Toyota Auris 2.0 D-4D

El sustituto del Corolla no por cambiar de nombre llega rompiendo moldes. Para algunos quizás revolucione con su diseño, pero básicamente responde a la consolidada fórmula tradicional del vehículo compacto actualizada sobre su pasado: es más amplio, más cómodo, más dinámico, más seguro, más ecológico…
Autopista -
Toyota Auris 2.0 D-4D
Toyota Auris 2.0 D-4D

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

El C4, siguiendo la línea de familia, es la cara amable y confortable del segmento. Ofrece las suspensiones más suaves y la mecánica mejor filtrada entre sus rivales, y junto a un interior agradable y ergonómico, propone un confort de marcha y de conducción muy elevado. También apuesta por un diseño elaborado para marcar diferencias subjetivas.

El Focus seguramente sea uno de los modelos preferidos por el conductor entusiasta, al que le gusta conducir y apreciar y analizar las reacciones de un coche. Tacto de dirección y suspensión muy directo, apoyos incisivos... pero sin caer en la radicalidad. De hecho, ofrece la habitabilidad familiar "obligada" del segmento y un gran maletero.

La rivalidad entre los dos gigantes japoneses en general y la gama Civic y Corolla en particular parece que se destensa con la nueva generación Auris, simplemente por sus diseños tan antagónicos. Pero la imagen deportiva del Civic está llena de habitabilidad y la plataforma alta del Auris de dinamismo. La misma fórmula con diferente receta estética.

Todo un veterano, a punto de dar el relevo al futuro 308, que implantó una carrocería semi-alta llena de espacio, configuración que el Auris ha hecho suya. El 307 siempre ha sido una excelente referencia y se jubilará con argumentos tan válidos 7 años después, como sus buenas prestaciones Diesel, su calidad de rodadura y su excelente habitabilidad.

El Mégane, como uno de sus compatriotas, el C4, dedica un especial cuidado por transmitir una suavidad de marcha y una finura mecánica excelentes. Su diseño también se sale de lo corriente con una apuesta arriesgada, no por la impresión estética, sino porque exige sacrificios, como en el C4, con un maletero no muy grande y unas plazas traseras justas.

Réplica al Focus o viceversa. El León, ante todo, se caracteriza por el talante dinámico y deportivo de su bastidor, mecánica y diseño, incluyendo un puesto de conducción que incita a conducir... o a pilotar. Pero para confirmar el equilibrio presente en el segmento, también propone un agradable habitáculo, amplio para pasajeros y maletas.

El prestigio en este popular segmento lo pone el Golf. Aun siendo mecánicamente un clon del León, presenta un perfil menos deportivo, digamos, gracias a unas suspeniones más confortables. Lo que no casa en su cuidado ambiente es una mecánica Diesel algo tosca, que también sufre el León. Su prestigio de marca también implica la factura más elevada.

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