales le llegan a sacar casi dos segundos en este apartado.

El cambio tampoco ayuda demasiado, ya que los desarrollos son un poco largos. Además, el motor entrega su máxima potencia sobre las 3.700 rpm; a partir de ahí, el declive es notable.

La industria del motor se abre a nuevos valores. Toyota ya lo ha demostrado con el Prius (la comprobación andante de que la tecnología híbrida es más que viable) y también lo corroboró en el pasado Salón de Frankfurt, donde presentó bajo el prometedor eslogan de "el Diesel más limpio del mundo" una mecánica de gasóleo que pronto llegará al Avensis.
En el modelo que hemos analizado, la apuesta no es tan futurista. Sin embargo, también encontramos detalles que demuestran la preocupación de la marca por el medio ambiente y, más en concreto, por la reducción del consumo.
Según nuestras mediciones, el Avensis no sólo cumple con los datos oficiales en este apartado, sino que los mejora. Es más: sus números son algo más bajos que los de sus rivales (sólo lo ensombrece un más que ahorrador Honda Accord).
No sólo han tomado ellos conciencia: también quieren que lo hagan sus clientes. Para ello, este modelo muestra en la pantalla del salpicadero cuánto estamos gastando en cada momento. El ordenador indica la velocidad que llevas, el consumo instantáneo o medio, los kilómetros que has hecho desde la última vez que repostaste y los que todavía puedes recorrer (la autonomía).
Cada vez que el conductor mire hacia el horizonte, lo tendrá presente (bonita metáfora).

De acuerdo, no es un coche para ir de carreras, pero eso no nos impidió que disfrutáramos –y mucho- de su conducción. Los ingenieros de Toyota han dado el do de pecho en las suspensiones del modelo. Lo descubrirás si sigues leyendo.

Dicen que está diseñado por y para Europa, que el Avensis trae nuevos valores para el Viejo Continente. Para empezar, su motor se ha adaptado a la normativa anticontaminante Euro IV. No os podemos decir si se han reducido las emisiones (tendremos que fiarnos de los datos oficiales), pero damos fe de que han logrado un propulsor muy agradable de usar.

No será el más rápido, ni el que mejor recupera, hay incluso quien lo iguala en consumo y, en nuestras mediciones de sonoridad, hemos comprobado –y nos hemos llevado una sorpresa- que existen modelos con mejor ruido... ¡Qué más da! En Toyota tienen claro que el mundo de los coches se mueve por sensaciones y no por números.

Y este coche es pura seda. ¿Está apagado el motor? Porque vamos en marcha; si no, no nos lo creeríamos. Silencioso y muy lineal en su entrega de potencia, este Avensis hace gala de las últimas tecnologías en motores Diesel.

Hay que reconocer que no es un derroche de potencia, incluso a altas vueltas no le vendría mal un poco más de empuje. Sin embargo, es capaz de ganar velocidad en marchas largas y alcanzar ritmos muy vivos en la autopista. A bajo régimen también hemos encontrado rivales que se muestran menos remolones.

Estábamos dispuestos a dejar todo eso a un lado. Su suavidad y su ausencia de vibraciones y de ruidos nos compensaba. Eso sí, cuando intentamos practicar una conducción más deportiva, nuestra opinión cambió por momentos: ¿era necesario hacer un producto tan “light”? Sus recuperaciones le pasan bastante factura. Algunos de sus rivales le llegan a sacar casi dos segundos en este apartado.

El cambio tampoco ayuda demasiado, ya que los desarrollos son un poco largos. Además, el motor entrega su máxima potencia sobre las 3.700 rpm; a partir de ahí, el declive es notable.

La industria del motor se abre a nuevos valores. Toyota ya lo ha demostrado con el Prius (la comprobación andante de que la tecnología híbrida es más que viable) y también lo corroboró en el pasado Salón de Frankfurt, donde presentó bajo el prometedor eslogan de "el Diesel más limpio del mundo" una mecánica de gasóleo que pronto llegará al Avensis.
En el modelo que hemos analizado, la apuesta no es tan futurista. Sin embargo, también encontramos detalles que demuestran la preocupación de la marca por el medio ambiente y, más en concreto, por la reducción del consumo.
Según nuestras mediciones, el Avensis no sólo cumple con los datos oficiales en este apartado, sino que los mejora. Es más: sus números son algo más bajos que los de sus rivales (sólo lo ensombrece un más que ahorrador Honda Accord).
No sólo han tomado ellos conciencia: también quieren que lo hagan sus clientes. Para ello, este modelo muestra en la pantalla del salpicadero cuánto estamos gastando en cada momento. El ordenador indica la velocidad que llevas, el consumo instantáneo o medio, los kilómetros que has hecho desde la última vez que repostaste y los que todavía puedes recorrer (la autonomía).
Cada vez que el conductor mire hacia el horizonte, lo tendrá presente (bonita metáfora).

De acuerdo, no es un coche para ir de carreras, pero eso no nos impidió que disfrutáramos –y mucho- de su conducción. Los ingenieros de Toyota han dado el do de pecho en las suspensiones del modelo. Lo descubrirás si sigues leyendo.

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