Suzuki Grand Vitara 1.9 DDis

Tracción integral permanente, reductora, aceptables cotas todo terreno y un buen comportamiento en carretera. Con estas cuatro cartas, cuatro ases, juega el nuevo Suzuki Grand Vitara una complicada partida: dominar el mercado de los todo terreno ligeros. No hace falta ser un tahúr para saber que lleva clara ventaja. Pero, además, guarda una carta oculta: un espacio interior difícil de igualar.
-
Suzuki Grand Vitara 1.9 DDis
Suzuki Grand Vitara 1.9 DDis
Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=51772&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Suzuki Grand Vitara

En los últimos años han proliferado lo que denominamos SUV o, más castizamente, todo terrenos ligeros. Son coches que aúnan rasgos de todo terreno, como la estética, las dimensiones y la tracción total. Sin embargo, a todos les falta un trecho para ser auténticos 4x4. O se quedan cortos en cualidades trialeras, o no tienen reductora, o andan escasos de motor...

<

p> Ante esta competencia, el renovado Suzuki Grand Vitara dispone de una cómoda posición adelantada: su combinación de tracción integral y caja reductora se une a un buen chasis y a un motor cumplidor para situarse sólo un pasito por detrás de los grandes 4x4 puros.

Con este coche, Suzuki realiza un enorme esfuerzo para recuperar puestos en un mercado que empezaba a quedársele grande. Ahora, la firma nipona dispone otra vez de un modelo puntero, capaz de luchar con los que, hasta ahora, lideraban la categoría de los SUV.

Hemos querido probar el Grand Vitara con el motor turbodiésel 1.9 de 129 CV, posiblemente la variante que más implantación logre entre el público, y con el acabado JLX-EL en carrocería de cinco puertas. Trataremos de ver cómo ha evolucionado este Suzuki Grand Vitara con respecto a su antecesor y, sobre todo, qué ofrece que sus rivales no puedan dar.

En esta nueva etapa, lo primero que llama la atención del Grand Vitara es que el nombre de Grand está más que justificado. Con sus 4,47 metros de longitud, el Suzuki es 28 centímetros más largo que su predecesor.

Esta mayor envergadura viene subrayada por una carrocería que, lejos de cualquier complejo, apuesta por las formas contundentes, en la línea que tanto gusta en Estados Unidos, con rasgos grandes y marcados, enormes planos musculados, gigantescos pasos de rueda y bien remarcados ángulos. Quedan para el gusto clásico de la casa el frontal, tan “samurai", y la trasera, con un gran portón del que cuelga la rueda de repuesto.

<

p> Esta atrevida estética campera deja muy atrás las formas tranquilas y discretas de la generación anterior. Parece un intento de dejar claro que ya no hay nada que envidiar a los competidores.

En el interior, en cambio, los diseñadores de Suzuki han querido ser más conservadores. En lugar de apostar por un habitáculo moderno y rompedor, han propuesto una solución intermedia, donde se mezclan las formas y los colores sobrios con elementos prácticos bastante avanzados.
Así, en la unidad que hemos probado, tenemos un salpicadero y una tapicería en tonos muy oscuros y serios combinados con una consola central que, además de ir enmarcada por dos franjas metalizadas, incluye unos mandos inusualmente grandes para el aire acondicionado y los demás equipos que se manejan desde allí. También resaltan los grandes relojes del tablero de mandos, igualmente enmarcados por aros plateados.

<

p> Más allá de eso, el habitáculo es destacable por el buen trabajo de los expertos en ergonomía de Suzuki, que han colocado los mandos siempre cerca de la mano y han sabido darles un buen tacto a todos.
Lástima que el esfuerzo no haya alcanzado para montar unos asientos delanteros con una regulación mejor: son de enclavamientos fijos y cuesta bastante ajustarlos a una buena posición de conducción.

Por lo demás, los acabados, sin ser excelentes, están a buen nivel. Los materiales son buenos y la factura, más que aceptable. En el acabado que probamos, con tapicería de cuero y acabados en negro brillante, incluso habríamos deseado unos materiales menos elegantes: el barro del monte deja huella enseguida.

Pero, a pesar de esos detalles, hay que descubrirse ante lo bien resuelto que está un punto vital del interior: la habitabilidad. Con sus 4,47 metros de largo, el Grand Vitara se puede permitir una batalla de 2,64 metros, una distancia muy generosa que da lugar a unas cotas interiores muy por encima de las que el Suzuki disfrutaba en su anterior edición.

<

p> En estas mediciones destacan los nueve centímetros de longitud que ganan las plazas delanteras y, sobre todo, los siete centímetros más que se disfrutan en las traseras, donde, además, hay 92 centímetros libres hasta el techo.

Con esta ganancia, el Grand Vitara ofrece ahora un habitáculo muy bien proporcionado. Cinco personas pueden viajar en él sin ningún apuro y sin que su comodidad se vea comprometida nunca.

Claro que donde más se nota el cambio de formato es en el maletero. Si antes había unos respetables 325 litros de capacidad, ahora se llega a unos más que sobrados 505 litros. Es, sin duda, uno de los mejores maleteros de la categoría por tamaño. Pero, además, también está bien rematado, es muy regular y lleva un compartimento bajo el piso para ocultar objetos pequeños. Lástima que tenga una gran sombra: el portón. Aunque es amplio y ofrece buen acceso, resulta extremadamente pesado y se sujeta muy mal. Si el coche está inclinado hacia un lado o en una cuesta abajo, nos costará mucho esfuerzo mantener la puerta abierta. Un detalle fácil de solucionar que Suzuki ha descuidado y que es habitual en los todo terrenos.

Por los 32.895 euros que cuesta este Grand Vitara en su acabado JLX-ES de cinco puertas, Suzuki ofrece un equipamiento de serie que aporta una nueva baza para que el coche juegue esta particular partida con sus rivales.
Así, junto a la tracción integral y la reductora, se montan el ABS, doble airbag delantero,el control de estabilidad, el control de crucero y las llantas de aleación de 17 pulgadas. También hay ordenador de a bordo, pero cuenta con muy pocas funciones.
El apartado de confort dispone de aire acondicionado, equipo de sonido con lector de CD y mandos en el volante.
Además, en nuestra unidad iban montados prácticamente todos los extras de confort y lujo, que también son de serie: techo solar, volante de cuero...

Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=51772&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Suzuki Grand Vitara

En los últimos años han proliferado lo que denominamos SUV o, más castizamente, todo terrenos ligeros. Son coches que aúnan rasgos de todo terreno, como la estética, las dimensiones y la tracción total. Sin embargo, a todos les falta un trecho para ser auténticos 4x4. O se quedan cortos en cualidades trialeras, o no tienen reductora, o andan escasos de motor...

<

p> Ante esta competencia, el renovado Suzuki Grand Vitara dispone de una cómoda posición adelantada: su combinación de tracción integral y caja reductora se une a un buen chasis y a un motor cumplidor para situarse sólo un pasito por detrás de los grandes 4x4 puros.

Con este coche, Suzuki realiza un enorme esfuerzo para recuperar puestos en un mercado que empezaba a quedársele grande. Ahora, la firma nipona dispone otra vez de un modelo puntero, capaz de luchar con los que, hasta ahora, lideraban la categoría de los SUV.

Hemos querido probar el Grand Vitara con el motor turbodiésel 1.9 de 129 CV, posiblemente la variante que más implantación logre entre el público, y con el acabado JLX-EL en carrocería de cinco puertas. Trataremos de ver cómo ha evolucionado este Suzuki Grand Vitara con respecto a su antecesor y, sobre todo, qué ofrece que sus rivales no puedan dar.

En esta nueva etapa, lo primero que llama la atención del Grand Vitara es que el nombre de Grand está más que justificado. Con sus 4,47 metros de longitud, el Suzuki es 28 centímetros más largo que su predecesor.

Esta mayor envergadura viene subrayada por una carrocería que, lejos de cualquier complejo, apuesta por las formas contundentes, en la línea que tanto gusta en Estados Unidos, con rasgos grandes y marcados, enormes planos musculados, gigantescos pasos de rueda y bien remarcados ángulos. Quedan para el gusto clásico de la casa el frontal, tan “samurai", y la trasera, con un gran portón del que cuelga la rueda de repuesto.

<

p> Esta atrevida estética campera deja muy atrás las formas tranquilas y discretas de la generación anterior. Parece un intento de dejar claro que ya no hay nada que envidiar a los competidores.

En el interior, en cambio, los diseñadores de Suzuki han querido ser más conservadores. En lugar de apostar por un habitáculo moderno y rompedor, han propuesto una solución intermedia, donde se mezclan las formas y los colores sobrios con elementos prácticos bastante avanzados.
Así, en la unidad que hemos probado, tenemos un salpicadero y una tapicería en tonos muy oscuros y serios combinados con una consola central que, además de ir enmarcada por dos franjas metalizadas, incluye unos mandos inusualmente grandes para el aire acondicionado y los demás equipos que se manejan desde allí. También resaltan los grandes relojes del tablero de mandos, igualmente enmarcados por aros plateados.

<

p> Más allá de eso, el habitáculo es destacable por el buen trabajo de los expertos en ergonomía de Suzuki, que han colocado los mandos siempre cerca de la mano y han sabido darles un buen tacto a todos.
Lástima que el esfuerzo no haya alcanzado para montar unos asientos delanteros con una regulación mejor: son de enclavamientos fijos y cuesta bastante ajustarlos a una buena posición de conducción.

Por lo demás, los acabados, sin ser excelentes, están a buen nivel. Los materiales son buenos y la factura, más que aceptable. En el acabado que probamos, con tapicería de cuero y acabados en negro brillante, incluso habríamos deseado unos materiales menos elegantes: el barro del monte deja huella enseguida.

Pero, a pesar de esos detalles, hay que descubrirse ante lo bien resuelto que está un punto vital del interior: la habitabilidad. Con sus 4,47 metros de largo, el Grand Vitara se puede permitir una batalla de 2,64 metros, una distancia muy generosa que da lugar a unas cotas interiores muy por encima de las que el Suzuki disfrutaba en su anterior edición.

<

p> En estas mediciones destacan los nueve centímetros de longitud que ganan las plazas delanteras y, sobre todo, los siete centímetros más que se disfrutan en las traseras, donde, además, hay 92 centímetros libres hasta el techo.

Con esta ganancia, el Grand Vitara ofrece ahora un habitáculo muy bien proporcionado. Cinco personas pueden viajar en él sin ningún apuro y sin que su comodidad se vea comprometida nunca.

Claro que donde más se nota el cambio de formato es en el maletero. Si antes había unos respetables 325 litros de capacidad, ahora se llega a unos más que sobrados 505 litros. Es, sin duda, uno de los mejores maleteros de la categoría por tamaño. Pero, además, también está bien rematado, es muy regular y lleva un compartimento bajo el piso para ocultar objetos pequeños. Lástima que tenga una gran sombra: el portón. Aunque es amplio y ofrece buen acceso, resulta extremadamente pesado y se sujeta muy mal. Si el coche está inclinado hacia un lado o en una cuesta abajo, nos costará mucho esfuerzo mantener la puerta abierta. Un detalle fácil de solucionar que Suzuki ha descuidado y que es habitual en los todo terrenos.

Por los 32.895 euros que cuesta este Grand Vitara en su acabado JLX-ES de cinco puertas, Suzuki ofrece un equipamiento de serie que aporta una nueva baza para que el coche juegue esta particular partida con sus rivales.
Así, junto a la tracción integral y la reductora, se montan el ABS, doble airbag delantero,el control de estabilidad, el control de crucero y las llantas de aleación de 17 pulgadas. También hay ordenador de a bordo, pero cuenta con muy pocas funciones.
El apartado de confort dispone de aire acondicionado, equipo de sonido con lector de CD y mandos en el volante.
Además, en nuestra unidad iban montados prácticamente todos los extras de confort y lujo, que también son de serie: techo solar, volante de cuero...

Galería relacionada

Suzuki Grand Vitara Detalles

Te recomendamos

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...

Las capacidades dinámicas del nuevo VW Touareg lo convierten en un poderoso rodador, ...