Toyota Avensis D4-D 126 CV

Toyota reinventa el concepto de Diesel “básico” con su Avensis de 126 CV. Motor moderno, con prestaciones suficientes y consumo mínimo para uno de los coches más equilibrados y completos del segmento.
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Toyota Avensis D4-D 126 CV
Toyota Avensis D4-D 126 CV

Elegir una berlina media no es una tarea fácil para el potencial comprador. La oferta es mucha y variada y las diferencias entre unos productos y otros son pequeñas, casi imperceptibles. En este panorama, el Toyota Avensis acaba de recibir una nueva motorización Diesel, que le sirve de acceso a la gama. Se trata de un 2.0 D4-D de 126 CV que sustituye a la anterior variante de 116, que desaparece. Aunque así lo parezca, uno no es la evolución del otro, sino que son motores completamente diferentes.

El nuevo 2.0 D4-D de 126 CV ha evolucionado a partir de los bloques que Toyota utiliza para sus 2.2 D4-D. Sobre aquella base, los ingenieros de la firma nipona modificaron la electrónica, redujeron la carrera de los cilindros para bajar un poco el desplazamiento total y, más importante, utilizaron masivamente el aluminio, rebajando el peso de la máquina en unos 75 kg.

La base de los cuatro cilindros recibe ahora una sofisticada culata en la que se alojan un turbo de geometría variable y un sistema de inyección por conducto común capaz de introducir el combustible a una presión de 1.700 bares. El gasóleo es pulverizado dentro de los cilindros a través de cuatro inyectores de solenoide y hay un quinto inyector que se encarga de realizar inyecciones en el filtro de partículas para aumentar su temperatura y limpiarlo cuando está demasiado sucio. Además, se ha reducido la relación de compresión hasta 16,8:1, lo que reduce el consumo y, por tanto, el nivel de gases emitidos a la atmósfera.

De esta forma, el nuevo Avensis 2.0 D4-D puede presumir de ser un coche muy limpio: cumple con la normativa Euro IV y, según Toyota, tiene el nivel de emisiones de CO2 más bajo del segmento

Con la llegada de esta mecánica, el Avensis no pierde el ritmo que le marcaba la competencia, que en los últimos tiempos había actualizado sus gamas para incluir versiones básicas Diesel de más caballos. Ahora la gama está más completa y, en nuestra opinión, mejor estructurada con tres variantes de gasóleo de 126, 150 y 177 CV.

Esta es la teoría. En la práctica no podemos decir nada malo de este propulsor. Al contrario, son todo parabienes. Este 2.0 goza de mayor empuje en la zona baja del cuentarrevoluciones, no decimos que el dos litros de 116 CV careciera de él, sino que ahora existe una sensación de mayor poderío. El aumento de par motor, de 28,5 a 30 mkg, según datos oficiales de la marca (33,3 mkg en nuestro banco de rodillos) tiene mucho que ver en este hecho.

Cuando pisamos el acelerador, no obstante, la respuesta sigue siendo igual de dulce y equilibrada: sube con firmeza de vueltas sin que sea muy evidente el “efecto turbo”. Agradable en tráfico urbano e igual de delicioso en grandes rutas por buenas carreteras, es capaz de alcanzar cruceros elevados sin parecer que le cueste y sin que conductor ni ocupantes lo notemos en exceso. Y es que otra de las peculiaridades de este propulsor es el escaso ruido que desprende. Según las mediciones de nuestro Centro Técnico, se trata del menos ruidoso del segmento, sobre todo cuando rodamos a velocidades elevadas. Este hecho, en combinación con una perfecta insonorizaciòn del habitáculo, convierte en placenteros los desplazamientos largos. Eso sí, tanto silencio puede ocasionar que nos emocionemos demasiado con el acelerador –a veces parece que circulamos más despacio de lo que realmente lo hacemos- y luego lleguen los problemas con los radares y las multas. Avisados estáis.

Las prestaciones no deberían preocupar, en teoría, al “comprador tipo” de este coche, pues, se supone, que no las da excesiva importancia. De otorgársela, le recomendamos que opte por los citados Diesel de 150 y 177 CV. Este D4-D “de acceso” no tiene nada que envidiar a competidores de similar potencia, no es el más veloz, pero tampoco el más lento. Sus prestaciones no son de infarto, simplemente cumple en un uso normal.

Este mecánica destaca sobremanera por su reducido consumo, que le sitúa entre los más frugales del segmento. De media, gasta apenas 6,5 litros cada 100 kilómetros en un recorrido mixto, según las mediciones en condiciones reales de tráfico realizadas por nuestro Centro Técnico. Las cifras logradas en otro tipo de recorridos, en ámbito urbano y en desplazamientos a velocidades constantes de unos 100 km/h, son igualmente positivas: 8 y 5,2 litros, respectivamente, a los 100 km.

En cuanto al comportamiento, la gama Avensis se ha caracterizado por una calidad de rodadura excelente y este D4-D de 126 CV no es una excepción. Las suspensiones están enfocadas a no “molestar” a conductor y ocupantes, es decir, filtran con gran eficacia las irregularidades del asfalto, minimizando los incómodos botes que se producen en terrenos excesivamente bacheados. No se pierde eficacia cuando rodamos rápido en curva, aunque el balanceo de la carrocería, debido a la bondad de los muelles, se hace más palpable.

Los frenos desmerecen un poco el conjunto, pues, aunque el tacto de los mismos no es malo, la mordiente y, sobre todo, las distancias son mejorables. Comparado con sus rivales de similar tamaño y potencia, es el que recorre más metros al frenar desde 140 km/h. Si el resto se detienen entre 72 y 76 metros, el protagonista de nuestro análisis roza los 80 metros.

Elegir una berlina media no es una tarea fácil para el potencial comprador. La oferta es mucha y variada y las diferencias entre unos productos y otros son pequeñas, casi imperceptibles. En este panorama, el Toyota Avensis acaba de recibir una nueva motorización Diesel, que le sirve de acceso a la gama. Se trata de un 2.0 D4-D de 126 CV que sustituye a la anterior variante de 116, que desaparece. Aunque así lo parezca, uno no es la evolución del otro, sino que son motores completamente diferentes.

El nuevo 2.0 D4-D de 126 CV ha evolucionado a partir de los bloques que Toyota utiliza para sus 2.2 D4-D. Sobre aquella base, los ingenieros de la firma nipona modificaron la electrónica, redujeron la carrera de los cilindros para bajar un poco el desplazamiento total y, más importante, utilizaron masivamente el aluminio, rebajando el peso de la máquina en unos 75 kg.

La base de los cuatro cilindros recibe ahora una sofisticada culata en la que se alojan un turbo de geometría variable y un sistema de inyección por conducto común capaz de introducir el combustible a una presión de 1.700 bares. El gasóleo es pulverizado dentro de los cilindros a través de cuatro inyectores de solenoide y hay un quinto inyector que se encarga de realizar inyecciones en el filtro de partículas para aumentar su temperatura y limpiarlo cuando está demasiado sucio. Además, se ha reducido la relación de compresión hasta 16,8:1, lo que reduce el consumo y, por tanto, el nivel de gases emitidos a la atmósfera.

De esta forma, el nuevo Avensis 2.0 D4-D puede presumir de ser un coche muy limpio: cumple con la normativa Euro IV y, según Toyota, tiene el nivel de emisiones de CO2 más bajo del segmento

Con la llegada de esta mecánica, el Avensis no pierde el ritmo que le marcaba la competencia, que en los últimos tiempos había actualizado sus gamas para incluir versiones básicas Diesel de más caballos. Ahora la gama está más completa y, en nuestra opinión, mejor estructurada con tres variantes de gasóleo de 126, 150 y 177 CV.

Esta es la teoría. En la práctica no podemos decir nada malo de este propulsor. Al contrario, son todo parabienes. Este 2.0 goza de mayor empuje en la zona baja del cuentarrevoluciones, no decimos que el dos litros de 116 CV careciera de él, sino que ahora existe una sensación de mayor poderío. El aumento de par motor, de 28,5 a 30 mkg, según datos oficiales de la marca (33,3 mkg en nuestro banco de rodillos) tiene mucho que ver en este hecho.

Cuando pisamos el acelerador, no obstante, la respuesta sigue siendo igual de dulce y equilibrada: sube con firmeza de vueltas sin que sea muy evidente el “efecto turbo”. Agradable en tráfico urbano e igual de delicioso en grandes rutas por buenas carreteras, es capaz de alcanzar cruceros elevados sin parecer que le cueste y sin que conductor ni ocupantes lo notemos en exceso. Y es que otra de las peculiaridades de este propulsor es el escaso ruido que desprende. Según las mediciones de nuestro Centro Técnico, se trata del menos ruidoso del segmento, sobre todo cuando rodamos a velocidades elevadas. Este hecho, en combinación con una perfecta insonorizaciòn del habitáculo, convierte en placenteros los desplazamientos largos. Eso sí, tanto silencio puede ocasionar que nos emocionemos demasiado con el acelerador –a veces parece que circulamos más despacio de lo que realmente lo hacemos- y luego lleguen los problemas con los radares y las multas. Avisados estáis.

Las prestaciones no deberían preocupar, en teoría, al “comprador tipo” de este coche, pues, se supone, que no las da excesiva importancia. De otorgársela, le recomendamos que opte por los citados Diesel de 150 y 177 CV. Este D4-D “de acceso” no tiene nada que envidiar a competidores de similar potencia, no es el más veloz, pero tampoco el más lento. Sus prestaciones no son de infarto, simplemente cumple en un uso normal.

Este mecánica destaca sobremanera por su reducido consumo, que le sitúa entre los más frugales del segmento. De media, gasta apenas 6,5 litros cada 100 kilómetros en un recorrido mixto, según las mediciones en condiciones reales de tráfico realizadas por nuestro Centro Técnico. Las cifras logradas en otro tipo de recorridos, en ámbito urbano y en desplazamientos a velocidades constantes de unos 100 km/h, son igualmente positivas: 8 y 5,2 litros, respectivamente, a los 100 km.

En cuanto al comportamiento, la gama Avensis se ha caracterizado por una calidad de rodadura excelente y este D4-D de 126 CV no es una excepción. Las suspensiones están enfocadas a no “molestar” a conductor y ocupantes, es decir, filtran con gran eficacia las irregularidades del asfalto, minimizando los incómodos botes que se producen en terrenos excesivamente bacheados. No se pierde eficacia cuando rodamos rápido en curva, aunque el balanceo de la carrocería, debido a la bondad de los muelles, se hace más palpable.

Los frenos desmerecen un poco el conjunto, pues, aunque el tacto de los mismos no es malo, la mordiente y, sobre todo, las distancias son mejorables. Comparado con sus rivales de similar tamaño y potencia, es el que recorre más metros al frenar desde 140 km/h. Si el resto se detienen entre 72 y 76 metros, el protagonista de nuestro análisis roza los 80 metros.

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