Toyota iQ vs Smart Fortwo

Autopista.es pone a prueba a dos propietarios de un Smart Fortwo. Tras conducir el Toyota iQ, los dos conductores nos cuentan sus impresiones, ¿cuál será su elección?
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Toyota iQ vs Smart Fortwo
Toyota iQ vs Smart Fortwo

Nuestros expertos probadores han sometido a los dos urbanos más pequeños del mundo a un exhaustivo análisis comparativo. Pero en Autopista.es queríamos ir más allá y conocer la opinión de un conductor ‘de a pie’. En definitiva, los futuros compradores del Toyota iQ no serán necesariamente versados en esta materia, sino que decidirán adquirir este modelo desde un punto de vista práctico. Por ello, hemos sometido a una prueba a dos propietarios de un Smart Fortwo: Chema Lapuente y Alberto Palomo. Tras ponerles al volante del iQ, les lanzábamos nuestro desafío: ¿cambiarían su ForTwo por el iQ?

— Ocupación: periodista, director de Ser Digital y bloguero profesional de Tuexperto.com.
— Prefiere: su Smart Fortwo.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? II

Esta es la conclusión a la que ha llegado Chema Lapuente tras conducir el microurbano de Toyota. Aunque el iQ le ha gustado en cuanto a prestaciones, ángulo de giro y equipamiento interior, lo cierto es que está muy contento con su Smart. Tanto, que está planteándose comprarse uno para él, para no compartirlo con su mujer y su hija.

Hace diez años, Chema daba vueltas por el centro de Madrid y no encontraba sitio para su berlina. Durante esa conocida desesperación, vio un Smart aparcado en la calle. En ese instante, decidió comprarse uno. Lapuente fue uno de los primeros conductores en España que tuvo un Fortwo. Y tras casi una década, jamás le ha dado ningún problema: ‘Funciona como un reloj’, afirma.

En principio, compró el Smart para su mujer, pero lo han acabado utilizando todos e, incluso, se pelean por él. El ForTwo es el único vehículo que pueden llevarse al trabajo.

Tras conocer el iQ, Chema reconoce que ofrece unas prestaciones mejoradas respecto al Fortwo, gira mucho más y destaca por un equipamiento casi de lujo: navegador, muchas opciones de audio, entrada de USB, iPod y línea auxiliar.

No obstante, el techo le parece muy bajo (el iQ es 42 centímetros más bajo que el Fortwo), los asientos traseros poco útiles y el maletero inexistente. Es verdad que las plazas traseras pueden desparecer para ofrecer un maletero amplio 238, pero lo cierto es que si no se abaten su capacidad se reduce a 32 litros. Y es una de las desventajas que le encuentra nuestro ‘inexperto’ probador. Por otra parte, su Smart le parece más cómodo (posición del conductor) y, definitivamente, es más pequeño: los 30 centímetros de diferencia pueden ser vitales llegado el caso. Si a ello se le añade el coste del modelo, el equipamiento siempre se paga, llega a la conclusión de que ‘más vale lo conocido’.

Con su Smart Fortwo, Chema ha pasado miles de anécdotas. Se lo encontró volcado un día que lo aparcó en la calle, tuvo que asegurarles a unos niños que ‘no se trataba de un coche de juguete’ y, en una ocasión, su mujer, por equivocación, acabó con él en medio del Rastro madrileño un domingo y pudo desenvolverse sin problemas entre el gentío.

— Ocupación: técnico de sonido.
— Prefiere: el Toyota iQ.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? I

Pocos días después no fuimos hasta Valdemoro, donde habíamos quedado con Alberto Palomo, también dueño de un Smart Fortwo.

A diferencia de Chema, Alberto se compró su Smart de segunda mano hace tres años. Decidió hacerse con él por la misma razón: ‘aparca en cualquier sitio’. Cuando lo adquirió, su microurbano tenía unos dos años, pero tampoco le ha dado problemas técnicos. Con él se mueve por toda la Comunidad de Madrid, incluso por autovías y autopistas (circunvalaciones y trayectos cortos): ‘el Smart Fortwo es un segundo coche, pero su utilidad y polivalencia es indudable’.

Pero, a pesar de estar muy contento con su modelo, al conocer el Toyota iQ, no ha podido negar la evidencia: el microurbano nipón es ‘más coche’. Sobre todo a la hora de ponerlo en carretera, donde responde mucho mejor que el Smart. A Alberto le ha gustado el cambio, completamente automático que, además, ofrece más posiciones, como la B, que le ayudan a recuperarse más rápido tras las frenadas o en incorporaciones y adelantamientos en la autopista.

Tanto es así que, según nos comenta Alberto,‘en carretera, te olvidas de que llevas un coche casi tan pequeño como un Smart gracias a su mayor estabilidad y los diversos sistemas que equipa de ayuda a la conducción'.

Además, respecto al Fortwo, el iQ no pierde ciertas ventajas, como su reducido tamaño o su bajo consumo: ambos cuentan con un mixto de seis litros a los 100 kilómetros. Otro de los puntos clave por los que elige al iQ son las dos plazas traseras, ideales para llevar a dos niños o un adulto, algo que no puede hacer con el Smart. También le ha llamado la atención la calidad de acabados y de equipamiento, que nada tienen que ver con el ForTwo.

La única desventaja que ha encontrado Alberto en el Toyota respecto al Smart es que el portón trasero de este último es mucho más funcional para cargar el maletero.

Como vemos, todo depende de para qué utilicen un microurbano y la situación o necesidades de cada uno. Pero no nos cabe duda de que el Toyota iQ es el primer modelo que lanza un órdago al, por ahora, intocable Smart: el japonés puede desbancar al alemán de su reinado.

¿Quieres probar el Toyota iQ? Toyota te deja un iQ para que te muevas con total libertad por el centro de Madrid durante una jornada. Infórmate en la web oficial del iQ.

Duelo de pequeños
Prestaciones y espacio

Nuestros expertos probadores han sometido a los dos urbanos más pequeños del mundo a un exhaustivo análisis comparativo. Pero en Autopista.es queríamos ir más allá y conocer la opinión de un conductor ‘de a pie’. En definitiva, los futuros compradores del Toyota iQ no serán necesariamente versados en esta materia, sino que decidirán adquirir este modelo desde un punto de vista práctico. Por ello, hemos sometido a una prueba a dos propietarios de un Smart Fortwo: Chema Lapuente y Alberto Palomo. Tras ponerles al volante del iQ, les lanzábamos nuestro desafío: ¿cambiarían su ForTwo por el iQ?

— Ocupación: periodista, director de Ser Digital y bloguero profesional de Tuexperto.com.
— Prefiere: su Smart Fortwo.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? II

Esta es la conclusión a la que ha llegado Chema Lapuente tras conducir el microurbano de Toyota. Aunque el iQ le ha gustado en cuanto a prestaciones, ángulo de giro y equipamiento interior, lo cierto es que está muy contento con su Smart. Tanto, que está planteándose comprarse uno para él, para no compartirlo con su mujer y su hija.

Hace diez años, Chema daba vueltas por el centro de Madrid y no encontraba sitio para su berlina. Durante esa conocida desesperación, vio un Smart aparcado en la calle. En ese instante, decidió comprarse uno. Lapuente fue uno de los primeros conductores en España que tuvo un Fortwo. Y tras casi una década, jamás le ha dado ningún problema: ‘Funciona como un reloj’, afirma.

En principio, compró el Smart para su mujer, pero lo han acabado utilizando todos e, incluso, se pelean por él. El ForTwo es el único vehículo que pueden llevarse al trabajo.

Tras conocer el iQ, Chema reconoce que ofrece unas prestaciones mejoradas respecto al Fortwo, gira mucho más y destaca por un equipamiento casi de lujo: navegador, muchas opciones de audio, entrada de USB, iPod y línea auxiliar.

No obstante, el techo le parece muy bajo (el iQ es 42 centímetros más bajo que el Fortwo), los asientos traseros poco útiles y el maletero inexistente. Es verdad que las plazas traseras pueden desparecer para ofrecer un maletero amplio 238, pero lo cierto es que si no se abaten su capacidad se reduce a 32 litros. Y es una de las desventajas que le encuentra nuestro ‘inexperto’ probador. Por otra parte, su Smart le parece más cómodo (posición del conductor) y, definitivamente, es más pequeño: los 30 centímetros de diferencia pueden ser vitales llegado el caso. Si a ello se le añade el coste del modelo, el equipamiento siempre se paga, llega a la conclusión de que ‘más vale lo conocido’.

Con su Smart Fortwo, Chema ha pasado miles de anécdotas. Se lo encontró volcado un día que lo aparcó en la calle, tuvo que asegurarles a unos niños que ‘no se trataba de un coche de juguete’ y, en una ocasión, su mujer, por equivocación, acabó con él en medio del Rastro madrileño un domingo y pudo desenvolverse sin problemas entre el gentío.

— Ocupación: técnico de sonido.
— Prefiere: el Toyota iQ.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? I

Pocos días después no fuimos hasta Valdemoro, donde habíamos quedado con Alberto Palomo, también dueño de un Smart Fortwo.

A diferencia de Chema, Alberto se compró su Smart de segunda mano hace tres años. Decidió hacerse con él por la misma razón: ‘aparca en cualquier sitio’. Cuando lo adquirió, su microurbano tenía unos dos años, pero tampoco le ha dado problemas técnicos. Con él se mueve por toda la Comunidad de Madrid, incluso por autovías y autopistas (circunvalaciones y trayectos cortos): ‘el Smart Fortwo es un segundo coche, pero su utilidad y polivalencia es indudable’.

Pero, a pesar de estar muy contento con su modelo, al conocer el Toyota iQ, no ha podido negar la evidencia: el microurbano nipón es ‘más coche’. Sobre todo a la hora de ponerlo en carretera, donde responde mucho mejor que el Smart. A Alberto le ha gustado el cambio, completamente automático que, además, ofrece más posiciones, como la B, que le ayudan a recuperarse más rápido tras las frenadas o en incorporaciones y adelantamientos en la autopista.

Tanto es así que, según nos comenta Alberto,‘en carretera, te olvidas de que llevas un coche casi tan pequeño como un Smart gracias a su mayor estabilidad y los diversos sistemas que equipa de ayuda a la conducción'.

Además, respecto al Fortwo, el iQ no pierde ciertas ventajas, como su reducido tamaño o su bajo consumo: ambos cuentan con un mixto de seis litros a los 100 kilómetros. Otro de los puntos clave por los que elige al iQ son las dos plazas traseras, ideales para llevar a dos niños o un adulto, algo que no puede hacer con el Smart. También le ha llamado la atención la calidad de acabados y de equipamiento, que nada tienen que ver con el ForTwo.

La única desventaja que ha encontrado Alberto en el Toyota respecto al Smart es que el portón trasero de este último es mucho más funcional para cargar el maletero.

Como vemos, todo depende de para qué utilicen un microurbano y la situación o necesidades de cada uno. Pero no nos cabe duda de que el Toyota iQ es el primer modelo que lanza un órdago al, por ahora, intocable Smart: el japonés puede desbancar al alemán de su reinado.

¿Quieres probar el Toyota iQ? Toyota te deja un iQ para que te muevas con total libertad por el centro de Madrid durante una jornada. Infórmate en la web oficial del iQ.

Duelo de pequeños
Prestaciones y espacio

Nuestros expertos probadores han sometido a los dos urbanos más pequeños del mundo a un exhaustivo análisis comparativo. Pero en Autopista.es queríamos ir más allá y conocer la opinión de un conductor ‘de a pie’. En definitiva, los futuros compradores del Toyota iQ no serán necesariamente versados en esta materia, sino que decidirán adquirir este modelo desde un punto de vista práctico. Por ello, hemos sometido a una prueba a dos propietarios de un Smart Fortwo: Chema Lapuente y Alberto Palomo. Tras ponerles al volante del iQ, les lanzábamos nuestro desafío: ¿cambiarían su ForTwo por el iQ?

— Ocupación: periodista, director de Ser Digital y bloguero profesional de Tuexperto.com.
— Prefiere: su Smart Fortwo.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? II

Esta es la conclusión a la que ha llegado Chema Lapuente tras conducir el microurbano de Toyota. Aunque el iQ le ha gustado en cuanto a prestaciones, ángulo de giro y equipamiento interior, lo cierto es que está muy contento con su Smart. Tanto, que está planteándose comprarse uno para él, para no compartirlo con su mujer y su hija.

Hace diez años, Chema daba vueltas por el centro de Madrid y no encontraba sitio para su berlina. Durante esa conocida desesperación, vio un Smart aparcado en la calle. En ese instante, decidió comprarse uno. Lapuente fue uno de los primeros conductores en España que tuvo un Fortwo. Y tras casi una década, jamás le ha dado ningún problema: ‘Funciona como un reloj’, afirma.

En principio, compró el Smart para su mujer, pero lo han acabado utilizando todos e, incluso, se pelean por él. El ForTwo es el único vehículo que pueden llevarse al trabajo.

Tras conocer el iQ, Chema reconoce que ofrece unas prestaciones mejoradas respecto al Fortwo, gira mucho más y destaca por un equipamiento casi de lujo: navegador, muchas opciones de audio, entrada de USB, iPod y línea auxiliar.

No obstante, el techo le parece muy bajo (el iQ es 42 centímetros más bajo que el Fortwo), los asientos traseros poco útiles y el maletero inexistente. Es verdad que las plazas traseras pueden desparecer para ofrecer un maletero amplio 238, pero lo cierto es que si no se abaten su capacidad se reduce a 32 litros. Y es una de las desventajas que le encuentra nuestro ‘inexperto’ probador. Por otra parte, su Smart le parece más cómodo (posición del conductor) y, definitivamente, es más pequeño: los 30 centímetros de diferencia pueden ser vitales llegado el caso. Si a ello se le añade el coste del modelo, el equipamiento siempre se paga, llega a la conclusión de que ‘más vale lo conocido’.

Con su Smart Fortwo, Chema ha pasado miles de anécdotas. Se lo encontró volcado un día que lo aparcó en la calle, tuvo que asegurarles a unos niños que ‘no se trataba de un coche de juguete’ y, en una ocasión, su mujer, por equivocación, acabó con él en medio del Rastro madrileño un domingo y pudo desenvolverse sin problemas entre el gentío.

— Ocupación: técnico de sonido.
— Prefiere: el Toyota iQ.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? I

Pocos días después no fuimos hasta Valdemoro, donde habíamos quedado con Alberto Palomo, también dueño de un Smart Fortwo.

A diferencia de Chema, Alberto se compró su Smart de segunda mano hace tres años. Decidió hacerse con él por la misma razón: ‘aparca en cualquier sitio’. Cuando lo adquirió, su microurbano tenía unos dos años, pero tampoco le ha dado problemas técnicos. Con él se mueve por toda la Comunidad de Madrid, incluso por autovías y autopistas (circunvalaciones y trayectos cortos): ‘el Smart Fortwo es un segundo coche, pero su utilidad y polivalencia es indudable’.

Pero, a pesar de estar muy contento con su modelo, al conocer el Toyota iQ, no ha podido negar la evidencia: el microurbano nipón es ‘más coche’. Sobre todo a la hora de ponerlo en carretera, donde responde mucho mejor que el Smart. A Alberto le ha gustado el cambio, completamente automático que, además, ofrece más posiciones, como la B, que le ayudan a recuperarse más rápido tras las frenadas o en incorporaciones y adelantamientos en la autopista.

Tanto es así que, según nos comenta Alberto,‘en carretera, te olvidas de que llevas un coche casi tan pequeño como un Smart gracias a su mayor estabilidad y los diversos sistemas que equipa de ayuda a la conducción'.

Además, respecto al Fortwo, el iQ no pierde ciertas ventajas, como su reducido tamaño o su bajo consumo: ambos cuentan con un mixto de seis litros a los 100 kilómetros. Otro de los puntos clave por los que elige al iQ son las dos plazas traseras, ideales para llevar a dos niños o un adulto, algo que no puede hacer con el Smart. También le ha llamado la atención la calidad de acabados y de equipamiento, que nada tienen que ver con el ForTwo.

La única desventaja que ha encontrado Alberto en el Toyota respecto al Smart es que el portón trasero de este último es mucho más funcional para cargar el maletero.

Como vemos, todo depende de para qué utilicen un microurbano y la situación o necesidades de cada uno. Pero no nos cabe duda de que el Toyota iQ es el primer modelo que lanza un órdago al, por ahora, intocable Smart: el japonés puede desbancar al alemán de su reinado.

¿Quieres probar el Toyota iQ? Toyota te deja un iQ para que te muevas con total libertad por el centro de Madrid durante una jornada. Infórmate en la web oficial del iQ.

Duelo de pequeños
Prestaciones y espacio

Nuestros expertos probadores han sometido a los dos urbanos más pequeños del mundo a un exhaustivo análisis comparativo. Pero en Autopista.es queríamos ir más allá y conocer la opinión de un conductor ‘de a pie’. En definitiva, los futuros compradores del Toyota iQ no serán necesariamente versados en esta materia, sino que decidirán adquirir este modelo desde un punto de vista práctico. Por ello, hemos sometido a una prueba a dos propietarios de un Smart Fortwo: Chema Lapuente y Alberto Palomo. Tras ponerles al volante del iQ, les lanzábamos nuestro desafío: ¿cambiarían su ForTwo por el iQ?

— Ocupación: periodista, director de Ser Digital y bloguero profesional de Tuexperto.com.
— Prefiere: su Smart Fortwo.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? II

Esta es la conclusión a la que ha llegado Chema Lapuente tras conducir el microurbano de Toyota. Aunque el iQ le ha gustado en cuanto a prestaciones, ángulo de giro y equipamiento interior, lo cierto es que está muy contento con su Smart. Tanto, que está planteándose comprarse uno para él, para no compartirlo con su mujer y su hija.

Hace diez años, Chema daba vueltas por el centro de Madrid y no encontraba sitio para su berlina. Durante esa conocida desesperación, vio un Smart aparcado en la calle. En ese instante, decidió comprarse uno. Lapuente fue uno de los primeros conductores en España que tuvo un Fortwo. Y tras casi una década, jamás le ha dado ningún problema: ‘Funciona como un reloj’, afirma.

En principio, compró el Smart para su mujer, pero lo han acabado utilizando todos e, incluso, se pelean por él. El ForTwo es el único vehículo que pueden llevarse al trabajo.

Tras conocer el iQ, Chema reconoce que ofrece unas prestaciones mejoradas respecto al Fortwo, gira mucho más y destaca por un equipamiento casi de lujo: navegador, muchas opciones de audio, entrada de USB, iPod y línea auxiliar.

No obstante, el techo le parece muy bajo (el iQ es 42 centímetros más bajo que el Fortwo), los asientos traseros poco útiles y el maletero inexistente. Es verdad que las plazas traseras pueden desparecer para ofrecer un maletero amplio 238, pero lo cierto es que si no se abaten su capacidad se reduce a 32 litros. Y es una de las desventajas que le encuentra nuestro ‘inexperto’ probador. Por otra parte, su Smart le parece más cómodo (posición del conductor) y, definitivamente, es más pequeño: los 30 centímetros de diferencia pueden ser vitales llegado el caso. Si a ello se le añade el coste del modelo, el equipamiento siempre se paga, llega a la conclusión de que ‘más vale lo conocido’.

Con su Smart Fortwo, Chema ha pasado miles de anécdotas. Se lo encontró volcado un día que lo aparcó en la calle, tuvo que asegurarles a unos niños que ‘no se trataba de un coche de juguete’ y, en una ocasión, su mujer, por equivocación, acabó con él en medio del Rastro madrileño un domingo y pudo desenvolverse sin problemas entre el gentío.

— Ocupación: técnico de sonido.
— Prefiere: el Toyota iQ.
— Vídeo: Toyota iQ vs Fortwo, ¿con cuál te quedas? I

Pocos días después no fuimos hasta Valdemoro, donde habíamos quedado con Alberto Palomo, también dueño de un Smart Fortwo.

A diferencia de Chema, Alberto se compró su Smart de segunda mano hace tres años. Decidió hacerse con él por la misma razón: ‘aparca en cualquier sitio’. Cuando lo adquirió, su microurbano tenía unos dos años, pero tampoco le ha dado problemas técnicos. Con él se mueve por toda la Comunidad de Madrid, incluso por autovías y autopistas (circunvalaciones y trayectos cortos): ‘el Smart Fortwo es un segundo coche, pero su utilidad y polivalencia es indudable’.

Pero, a pesar de estar muy contento con su modelo, al conocer el Toyota iQ, no ha podido negar la evidencia: el microurbano nipón es ‘más coche’. Sobre todo a la hora de ponerlo en carretera, donde responde mucho mejor que el Smart. A Alberto le ha gustado el cambio, completamente automático que, además, ofrece más posiciones, como la B, que le ayudan a recuperarse más rápido tras las frenadas o en incorporaciones y adelantamientos en la autopista.

Tanto es así que, según nos comenta Alberto,‘en carretera, te olvidas de que llevas un coche casi tan pequeño como un Smart gracias a su mayor estabilidad y los diversos sistemas que equipa de ayuda a la conducción'.

Además, respecto al Fortwo, el iQ no pierde ciertas ventajas, como su reducido tamaño o su bajo consumo: ambos cuentan con un mixto de seis litros a los 100 kilómetros. Otro de los puntos clave por los que elige al iQ son las dos plazas traseras, ideales para llevar a dos niños o un adulto, algo que no puede hacer con el Smart. También le ha llamado la atención la calidad de acabados y de equipamiento, que nada tienen que ver con el ForTwo.

La única desventaja que ha encontrado Alberto en el Toyota respecto al Smart es que el portón trasero de este último es mucho más funcional para cargar el maletero.

Como vemos, todo depende de para qué utilicen un microurbano y la situación o necesidades de cada uno. Pero no nos cabe duda de que el Toyota iQ es el primer modelo que lanza un órdago al, por ahora, intocable Smart: el japonés puede desbancar al alemán de su reinado.

¿Quieres probar el Toyota iQ? Toyota te deja un iQ para que te muevas con total libertad por el centro de Madrid durante una jornada. Infórmate en la web oficial del iQ.

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