Suzuki Splash

Suzuki cambia el chip. Su nuevo modelo urbano de 5 puertas es ahora un producto de diseño, un modelo compacto pero de formas redondeadas y dinámicas en vez de cuadradas. Incluso estrena un nuevo motor de gasolina de 1,2 litros y 86 CV, sin prescindir del Diesel 1,3 litros que se fabrica en India bajo licencia Fiat.
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Suzuki Splash
Suzuki Splash

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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p>Al tratarse de modelos de difusión limitada, ambas marcas han unido sus fuerzas para conseguir unas economías de escala que no lograrían si fueran cada una por su lado. Es el caso de Fiat y Ford, con los respectivos 500 y futuro Ka, por ejemplo. En el caso del Suzuki y el Opel, sin embargo, hay más proximidad estética. Ambas marcas han trabajado al unísono y las diferencias entre ambos modelos son muy pequeñas.

Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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p>Al tratarse de modelos de difusión limitada, ambas marcas han unido sus fuerzas para conseguir unas economías de escala que no lograrían si fueran cada una por su lado. Es el caso de Fiat y Ford, con los respectivos 500 y futuro Ka, por ejemplo. En el caso del Suzuki y el Opel, sin embargo, hay más proximidad estética. Ambas marcas han trabajado al unísono y las diferencias entre ambos modelos son muy pequeñas.

Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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p>Al tratarse de modelos de difusión limitada, ambas marcas han unido sus fuerzas para conseguir unas economías de escala que no lograrían si fueran cada una por su lado. Es el caso de Fiat y Ford, con los respectivos 500 y futuro Ka, por ejemplo. En el caso del Suzuki y el Opel, sin embargo, hay más proximidad estética. Ambas marcas han trabajado al unísono y las diferencias entre ambos modelos son muy pequeñas.

Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

El próximo mes de mayo empezará a venderse el Suzuki Splash, que viene a sustituir al Wagon R. Se lanzará con dos motores de gasolina 1.0 65 CV y 1.2 86 CV, a los que se añadirá el Diesel 1.3 75 CV. Todavía no hay precios, pero puede estimarse que el modelo básico costará unos 11.500 euros con aire acondicionado.

El nuevo Splash es un proyecto compartido con General Motors. De hecho, el próximo Opel Agila tiene la misma mecánica, desarrollada por Suzuki. Ambos los fabrica la marca japonesa en Suzuki Magyar, Esztergom, Hungría.

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Estilo simpático y diseño funcional. Así puede definirse al Splash. La línea exterior de la carrocería es muy dinámica a pesar de la gran altura total. Esto último facilita la accesibilidad al habitáculo. Otra ventaja es su gran altura interior. Las plazas traseras admiten gente alta, incluso muestran buen espacio longitudinal para las piernas.

El maletero es pequeño, acorde a las dimensiones del coche, pero ofrece bastante altura y puede configurarse de muy distintas maneras con un doble fondo opcional. Incluso se convierte fácilmente en una mini furgoneta abatiendo el asiento posterior, con una superficie de carga de más de 1,20 m de longitud y casi un metro de anchura. Se consigue con una sencilla operación: sólo hay que tirar de una palanca y tanto la banqueta como el respaldo se abaten a la vez: un lujo que no tiene otros coches de categoría superior. Es la única característica de modularidad interior del Splash, que en realidad tiene poco de monovolumen, pues incluso el frontal está claramente diferenciado del resto de la carrocería. Aun así, la marca japonesa siempre lo definió como “utility compact”.

El estilo interior es también sencillo y juvenil. Los plásticos son de tacto duro, pero los del salpicadero son de diseño moderno. Los relojes son de estilo Mini. Una gran esfera delante del conductor agrupa el velocímetro y las informaciones del ordenador de abordo, mientras que el cuentarrevoluciones va independiente, en la parte superior del salpicadero. Pero lo mejor del habitáculo es la posición elevada de la palanca del cambio, que cae muy a mano. Tapizados y ambientes interiores se combinan en varias tonalidades como negro, azul oscuro y turquesa. Los colores de la carrocería son 10.

El nuevo Splash lo hemos podido probar en versiones gasolina 1.2 y Diesel, éste bastante más silencioso que sobre el Fiat 500, por ejemplo. El nuevo motor de gasolina responde con prontitud y se muestra brillante con tres personas a bordo, aunque sea acoplado al cambio automático. El Diesel se impone dinámicamente por su mayor par motor, pero como mínimo deberá costar 2.000 euros más. En coches pequeños como el Splash, compensa el motor de gasolina si es de tecnología moderna como éste, aunque a la hora de revenderlos siempre tienen menos aceptación que los Diesel.

El chasis del Splash se combina bien con estos motores, aunque en lo que respecta al confort las suspensiones son un poco rígidas. Es de comportamiento seguro, eficaz y divertido, incluso puede incorporar control de estabilidad. En resumen, un coche de vocación urbana pero amplio y suficientemente capacitado para viajar por carretera.

La funcionalidad japonesa. El sistema de abatir el asiento posterior en una sola operación es una de las características del Splash. Asi como en muchas marcas europeas todavía está por llegar, este sistema es muy frecuente entre los japoneses, como los Mazda6, Toyota Yaris, Honda Civic, etc.

El nuevo modelo pertenece a la nueva generación de producto Suzuki, muy enfocada a reforzar la imagen de la marca como fabricante de turismos. Suzuki es líder en vehículos todo terreno, pero en turismos ha tenido modelos como el modelo Liana, que no han logrado el éxito. Con ese objetivo crearon en su día la plataforma del Swift, ahora utilizada para el Splash y, modificada, para el SX4. También se plantearon lanzar una nueva línea de motores, de menor cilindrada, pero tan eficientes como los anteriores y menos contaminantes. De ahí salió el nuevo 1.2 gasolina del Splash, para sustituir al 1.3. Con el mismo planteamiento, más adelante debe aparecer un 1.4 para sustituir al actual 1.5.

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