Toyota Prius

Hay coches que marcan hitos en la historia de la automoción. Destacan por sus espíritu pionero, su voluntad de abrir caminos nuevos, renovadores. El Prius es uno de esos vehículos llamados a pasar a los libros de honor de la Historia Industrial por su carácter transgresor. Aprovechando que Toyota acaba de actualizarlo, traemos el Prius a nuestras páginas electrónicas para conocer en profundidad qué es lo que hace de él una referencia mundial.
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Toyota Prius
Toyota Prius

Desde que oímos hablar por primera vez del Prius, hace ya unos años, en Autopista.es hemos sentido debilidad por este modelo. Probamos en su día la primera versión , que, siendo revolucionaria, estaba todavía alejada de lo que entendíamos que debía ser un coche híbrido.

Después, disfrutamos con la llegada de esta segunda versión, ya decididamente rompedora y perfectamente utilizable. Ahí sí, Toyota daba en el clavo y proponía un vehículo híbrido que se podía conducir y disfrutar como si fuera un coche convencional.

Ahora tenemos, por fin, la oportunidad de probar la última actualización del Prius, que se presentó hace unos meses (aquí tienes el contacto que publicamos entonces sobre el Prius ).

Con una nueva estética y algunos retoques en el bastidor y la dirección, este Prius de 2006 es aún más interesante y audaz. Toyota puede presumir de liderar el selecto apartado de los coches híbridos con un modelo que mezcla lo mejor de dos mundos y, además de ser muy práctico, permite alcanzar verdaderos ahorros de combustible y limitar las emisiones contaminantes.

Hace dos años. Toyota calculaba que el mercado de vehículos híbridos en Europa para el año 2010 sería de unas 450.000 unidades. Nada más lejos de la realidad. Sólo en 2005, la marca vendió más de 440.000 unidades, de las que unas 60.000 correspondieron al mercado japonés y más de 102.000 se vendieron en Estados Unidos. En Europa no se ha llegado al nivel de otros mercados, pero sí ha habido un importante crecimiento, pasando de las 8.000 unidades en el año 2004 a 18.000 en 2005. Tampoco en España llegamos a unas cifras muy destacables, pero sí marcan una tendencia favorable: de las 550 matriculadas en 2004 se ha pasado a 780 en 2005 y las previsiones para 2006 apuntan a 1.100 unidades.

Hasta ahora, el Prius era el único híbrido auténtico de verdad, sólo obstaculizado por el Honda Civic Ima, que no era tan sofisticado. La llegada del reciente Civic Hybrid iguala la competencia, aunque el Prius ofrece más (y también cuesta más).

El imparable avance de esta nueva tecnología es un hecho y ya lo hemos analizado en otros artículos. No te pierdas nuestro último reportaje sobre coches híbridos. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar que, por ahora, los híbridos son un paso intermedio hacia los vehículos con motor de hidrógeno.

Con su motor híbrido, unión de un motor de gasolina y otro eléctrico, el Prius es, junto a los demás modelos híbridos de Toyota-Lexus (todos con el mismo sistema), el único coche que, efectivamente, permite circular consumiendo cero litros de gasolina. Es verdad que no se puede hacer durante mucho tiempo, que las baterías todavía duran poco y que falta mucho camino. Pero, en ese viaje hacia un futuro de coches limpios y eficientes, Toyota ha quemado muchas más etapas que sus competidores.

Además, el coche, muy sofisticado, ofrece cosas que otros todavía sueñan: ¡es capaz de aparcar solo! Eso sí: a su tacto de conducción, a pesar de haber mejorado mucho, todavía le faltan detalles por pulir. Veamos cómo es el coche que vino del futuro.

En esta última evolución, Toyota ha mantenido el esquema propulsor: motor 1.3 de gasolina de ciclo Atkinson y 77 CV y un pequeño motor eléctrico que trabaja a 550 V de tensión y aporta hasta 68 CV.

Sin embargo, la firma nipona ha querido retocar algunos puntos que no habían quedado a su gusto en la primera edición de esta segunda generación del Prius. Destaca el cambio efectuado en la dirección, que ha visto reprogramada su asistencia eléctrica para ofrecer un tacto “más europeo”. Si antes los Prius ofrecían una dirección muy suave, excesivamente filtrada, ahora proporcionan un guiado algo más aplomado y preciso, con más información en las manos y menos filtros entre las ruedas y el volante. Conduciendo, se aprecia que la dirección tiene mucha más entidad y transmite más confianza a quien lleva los mandos.

En Toyota también han querido modificar ligeramente el chasis, aumentando su rigidez y haciendo más firmes los pilares. La verdad es que resulta difícil evaluar cuánto ha mejorado la dinámica del coche por estos cambios, pero la firma asegura que el Prius es más estable que antes y, por tanto, más ágil y seguro.

Quizá por compensar, han ablandado un punto las suspensiones, algo que, según la marca, era demandado por los clientes, pero que, a nuestro entender, resta gracia al rodar del coche.

Otros cambios tienen más que ver con la estética, como las nuevas ópticas con diodos luminiscentes, la nueva parrilla cromada y los pequeños alerones delanteros, que, en principio, deberían mejorar la aerodinámica.

Otra novedad es la tapicería y el acolchado de la banqueta trasera, que, al ser más mullidos, permiten ganar algo más de medio centímetro de altura para la cabeza. Pero, con todo, la innovación más sorprendente es el nuevo sistema de asistencia al aparcamiento, un pasmoso conjunto de cámara y sensores que hace que el coche aparque literalmente solo...

Por lo demás, la estética del coche es la misma: mantiene su apariencia de compacto grande, casi berlina, con una línea muy aerodinámica y suave. Por dentro, aparte del leve aumento de la altura atrás, no hay grandes cambios. Sigue siendo un coche muy espacioso y confortable, lleno de detalles pensados para facilitar la estancia a bordo, como la infinidad de cajones, gavetas y pequeños huecos para todo tipo de objetos.

Quizá lo más sorprendente del habitáculo sea su extraña apariencia, con el volante aislado de los instrumentos, que van colocados más arriba, en la parte alta del salpicadero. Tiene un raro aire futurista, como de coche de ciencia ficción. Y, la verdad, la postura de conducción no es muy buena. El volante sólo se regula en altura y cuesta encontrar la posición correcta. Además, los asientos, que son muy cómodos, no sujetan nada bien.

Tampoco es ejemplar la visibilidad, especialmente hacia atrás, que resulta obstaculizada por la doble luna trasera, que parte en dos el campo visual. A cambio, los acabados son impecables, subrayando esa estética minimalista y rompedora que hace que no se pueda comparar el interior del Prius con el de ningún otro coche.

Desde que oímos hablar por primera vez del Prius, hace ya unos años, en Autopista.es hemos sentido debilidad por este modelo. Probamos en su día la primera versión , que, siendo revolucionaria, estaba todavía alejada de lo que entendíamos que debía ser un coche híbrido.

Después, disfrutamos con la llegada de esta segunda versión, ya decididamente rompedora y perfectamente utilizable. Ahí sí, Toyota daba en el clavo y proponía un vehículo híbrido que se podía conducir y disfrutar como si fuera un coche convencional.

Ahora tenemos, por fin, la oportunidad de probar la última actualización del Prius, que se presentó hace unos meses (aquí tienes el contacto que publicamos entonces sobre el Prius ).

Con una nueva estética y algunos retoques en el bastidor y la dirección, este Prius de 2006 es aún más interesante y audaz. Toyota puede presumir de liderar el selecto apartado de los coches híbridos con un modelo que mezcla lo mejor de dos mundos y, además de ser muy práctico, permite alcanzar verdaderos ahorros de combustible y limitar las emisiones contaminantes.

Hace dos años. Toyota calculaba que el mercado de vehículos híbridos en Europa para el año 2010 sería de unas 450.000 unidades. Nada más lejos de la realidad. Sólo en 2005, la marca vendió más de 440.000 unidades, de las que unas 60.000 correspondieron al mercado japonés y más de 102.000 se vendieron en Estados Unidos. En Europa no se ha llegado al nivel de otros mercados, pero sí ha habido un importante crecimiento, pasando de las 8.000 unidades en el año 2004 a 18.000 en 2005. Tampoco en España llegamos a unas cifras muy destacables, pero sí marcan una tendencia favorable: de las 550 matriculadas en 2004 se ha pasado a 780 en 2005 y las previsiones para 2006 apuntan a 1.100 unidades.

Hasta ahora, el Prius era el único híbrido auténtico de verdad, sólo obstaculizado por el Honda Civic Ima, que no era tan sofisticado. La llegada del reciente Civic Hybrid iguala la competencia, aunque el Prius ofrece más (y también cuesta más).

El imparable avance de esta nueva tecnología es un hecho y ya lo hemos analizado en otros artículos. No te pierdas nuestro último reportaje sobre coches híbridos. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar que, por ahora, los híbridos son un paso intermedio hacia los vehículos con motor de hidrógeno.

Con su motor híbrido, unión de un motor de gasolina y otro eléctrico, el Prius es, junto a los demás modelos híbridos de Toyota-Lexus (todos con el mismo sistema), el único coche que, efectivamente, permite circular consumiendo cero litros de gasolina. Es verdad que no se puede hacer durante mucho tiempo, que las baterías todavía duran poco y que falta mucho camino. Pero, en ese viaje hacia un futuro de coches limpios y eficientes, Toyota ha quemado muchas más etapas que sus competidores.

Además, el coche, muy sofisticado, ofrece cosas que otros todavía sueñan: ¡es capaz de aparcar solo! Eso sí: a su tacto de conducción, a pesar de haber mejorado mucho, todavía le faltan detalles por pulir. Veamos cómo es el coche que vino del futuro.

En esta última evolución, Toyota ha mantenido el esquema propulsor: motor 1.3 de gasolina de ciclo Atkinson y 77 CV y un pequeño motor eléctrico que trabaja a 550 V de tensión y aporta hasta 68 CV.

Sin embargo, la firma nipona ha querido retocar algunos puntos que no habían quedado a su gusto en la primera edición de esta segunda generación del Prius. Destaca el cambio efectuado en la dirección, que ha visto reprogramada su asistencia eléctrica para ofrecer un tacto “más europeo”. Si antes los Prius ofrecían una dirección muy suave, excesivamente filtrada, ahora proporcionan un guiado algo más aplomado y preciso, con más información en las manos y menos filtros entre las ruedas y el volante. Conduciendo, se aprecia que la dirección tiene mucha más entidad y transmite más confianza a quien lleva los mandos.

En Toyota también han querido modificar ligeramente el chasis, aumentando su rigidez y haciendo más firmes los pilares. La verdad es que resulta difícil evaluar cuánto ha mejorado la dinámica del coche por estos cambios, pero la firma asegura que el Prius es más estable que antes y, por tanto, más ágil y seguro.

Quizá por compensar, han ablandado un punto las suspensiones, algo que, según la marca, era demandado por los clientes, pero que, a nuestro entender, resta gracia al rodar del coche.

Otros cambios tienen más que ver con la estética, como las nuevas ópticas con diodos luminiscentes, la nueva parrilla cromada y los pequeños alerones delanteros, que, en principio, deberían mejorar la aerodinámica.

Otra novedad es la tapicería y el acolchado de la banqueta trasera, que, al ser más mullidos, permiten ganar algo más de medio centímetro de altura para la cabeza. Pero, con todo, la innovación más sorprendente es el nuevo sistema de asistencia al aparcamiento, un pasmoso conjunto de cámara y sensores que hace que el coche aparque literalmente solo...

Por lo demás, la estética del coche es la misma: mantiene su apariencia de compacto grande, casi berlina, con una línea muy aerodinámica y suave. Por dentro, aparte del leve aumento de la altura atrás, no hay grandes cambios. Sigue siendo un coche muy espacioso y confortable, lleno de detalles pensados para facilitar la estancia a bordo, como la infinidad de cajones, gavetas y pequeños huecos para todo tipo de objetos.

Quizá lo más sorprendente del habitáculo sea su extraña apariencia, con el volante aislado de los instrumentos, que van colocados más arriba, en la parte alta del salpicadero. Tiene un raro aire futurista, como de coche de ciencia ficción. Y, la verdad, la postura de conducción no es muy buena. El volante sólo se regula en altura y cuesta encontrar la posición correcta. Además, los asientos, que son muy cómodos, no sujetan nada bien.

Tampoco es ejemplar la visibilidad, especialmente hacia atrás, que resulta obstaculizada por la doble luna trasera, que parte en dos el campo visual. A cambio, los acabados son impecables, subrayando esa estética minimalista y rompedora que hace que no se pueda comparar el interior del Prius con el de ningún otro coche.

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