Suzuki Swift 1.3 DdiS GLX 5p

Se ha ganado el apodo del “Mini japonés” y no sólo por su estética: aplomado, de peso contenido y con un motor muy contrastado. La comparación, ciertamente, le va un poco grande: este Suzuki no forjará una historia como ganador de rallies, pero tampoco es un vehículo para dejar encerrado en la ciudad.
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=47743&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Suzuki Swift

¿Te suena su nombre? Enhorabuena, eres todo un experto en el mundillo. Suzuki ya tenía un Swift en su familia, pero sólo se produjo una generación y ¡fue hace más de 20 años! Además, no se parece en nada a este nuevo modelo. Sólo se conserva la denominación.

Quizás has oído hablar del Swift como el “Mini japonés”. Por dimensiones, estaría en el mismo segmento. Además, algunos ven ciertas similitudes estéticas. Son modelos con un look casi de “dibujo animado”, con frontales que parecen a punto de cobrar vida.

Sin embargo, el modelo de Suzuki no tiene esa clara “vocación de kart” que sí posee el pequeño Mini, que por algo fue asiduo en el podio del Rally de Montecarlo en su época más gloriosa. Además, se mueven en distintos rangos de precio (hay más de 2.000 euros de distancia con el One Diesel de 88 CV) y “nadie da duros a pesetas”: las diferencias en el interior, en los acabados y en el equipamiento son notables.

Pero ahí está nuestro Swift: un pequeño modelo capaz de ofrecer diversión al volante, servicial para el día a día en la ciudad y presto para una “escapadita” por carretera.

Y ahí va otra pregunta. ¿Sabes qué otros modelos comparten su motor? La respuesta es de nota: lo que Suzuki denomina DDIS, el grupo Fiat lo bautiza como JTD. Sí, es el mismo Diesel que monta la firma italiana y, por esos “acuerdos de familia” que se dan en la industria del motor, también los Opel y los Suzuki.

El Swift incorpora la misma mecánica de gasóleo que podemos encontrar en los Wagon R, Ignis, Panda, Punto, Idea, Ypsilon, Musa, Tigra Twintop, Corsa, Meriva, Agila, Justy e incluso en el nuevo Astra.

Sus 69 CV nominales se han estirado en nuestro banco de potencia hasta más allá de los 75. Así, la fórmula Diesel del Swift se plantea como 75 CV para apenas 1.139 kilos (también según nuestras mediciones). Un CV tiene que mover 15 kilos. Es decir, hay “mecha más que suficiente”.

Sin embargo, la primera impresión que tenemos nada más arrancar no es buena. Entre 1.000 y 2.000 rpm, sufre una falta de respuesta. Eso sí, a medio y alto régimen cambia completamente: recupera bien y se muestra muy despierto. Nos ha sorprendido que su régimen máximo de giro se sitúe en 4.900 rpm (según nuestro Centro Técnico), una marca muy prometedora para un pequeño Diesel. Los desarrollos del cambio también invitan a llevar el motor en un régimen de giro alto y, aun así, no se penalizan demasiado los consumos, ni la sonoridad.

Según nuestros datos, este Swift precisa una media de 6 litros cada 100 kilómetros, lo que le da una autonomía de 750 kilómetros: no está nada mal para un coche pensado, principalmente, para la ciudad.

Por sus contenidas dimensiones, el Swift es un coche ideal para moverse por el tráfico urbano. Sin embargo, también está preparado para circular a ritmos vivos en autopista y para moverse con cierta soltura en carreteras llenas de curvas.

Este modelo tiene lo que podíamos denominar una “pisada sólida”. Llama la atención la anchura de sus vías, mucho más grandes que las de modelos más largos. La suspensión hace bien su trabajo, al igual que la dirección. Notamos un pequeño subviraje si entramos pasados en algunos tramos virados, pero se corrige fácilmente.

Sin embargo, el Swift no incluye un elemento tan necesario como el ESP, algo que empaña en cierta medida su comportamiento en carretera. Es una lástima, ya que, según nuestros datos, tiene muy buenos argumentos. Su equipo de frenos (de disco en ambos ejes) cumplen con nota y este modelo consigue la mejor frenada a 140 km/h frente a los rivales a los que le hemos comparado: 3,77 segundos y 74,2 metros.

También hay que criticar la ausencia de una rueda de repuesto “de verdad” y que el volante no se regule en profundidad, lo que limita en cierta medida la postura de conducción.

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¿Te suena su nombre? Enhorabuena, eres todo un experto en el mundillo. Suzuki ya tenía un Swift en su familia, pero sólo se produjo una generación y ¡fue hace más de 20 años! Además, no se parece en nada a este nuevo modelo. Sólo se conserva la denominación.

Quizás has oído hablar del Swift como el “Mini japonés”. Por dimensiones, estaría en el mismo segmento. Además, algunos ven ciertas similitudes estéticas. Son modelos con un look casi de “dibujo animado”, con frontales que parecen a punto de cobrar vida.

Sin embargo, el modelo de Suzuki no tiene esa clara “vocación de kart” que sí posee el pequeño Mini, que por algo fue asiduo en el podio del Rally de Montecarlo en su época más gloriosa. Además, se mueven en distintos rangos de precio (hay más de 2.000 euros de distancia con el One Diesel de 88 CV) y “nadie da duros a pesetas”: las diferencias en el interior, en los acabados y en el equipamiento son notables.

Pero ahí está nuestro Swift: un pequeño modelo capaz de ofrecer diversión al volante, servicial para el día a día en la ciudad y presto para una “escapadita” por carretera.

Y ahí va otra pregunta. ¿Sabes qué otros modelos comparten su motor? La respuesta es de nota: lo que Suzuki denomina DDIS, el grupo Fiat lo bautiza como JTD. Sí, es el mismo Diesel que monta la firma italiana y, por esos “acuerdos de familia” que se dan en la industria del motor, también los Opel y los Suzuki.

El Swift incorpora la misma mecánica de gasóleo que podemos encontrar en los Wagon R, Ignis, Panda, Punto, Idea, Ypsilon, Musa, Tigra Twintop, Corsa, Meriva, Agila, Justy e incluso en el nuevo Astra.

Sus 69 CV nominales se han estirado en nuestro banco de potencia hasta más allá de los 75. Así, la fórmula Diesel del Swift se plantea como 75 CV para apenas 1.139 kilos (también según nuestras mediciones). Un CV tiene que mover 15 kilos. Es decir, hay “mecha más que suficiente”.

Sin embargo, la primera impresión que tenemos nada más arrancar no es buena. Entre 1.000 y 2.000 rpm, sufre una falta de respuesta. Eso sí, a medio y alto régimen cambia completamente: recupera bien y se muestra muy despierto. Nos ha sorprendido que su régimen máximo de giro se sitúe en 4.900 rpm (según nuestro Centro Técnico), una marca muy prometedora para un pequeño Diesel. Los desarrollos del cambio también invitan a llevar el motor en un régimen de giro alto y, aun así, no se penalizan demasiado los consumos, ni la sonoridad.

Según nuestros datos, este Swift precisa una media de 6 litros cada 100 kilómetros, lo que le da una autonomía de 750 kilómetros: no está nada mal para un coche pensado, principalmente, para la ciudad.

Por sus contenidas dimensiones, el Swift es un coche ideal para moverse por el tráfico urbano. Sin embargo, también está preparado para circular a ritmos vivos en autopista y para moverse con cierta soltura en carreteras llenas de curvas.

Este modelo tiene lo que podíamos denominar una “pisada sólida”. Llama la atención la anchura de sus vías, mucho más grandes que las de modelos más largos. La suspensión hace bien su trabajo, al igual que la dirección. Notamos un pequeño subviraje si entramos pasados en algunos tramos virados, pero se corrige fácilmente.

Sin embargo, el Swift no incluye un elemento tan necesario como el ESP, algo que empaña en cierta medida su comportamiento en carretera. Es una lástima, ya que, según nuestros datos, tiene muy buenos argumentos. Su equipo de frenos (de disco en ambos ejes) cumplen con nota y este modelo consigue la mejor frenada a 140 km/h frente a los rivales a los que le hemos comparado: 3,77 segundos y 74,2 metros.

También hay que criticar la ausencia de una rueda de repuesto “de verdad” y que el volante no se regule en profundidad, lo que limita en cierta medida la postura de conducción.

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