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Toyota Land Cruiser 200

Toyota da relevo a su versión de lujo del todo terreno Land Cruiser con el nuevo 200, una nueva generación que viene a sustituir en nuestro mercado al Land Cruiser 100 y que viene cargada de un buen número de interesantes novedades como su motor V8 D-4D o la electrónica aplicada al 4x4.
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Toyota Land Cruiser 200
Toyota Land Cruiser 200

El Toyota Land Cruiser nació en el año 1951 y se presentó bajo la denominación Toyota BJ. Desde entonces se han sucedido múltiples generaciones, se han vendido más de cinco millones de unidades con este apellido y, en la actualidad, se comercializa en más de 140 mercados de todo el mundo.

En el año 1967 Toyota vió que había un hueco en el que no estaba presente y que iba cogiendo cierto auge, sobre todo en el mercado norteamericano: el de los todo terreno de lujo, y así nació el primer Land Cruiser Station Wagon –denominación que la marca japonesa da a estos modelos para distinguirlos de los Land Cruiser “normales”- bajo la denominación de FJ55V. Desde entonces han pasado 40 años y se han sucedido cuatro generaciones: 55, 60, 80 y 100 con lo que la nueva 200 pasa a ser la quinta generación de este especial todo terreno.

Una de las cosas que más llaman la atención del Land Cruiser 200 es su abrumadora presencia. El coche es grande lo mires por donde lo mires. Para ponerse al volante hay que “subirse” –escalar si no se tienen mas de 1,80 metros de altura-, la anchura es perfecta para ocupar dos plazas de parking –al menos de las nuestras, que cada día son más estrechas- y la altura nos pondrá en algún que otro aprieto cuando queramos entrar en un garaje de dimensiones reducidas.

Una vez conseguido llegar al volante, el interior también nos parece suficientemente grande como para poder viajar con un destacado grado de confort en las cinco primeras plazas ya que la tercera fila de asientos queda un tanto reservada a infantes de talla más bien recogida –sobre todo porque el espacio para las piernas no es demasiado grande- aunque a decir verdad, un adulto podría viajar, eso sí, con las rodillas casi a la altura del pecho.

El Land Cruiser 200 dispone de tres filas de asientos pero la última tiene una peculiaridad que a nosotros sigue sin gustarnos nada de nada: los asientos van “colgados” del lateral cuando están recogidos. Esta disposición no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes: resta espacio al maletero en la medición de anchura con lo que algunos bultos no nos entrarán a pesar de que disponemos de nada menos que 701 litros de capacidad que se ve reducida a 259 litros cuando los asientos de esta última fila están colocados.

Bien es cierto que su manejo es muy sencillo: simplemente hay que tirar de dos palancas y el asiento prácticamente se coloca sólo en su posición, pero a día de hoy esta solución es poco menos que antediluviana y poco efectiva; además, los asientos no pueden quitarse con lo que tampoco es una solución intentar dejarlos en el garaje cuando no los necesitemos. El equipamiento de serie es cerrado ya que no existe ninguna opción disponible. Sólo se puede elegir el color de la carrocería. No se echa en falta nada, salvo algún detalle como la ausencia de faros de xenón o bi-xenon, motivado -según la marca- porque en los países donde más se demanda este coche no son una preferencia de sus clientes y porque en aquellos lugares donde hay mucha arena o barro, la luz que dan con los cristales sucios no es tan eficaz.

88.200 Diesel
89.000 Gasolina

Tracción y suspensiones para el campo
Dos motores V8

El Toyota Land Cruiser nació en el año 1951 y se presentó bajo la denominación Toyota BJ. Desde entonces se han sucedido múltiples generaciones, se han vendido más de cinco millones de unidades con este apellido y, en la actualidad, se comercializa en más de 140 mercados de todo el mundo.

En el año 1967 Toyota vió que había un hueco en el que no estaba presente y que iba cogiendo cierto auge, sobre todo en el mercado norteamericano: el de los todo terreno de lujo, y así nació el primer Land Cruiser Station Wagon –denominación que la marca japonesa da a estos modelos para distinguirlos de los Land Cruiser “normales”- bajo la denominación de FJ55V. Desde entonces han pasado 40 años y se han sucedido cuatro generaciones: 55, 60, 80 y 100 con lo que la nueva 200 pasa a ser la quinta generación de este especial todo terreno.

Una de las cosas que más llaman la atención del Land Cruiser 200 es su abrumadora presencia. El coche es grande lo mires por donde lo mires. Para ponerse al volante hay que “subirse” –escalar si no se tienen mas de 1,80 metros de altura-, la anchura es perfecta para ocupar dos plazas de parking –al menos de las nuestras, que cada día son más estrechas- y la altura nos pondrá en algún que otro aprieto cuando queramos entrar en un garaje de dimensiones reducidas.

Una vez conseguido llegar al volante, el interior también nos parece suficientemente grande como para poder viajar con un destacado grado de confort en las cinco primeras plazas ya que la tercera fila de asientos queda un tanto reservada a infantes de talla más bien recogida –sobre todo porque el espacio para las piernas no es demasiado grande- aunque a decir verdad, un adulto podría viajar, eso sí, con las rodillas casi a la altura del pecho.

El Land Cruiser 200 dispone de tres filas de asientos pero la última tiene una peculiaridad que a nosotros sigue sin gustarnos nada de nada: los asientos van “colgados” del lateral cuando están recogidos. Esta disposición no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes: resta espacio al maletero en la medición de anchura con lo que algunos bultos no nos entrarán a pesar de que disponemos de nada menos que 701 litros de capacidad que se ve reducida a 259 litros cuando los asientos de esta última fila están colocados.

Bien es cierto que su manejo es muy sencillo: simplemente hay que tirar de dos palancas y el asiento prácticamente se coloca sólo en su posición, pero a día de hoy esta solución es poco menos que antediluviana y poco efectiva; además, los asientos no pueden quitarse con lo que tampoco es una solución intentar dejarlos en el garaje cuando no los necesitemos. El equipamiento de serie es cerrado ya que no existe ninguna opción disponible. Sólo se puede elegir el color de la carrocería. No se echa en falta nada, salvo algún detalle como la ausencia de faros de xenón o bi-xenon, motivado -según la marca- porque en los países donde más se demanda este coche no son una preferencia de sus clientes y porque en aquellos lugares donde hay mucha arena o barro, la luz que dan con los cristales sucios no es tan eficaz.

88.200 Diesel
89.000 Gasolina

Tracción y suspensiones para el campo
Dos motores V8

El Toyota Land Cruiser nació en el año 1951 y se presentó bajo la denominación Toyota BJ. Desde entonces se han sucedido múltiples generaciones, se han vendido más de cinco millones de unidades con este apellido y, en la actualidad, se comercializa en más de 140 mercados de todo el mundo.

En el año 1967 Toyota vió que había un hueco en el que no estaba presente y que iba cogiendo cierto auge, sobre todo en el mercado norteamericano: el de los todo terreno de lujo, y así nació el primer Land Cruiser Station Wagon –denominación que la marca japonesa da a estos modelos para distinguirlos de los Land Cruiser “normales”- bajo la denominación de FJ55V. Desde entonces han pasado 40 años y se han sucedido cuatro generaciones: 55, 60, 80 y 100 con lo que la nueva 200 pasa a ser la quinta generación de este especial todo terreno.

Una de las cosas que más llaman la atención del Land Cruiser 200 es su abrumadora presencia. El coche es grande lo mires por donde lo mires. Para ponerse al volante hay que “subirse” –escalar si no se tienen mas de 1,80 metros de altura-, la anchura es perfecta para ocupar dos plazas de parking –al menos de las nuestras, que cada día son más estrechas- y la altura nos pondrá en algún que otro aprieto cuando queramos entrar en un garaje de dimensiones reducidas.

Una vez conseguido llegar al volante, el interior también nos parece suficientemente grande como para poder viajar con un destacado grado de confort en las cinco primeras plazas ya que la tercera fila de asientos queda un tanto reservada a infantes de talla más bien recogida –sobre todo porque el espacio para las piernas no es demasiado grande- aunque a decir verdad, un adulto podría viajar, eso sí, con las rodillas casi a la altura del pecho.

El Land Cruiser 200 dispone de tres filas de asientos pero la última tiene una peculiaridad que a nosotros sigue sin gustarnos nada de nada: los asientos van “colgados” del lateral cuando están recogidos. Esta disposición no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes: resta espacio al maletero en la medición de anchura con lo que algunos bultos no nos entrarán a pesar de que disponemos de nada menos que 701 litros de capacidad que se ve reducida a 259 litros cuando los asientos de esta última fila están colocados.

Bien es cierto que su manejo es muy sencillo: simplemente hay que tirar de dos palancas y el asiento prácticamente se coloca sólo en su posición, pero a día de hoy esta solución es poco menos que antediluviana y poco efectiva; además, los asientos no pueden quitarse con lo que tampoco es una solución intentar dejarlos en el garaje cuando no los necesitemos. El equipamiento de serie es cerrado ya que no existe ninguna opción disponible. Sólo se puede elegir el color de la carrocería. No se echa en falta nada, salvo algún detalle como la ausencia de faros de xenón o bi-xenon, motivado -según la marca- porque en los países donde más se demanda este coche no son una preferencia de sus clientes y porque en aquellos lugares donde hay mucha arena o barro, la luz que dan con los cristales sucios no es tan eficaz.

88.200 Diesel
89.000 Gasolina

Tracción y suspensiones para el campo
Dos motores V8

El Toyota Land Cruiser nació en el año 1951 y se presentó bajo la denominación Toyota BJ. Desde entonces se han sucedido múltiples generaciones, se han vendido más de cinco millones de unidades con este apellido y, en la actualidad, se comercializa en más de 140 mercados de todo el mundo.

En el año 1967 Toyota vió que había un hueco en el que no estaba presente y que iba cogiendo cierto auge, sobre todo en el mercado norteamericano: el de los todo terreno de lujo, y así nació el primer Land Cruiser Station Wagon –denominación que la marca japonesa da a estos modelos para distinguirlos de los Land Cruiser “normales”- bajo la denominación de FJ55V. Desde entonces han pasado 40 años y se han sucedido cuatro generaciones: 55, 60, 80 y 100 con lo que la nueva 200 pasa a ser la quinta generación de este especial todo terreno.

Una de las cosas que más llaman la atención del Land Cruiser 200 es su abrumadora presencia. El coche es grande lo mires por donde lo mires. Para ponerse al volante hay que “subirse” –escalar si no se tienen mas de 1,80 metros de altura-, la anchura es perfecta para ocupar dos plazas de parking –al menos de las nuestras, que cada día son más estrechas- y la altura nos pondrá en algún que otro aprieto cuando queramos entrar en un garaje de dimensiones reducidas.

Una vez conseguido llegar al volante, el interior también nos parece suficientemente grande como para poder viajar con un destacado grado de confort en las cinco primeras plazas ya que la tercera fila de asientos queda un tanto reservada a infantes de talla más bien recogida –sobre todo porque el espacio para las piernas no es demasiado grande- aunque a decir verdad, un adulto podría viajar, eso sí, con las rodillas casi a la altura del pecho.

El Land Cruiser 200 dispone de tres filas de asientos pero la última tiene una peculiaridad que a nosotros sigue sin gustarnos nada de nada: los asientos van “colgados” del lateral cuando están recogidos. Esta disposición no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes: resta espacio al maletero en la medición de anchura con lo que algunos bultos no nos entrarán a pesar de que disponemos de nada menos que 701 litros de capacidad que se ve reducida a 259 litros cuando los asientos de esta última fila están colocados.

Bien es cierto que su manejo es muy sencillo: simplemente hay que tirar de dos palancas y el asiento prácticamente se coloca sólo en su posición, pero a día de hoy esta solución es poco menos que antediluviana y poco efectiva; además, los asientos no pueden quitarse con lo que tampoco es una solución intentar dejarlos en el garaje cuando no los necesitemos. El equipamiento de serie es cerrado ya que no existe ninguna opción disponible. Sólo se puede elegir el color de la carrocería. No se echa en falta nada, salvo algún detalle como la ausencia de faros de xenón o bi-xenon, motivado -según la marca- porque en los países donde más se demanda este coche no son una preferencia de sus clientes y porque en aquellos lugares donde hay mucha arena o barro, la luz que dan con los cristales sucios no es tan eficaz.

88.200 Diesel
89.000 Gasolina

Tracción y suspensiones para el campo
Dos motores V8