Suzuki Splash

Bonito, económico y bien aprovechado. El nuevo Suzuki Splash, que comenzará a venderse en el mes de mayo, es la apuesta de la marca oriental para ganarse su hueco entre los modernos coches ciudadanos gracias, entre otras virtudes, a unos precios muy ajustados y una interesante oferta de lanzamiento.
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Suzuki Splash
Suzuki Splash

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

La gama del Splash se compone de seis versiones, obtenidas de la combinación de tres motores con dos niveles de equipamiento: GL y GLS. De los tres motores, dos funcionan con gasolina y el restante con gasóleo. De los dos primeros, el más básico es un pequeño tricilíndrico de un litro de cilindrada, que rinde 65 CV a 6.000 rpm. Como se puede esperar, su respuesta más brillante se realiza a medio y alto régimen, puesto que entrega su máximo par – 9,2 mkg- a 4.800 rpm. Su mejor prestación se encuentra en un bajo consumo, con un gasto de sólo 4,4 l/100 km en el ciclo extraurbano. Su adecuación a las nuevas ordenanzas fiscales es total, estando exento del nuevo impuesto de circulación, pues se queda en 120 gr/km de emisión de CO2 a la atmósfera.

El segundo escalón tiene más ambiciones, pues gana un cilindro y llega a cubicar 1.242 cm3. Comparte compresión con su hermano pequeño –nada menos que 11:1- para rendir 86 CV a 5.500 rpm. Su máximo par, de 11,6 mkg a 4.400 rpm- ya indica lo que luego viene a confirmarse con su conducción. Está mucho mejor indicado para un uso a plena carga o en zonas orográficamente complicadas. Aliviado de peso, es capaz de acelerar desde parado hasta 100 km/h en 12,3 segundos, un tiempo más que decente, pero evitando que nuestros celosos vigías del tráfico nos delaten como imprudentes.

Con esta mecánica, el Splash ya tributa un 4,75 por ciento en el impuesto de circulación, puesto que su emisión de C02 se eleva hasta los 131 gr/km. Esta cifra se supera hasta 142 si se acompaña este 1.2 con el cambio automático de cuatro relaciones con que también puede venir equipado. En cualquiera de los dos casos, el consumo extraurbano está por debajo de los 5 l/100 km, lo que da una muestra de la economía de su consumo.

La versión tope de la gama Splash –por precio- es la equipada con el motor turbodiesel, de 1,25 litros y 75 CV de potencia máxima, a 4.000 rpm. Este cuatro cilindros proviene de la familia Multijet de Fiat, pero está fabricado, sin modificaciones, por la propia Suzuki. Con él, la conducción del Splash es más relajada, no necesitando tanto el uso del cambio, puesto que tiene una amplia banda de utilización, arrancando en 1.500 rpm hasta las 5.000. Su par máximo lo entrega a 1.750 rpm, cuando son 19,4 mkg los que salen del cigüeñal de este motor. El consumo con este propulsor remarca aún más su economía y ecología. El ciclo mixto se anuncia para 4,5 l/100 km con un escueto 4 l/100 km para el extraurbano. También son 120 los gr/km de CO2 emitidos, aunque en su contra hay que mencionar que no dispone de filtro de partículas.

El equipamiento con que cuentan ambas versiones, GL y GLS, viene ajustado a los estándares de nuestro mercado. Hay que mencionar que la versión básica 1.0 GL, que aparece con un precio de 9.995 euros -sin transporte-, no será ofrecida, y por su mismo precio, estará en catálogo el 1.0 GLS, ya con aire acondicionado de serie. Esta oferta, que llaman de lanzamiento, nos han asegurado se extenderá en el tiempo “sine die”.

Por lo demás, el Splash no presenta novedades técnicas de relieve. La suspensión, con McPherson delantero y eje torsional trasero, es típica de este segmento y los frenos, discos ventilados delante y tambores detrás, muestran que casi todo el trabajo recaerá sobre aquéllos. En fin, un coche sencillo, práctico y que deberá dar múltiples satisfacciones a sus usuarios.

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